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jueves, 20 de junio de 2024

De la violencia sexual

 Justo ahora estoy haciendo unas capacitaciones sobre protocolos en instituciones de salud pública frente a usuarias que son víctimas de algún tipo de violencia. Sobre todo la violencia sexual.


Entonces leo y me surgen distintas emociones, pero también recuerdos.


Por ejemplo, recuerdo los abusos y cuando me salvé de ser violada en un callejón, aunque parezca increíble.

Primera. En el bus

Tenía dieciséis. Iba en el transporte público. Esa ruta me dejaba a una calle de mi casa y lo tomaba para volver de la escuela. Un señor mayor se sentó a mi lado. Yo estaba del lado de la ventana. Por lo común ponía mi mochila en mis piernas, así que el peso de algo en ellas no era extraño para mí. Pero empecé a sentir presión y lo primero que hice fue intentar disociarme: esto no me puede estar pasando a mí mientras seguía viendo por la ventana. Fue cuando sentí su intención de ir más hacia adentro de mis muslos cuando grité "¡Señor, me está tocando la pierna!" y él solo respondió "Perdón, mijita, no me di cuenta". Por supuesto nadie dijo nada y yo tuve que viajar otros 20 min. a su lado. Cuando iba a bajar del bus, le pedí que se moviera y solo se giró. Le dije que no podía pasar por ese espacio y se levantó. O en mi cabeza así fue. Llegué a casa y le conté a mi mamá. Me dijo que no volvería a irme en un camión, que ella iría por mí. Pero fue ahí cuando entendí que ese gesto de violencia al mismo tiempo me estaba limitando de usar el espacio público. Y me enojé. Mucho. Por eso decidí apropiarme de él, hasta que pasaron otras cosas...

Segunda. En su casa

Tuve un amigo en una ciudad en la que se sentía muy solo. Acababa de divorciarse. Tenía como 25 años, él; yo, 21. Decidí pasar una noche con él porque era mi amigo y quería que se sintiera acompañado. Jamás pensé que mientras yo lo consolaba sin ninguna intención sexual, él pensara que abrazarlo mientras lloraba fuera una invitación a besarme y a tratar de masturbarme. Yo solo recuerdo estar en shock. Y, de nuevo, esa necesidad de disociarme: no me puede estar pasando a mí. Además de pensar en muchas cosas más, como que estaba en una ciudad desconocida con la única persona que creí que podía confiar. Estaba sola, sin ningún lugar a dónde correr. Era más de medianoche. Tenía miedo. Estaba paralizada. Pasaron unos minutos mientras él me seguía besando, hasta que se dio cuenta de que no había respuesta y entonces me pidió perdón y llorar por "ser un estúpido". Ya no le volví a hablar.


Tercera. El callejón

Volvía de la fiesta. Vivía en una ciudad de callejones. Era tarde. Siempre que me metía a un callejón volteaba con frecuencia hacia atrás. Ese día me pasé de copas y solo quería mi cama. No escuché ningún ruido. Metí la llave en la cerradura, estaba a pasos de mi cama. Mi mano fue capturada por la de él. Me empezó a jalar hacia él. Jamás dijo una palabra. Solo insistía en jalarme hacia él. Yo tuve que pensar rápido con todo y la borrachera que traía encima. Comencé a decirle "Suéltame, no va a pasar" repetidas veces. Decidí no gritar por miedo a que se pusiera violento y ahí sí, ni qué posibilidad de salvarme. Insistí en el "Vete a dormir, no va a pasar" hasta que decidió soltarme y se fue. Así, como si nada. Yo entré a mi casa y lo primero que hice fue vomitar. No recuerdo su cara, ni al día siguiente ni ahora, 6 años después. Pero a veces me pregunto: ¿cómo habrá sido el día siguiente para él?, ¿habrá creído que lo soñó?, ¿o se habrá dado cuenta de que intentó a violar a una chica en un callejón?


viernes, 6 de enero de 2023

De la solitude

 La mayor parte del tiempo la he querido, la quiero, la necesito. Pero hay días en los que me hallo preguntando: "¿quieres ir por un café?, ¿quieres que te llame?, ¿quieres que nos veamos". La pregunta dirigida hacia otra persona cuando quien quiere eso realmente soy yo cuando evado esta soledad. Me puse melancólica y escucho:


"With a hole in my head I looked for you

Through the trenches of war the whole way through

My desire to leave with you I just can't constrain

Regret everything I've done so far

When the pillars of love are all blown apart

And I stumble through the rubble and decay

When I'm terrified I close my eyes

When I'm sad and blue I choose to fight

Heartbreak can only take me to the other side

My impression of you is hard to comprehend

When two people have no time to spend"


"With my whole heart for my whole life" was written.

miércoles, 13 de julio de 2022

Querido diario:

Estoy recordando a una amiga tan dulce como la miel, a mi amiga M. Nos conocimos en nuestro trabajo en el café durante el 2014. Ambas vivíamos en Guanajuato y tratábamos de comprender el tránsito hacia la independencia económica, hacernos responsables de nuestras decisiones y más. Recuerdo que apenas la iba conociendo cuando muy amablemente me invitó a dormir en su casa un día en el que no tenía llaves de la mía o no podía llegar a dormir ahí no recuerdo por qué. Con ella aprendí sobre la responsabilidad afectiva, ella no solo involucraba a las parejas sexo afectivas sino que hablaba de la importancia de la amistad y cómo no suele tener la misma importancia que las parejas en nuestra sociedad, cuando son iguales de importantes -o quizás más. 

De pensar en mi amiga Mel retrocedo un poco para ver la pared llena de mosaicos de mi vida que son mis amiks. Pienso en Gto., esa ciudad donde viví en varias casas, dormí en tantos cuartos y caminé muchos de sus callejones. Recuerdo los días saliendo de trabajar después de la medianoche y tragar saliva al ver la pendiente del callejón y su posibles sorpresas. En Guanajuato extendí el concepto de familia; aprendí más sobre los cuidados y el peso de las soledades en tiempos de vulnerabilidad. Me gustó sentir que muchas de mis relaciones fueron recíprocas; viví el concepto de comunidad donde todxs nos echábamos la mano en momentos difíciles. Encontré en aquellas camas, platos de comida, lágrimas derramadas, cafecitos compartidos, unos tacos y una chela, un bailecito en la Antigua, algo reconfortante y muchas veces, el empujón necesario para seguir en la vida. 

A veces quisiera escribir todas esas historias para salvarlas del olvido de la memoria. Quizás después, quizás de a poco. 

martes, 7 de junio de 2022

Querido diario:

Comienzo a pensar en el sentido de escribir en este espacio. Quizás aquí albergo una esperanza extraña de que alguien más llegue a estas palabras aunque no me lo diga. 

Tengo tiempo sin escribir, ni siquiera en mi diario personal. Me genera un desconcierto pensar, escribir y usar palabras descriptivas para hablar de mi vida. Me refiero a esas palabras que se utilizan para hacer inventarios o itinerarios:

Despertar, desayunar, trabajar, 

lavar, descansar, salir, comer.

Solo verbos infinitivos

que mientras ocurren 

se sienten tal cual,

como el infinito.

Un presente extendido en

profundo aburrimiento.

And suddenly

six months have already passed

and nothing has happened.

This senseless thing that I call "life" 

feels more like a 

blank page

at the end

of a small book.

Migrations in round,

like Jeftanovic said.




 

lunes, 28 de febrero de 2022

Querido diario:

En estos días pasé por una situación de violencia emocional y psicológica. Sí, fui víctima y es doloroso reconocerlo. Este desequilibrio me hizo pensar en lo necesario que es hablar de salud y cuidado mental más que nunca. Muchas personas hemos pasado por situaciones que nos marcan y nos dejan heridas; sin embargo, no creo que se trate de competir para ver cuáles son más profundas, sino de reconocer su impacto y lugar en nuestras propias historias. Estar en contacto con nuestras emociones podría arrojarnos luces sobre cómo las gestionamos e incluso reconocer si hay algo que no sabemos cómo manejar. Eso es delinear un límite para saber que necesitamos ayuda, y qué mejor que acudir con personas preparadas y que garanticen un profesionalismo claro, ético, honesto, digno, transparente, respetuoso y responsable, como mínimo, para ello.

Pasé cuatro horas en un curso donde fui capaz de advertir el discurso y la retórica manipuladora, colmados de tergiversaciones, extrapolaciones, un discurso capitalista neoliberal y mucha mierda más que me da asco nomás de recordar. Coaching Coercitivo le llaman. Fui para cumplir un favor muy especial para alguien que quiero, pero eso me enseñó más sobre los límites que debo poner en ese cariño, al que antepuse a mis principios éticos y mi propia salud mental. Me fui en cuanto hubo un break porque, en sí, el curso duraba 3 días y contemplaba unas 12 horas por día. En ese espacio hubo desbordes emocionales y nadie se hizo cargo, ninguna persona del equipo. Había gente llorando al recordar a seres queridxs que habían fallecido, hubo emociones abiertas que nadie fue capaz de acompañar con responsabilidad reconociendo la dimensión que eso conlleva. Yo no soy profesional de la salud mental pero me atrevo a sugerir que esta actividad debería ser ilegal. Me puse a buscar información al respecto y vi que en México y en LATAM se han vuelto muy populares esta clase de centros. Pero, sobre todo, que en nuestro país no hay una regulación porque tampoco hay políticas públicas al respecto. Solo en casos específicos que comprenden abuso sexual, como el de Ricardo Ponce -o eso dicen las fuentes.

Pienso en lo perverso que es lucrar con las vulnerabilidades y heridas emocionales de las personas. Reconocer la necesidad que tienen algunxs, por diversos factores, de un sentido de pertenencia, de reconocimiento social, de legitimación, de autoestima, del duelo que no han podido llevar -y más- y me pone muy triste. Reconocer el poder de la violencia y utilizarlo como instrumento para generar cambios positivos me parece indignante. Quizás nada malo pase si somos optimistas, quizás a muchas personas les cambia el enfoque en la vida, pero creo que también hay otras cosas en juego, principalmente cuando todo es truculento.

Recordar quiénes somos, qué lazos creamos, cuál es nuestra postura frente al mundo, revisar nuestro código ético, el amor que nos tenemos, nunca como antes habían sido un salvavidas para hacer frente a situaciones tan indignantes y perversas como esa. Yo fui con la convicción de que podría tolerar un rato tanta barbaridad pero no pensé que fuera tan insoportable. Soy humana y siento y escucho. No salí ilesa de esa situación. Me siento lastimada y voy a tardar en recuperarme. Me siento desequilibrada, a la defensiva, tratando de comprender qué me pasó. Tan solo de acordarme de todo lo que vi y las secuelas de la irresponsabilidad y falta de ética de ese lugar, se me empañan los ojos. 

Qué bueno que hay personas con experiencias muy distintas a la mía, pero eso no significa que estas otras no sean posibles. El daño está hecho. Ojalá yo sea la excepción de la regla; ojalá que esto que siento y pienso no se repita en otra cabeza.

Sé que soy una persona valiosa, amada y profundamente agradecida por todo ese amor que me ha acompañado a donde quiera que voy. La integridad de unx no es negociable.

Una mierda el coaching coercitivo. Viví esta experiencia solo para ayudar a B., pensando que saldría ilesa de ello porque ni siquiera creo en esos espacios. Salí en cuanto pude y me di cuenta de lo horrible que era y lo violentada que me sentí. Ojalá nadie más nunca deba pasar por eso. Te maldigo, Live Free. Eres una mierda para el mundo. 

sábado, 22 de enero de 2022

Querido diario:

 No quedé en el doc y me siento genuinamente libre y contenta. Desde el día de la entrevista me trabajé mi duelo por lo que creí que quería, la desilusión de que ese programa no estuviera alineado por mis intereses y la necesidad de buscar otras formas de desarrollarme en mi momento inmediato. Doy muchas gracias a la universa por darme el rechazo que yo no quise dar cuando ocurrió esa entrevista y me dijeron que la implementación que yo tanto anhelo es imposible para su programa. Adaptarme a él hubiera sido como mutilarme y aunque me echaba ánimos para ponerme creativa y ver de qué forma podía hacerlo a andar, no lo sentía tanto como una motivación, sino como algo que no me llenaba. Sin duda es un programa respetable, pero no articulaba todos mis intereses fundamentales, entre ellos, especialistas en estudios literarios y la posibilidad de aplicar esa investigación. Habrán más convocatorias, más intentos y posiblemente más rechazos. Pero por ahora nos damos a la tarea de entrarle a otros sitios que me llaman la atención y donde creo que los efectos están más alineados a mis objetivos de hacer trabajo comunitario para poblaciones vulneradas. Honestamente dudaba sobre mi salud mental al comprometerme 4 años con una investigación que sentía muy cerca de mi otra investigación. Quiero permitirme aprender y poner oídos y ojos atentos a mi entorno para ver qué más propuestas salen. Nomás escribiendo para la colectiva me surgieron dos temazos, no sé si para doc, pero sí para artículos. La investigación prevalece en mí, pero ya no se trata de sentarme yo frente a mis libros y computadora y entablar diálogos con especialistas; me atrae más generar otros espacios que puedan beneficiarse de estos conocimientos. La revolución será feminista o no será, y quiero llegar hasta allá, donde existan mujeres de todos las edades, tamaños y colores con ánimos de cambiar estas realidades. 

En realidad abrí esta entrada para escribir sobre el rechazo y cómo eso me ha traído muchos beneficios. Una vez mi amiga M. me habló sobre esa parte de la que casi no se habla pero que también nos puede impactar de manera positiva. Y sí, lo creo. Yo sigo estando muy agradecida por todos los weyes que me han rechazado, tanto que ya aprendí a ver eso como favores que me hacen. En este sentido me había costado un poco más, varios días de ondeadez y tal, porque los estudios siempre han sido importantes para mí, así que el "no" en esta dimensión significaba más cosas. Por ejemplo, me sentí muy estúpida cuando terminé la entrevista y para mí ese es uno de los peores sentimientos. Me reprochaba por todo lo que pude haber dicho mejor, etc. Pero también me di cuenta de mis debilidades y esa capacidad de autocrítica es algo que necesito de manera permanente. A veces, pensaba ayer mientras corría, confundo a la niña interior que es como mi intuición y me jalonea una manga para que nos vayamos de los sitios donde no pertenecemos o saldremos lastimadas, y mi propio miedo que me impide hacer cosas que quiero. Es complicado discernirlas pero al menos ya distingo esas dos raíces que me vuelven consciente cuando tomo decisiones. So, me trabajé ese rechazo hace semanas y me convencí de que la negativa era la que quería, porque de haber resultado aprobada iba a tener que hacer algunas cosas que muy probablemente me orientarían a desertar. Lo intenté en este programa porque tenía todo para hacerlo en ese momento y porque los otros acababan de cerrar convocatoria. Sin embargo, desde el inicio sentía que era un poco forzado, solo que no sabía si era mi niña o mi miedo por moverme de lugar, en muchos aspectos. 

Quizá después siga escribiendo sobre esta idea. Por ahora, estoy animada. Hoy comenzamos el taller Nalle y yo en un centro de mujeres con adicciones. Estoy muy motivada :).

martes, 18 de enero de 2022

Querido diario:

Cuando era niña, una niña a quien yo quiero mucho me dijo que su mamá le había dicho que yo estaría muy bonita si no estuviera gorda. Yo me quedé en shock porque quizás fue la primera vez que alguien me decía que mi cuerpo estaba "mal" y no lograba descifrar el mensaje. No me había visto desde esos ojos nunca pero ese día, creo, empecé y me sentía mal por ello. Tenía alrededor de 10 años. Yo no le tengo rencor a esa niña que ahora es una adulta, en realidad ahora pienso en cómo a esa edad ya habíamos asimilado el mensaje de saber cómo era un cuerpo bello según nos dicta la hegemonía. Algunas cosas no salen de todas formas, porque años después me dijo cómo yo no sabía el sufrimiento que conlleva cumplir todos los estándares de belleza. ¿Está claro?

De niña tuve como compañera de escuela a una niña que no me caía muy bien desde que se empeñó en demostrar que su nombre era más bonito que el mío. Digamos que compartíamos el primer nombre pero el segundo era diferente. Yo le dije que estaba ok. Ella insistió e hizo una encuesta en todo el salón para terminar riéndose de mí y afirmar cómo ella tenía esa seguridad, verdad o certeza de tener un nombre más bonito que el mío. Yo sigo revisitando ese sitio en mi memoria y aún no logro comprender...

A veces recuerdo esos momentos y me duele en alguna herida que me acompaña sabiendo que eso que viví y que sigo reviviendo de otras formas pues en realidad estaba cargado de varias cosas. Entre ellas la gordofobia interiorizada, la resistencia hacia la hegemonía de la belleza, la búsqueda alternativa de vivir mi cuerpo en un mundo en el que me sentía cada vez más loca. Ahora celebro todas esas resistencias y trato de sanarme a mi propio ritmo con mucha autocompasión, autocuidado y paciencia. Empecé a aprender a quererme recientemente pero lo importante es iniciar, ¿no? Este tema me trae muchos temas y quizás ahora quise compartírselos porque comprendo que situarnos en el cuerpo nos muestra cómo esto nos atraviesa, nos lastima, nos mueve sitios emocionales y, vaya, nos hace vulnerables también.

Ese deseo de ser percibidas como "bonitas" también nos puede llevar a ejercer violencias de las que ni siquiera nos percatamos y pueden empezar desde bien temprano. ¿Qué hay del tema del poder en la belleza?, ¿seguiremos hablando?

Querido diario:

 Me siento muy feliz y motivada. Fíjate que ya estoy de maravilla con la idea de no quedar en el doc -que aún no lo sé de cierto pero lo intuyo. Como estrategia de supervivencia me he lanzado a la piscina por impulso, convicción y confianza plena en mí. Sí, esa dosis de creerte capaz de poder lograr lo que te propones con todo y adversidades que vengan en esa decisión. Sostengo con firmeza que esto que sigo creando parte de un amor profundo por generar sitios de resistencia donde los afectos son indispensables para poder acompañarnos en esta lucha. Así que los cimientos de la colectiva se ven prometedores. Me encanta ver avivado el fuego creativo de las compañeras cuando nos unimos y nos movilizamos para alcanzar a contagiar esta utopía a más mujeres. Sigamos encendiendo la mecha, esa que aunque una se canse de ratos por sostener la antorcha, sabemos y confiamos con que alguien más la estará encendiendo mientras volvemos. Así, como una inercia del relevo con sentidos profundos de sororidad entre nosotras. Acá hay tanto por hacer, pero qué bien que hemos compartido la inquietud de cómo empezar.


sábado, 8 de enero de 2022

Querido diario:

Mi mayor consuelo en el universo es que, para bien o para mal, todo pasa. Acabo de terminar de ver Don't Look Up y me quedé desconcertada. ¿Qué será del futuro?, ¿llegaremos a marzo? He estado con pensamientos turbios y sombríos. No sé si debería ser así pero siento que la peli me deprimió un poco más. Ni siquiera sé con quién podría identificarme, pero veo los asquerosos mecanismos del capitalismo neoliberal aliado a los intereses del Estado y casi vomito. Pero también las líneas borrosas entre los discursos eufemísticos de la política y la mercadotecnia. Hace tiempo conversaba eso con B. Él me contaba de un multimillonario que emprendió un proyecto de un tour espacial o algo así (la verdá no lo he corroborado) y que invitó a personas riquísimas a participar en él. Desde ahí pensé "qué jodido, ellos precisamente son los que seguro ya se están construyendo mansiones en otros planetas, y acá quedaremos los que hacían el trabajo sucio que sostenía a esas personas". Eso mismo pasa en la peli, me pregunto qué sería reiniciar una especie humana con esas personas como líderes "originarias". 

Pensaba también en esas teorías que revisamos el semestre pasado sobre el devenir con en contextos multiespecistas de Donna Haraway y cómo ella habla de las principales dos tendencias para pensar el futuro: el "alguien lo resolverá" y el post apocalipsis. Ambas nos libran de responsabilidades individuales, al parecer. Es más, ahora que lo escribo, siento que en realidad esa apuesta incierta de que alguien lo resolverá, responsabilidad delegada a un dios o a lxs humanos brillantes, reduce una gran carga de creatividad e inteligencia a un sector muy reducido de nuestra sociedad. Y lo segundo, esa estúpida tendencia al aceleracionismo solo expresa el egoísmo y el antropocentrismo que insiste en joder, pero ahora sí colectivamente, a todas las especies. Es, para mí, la cumbre de la estupidez. 

Alors, ¿seremos lo suficientemente sensibles para crear futuros que consideren nuestras realidades multiespecistas? 

lunes, 3 de enero de 2022

Querido diario

 Me siento triste. Podría ser que esté deprimida y ansiosa. Me gustaría hundirme un rato en un submarino, pero como no tengo un a mi alcance y resulta inviable, me apetece más estar en posición fetal debajo de mi cama. Luego recuerdo la sensación del piso heladísimo y se me pasa. ¿Quizás ya es tiempo de volver a correr? Hasta eso me tiene desanimada con este frío que me pone tan de malas. Igual me tengo que ir acostumbrando, ya lo sé. Quizás es porque me golpeó la nostalgia de querer estar en otros sitios y con otras personas. Lejos, como me gusta estar. O también podría ser porque Bradie se fue y mi psique y cuerpa me dicen que lo extraño, o si es parte de mi recuperación energética por toda la que me han quitado las situaciones familiares. Lo mismo de siempre, solo que parece que ahora hay esperanzas... Vamos a ver qué nos depara el año que inicia. 

Pd. Me vuelvo loca por una libreta nueva.

Pd. Ya me urge iniciar terapia.

sábado, 1 de enero de 2022

Querido diario:


Cerré el 2021 con una especie de promesa que es, a su vez, una reafirmación de compromiso con las juventudes. Conocí a una adolescente de 14 años que me recordó a mí porque le gusta leer. Platicamos un buen rato y compartimos las experiencias que derivan de ese placer, principalmente las que empiezan cuando cierras el libro. Es una actividad que suele ser solitaria, sobre todo durante la pandemia, y a eso le agregamos lo poco popular que es. Quise platicar mucho con ella porque tengo la experiencia de haber crecido con comentarios que me marcaban como rara en todos mis espacios. Supongo que por eso mismo, desde la adolescencia, empecé a celebrar esa "rareza" con la que siempre me calificaban. Después eso se convirtió en elogios de inteligencia y aunque no me siento cómoda en ese adjetivo, sobre todo en los últimos años, sigo asombrada por cómo esa rareza le ha dado tanto sentido a mi vida. Me gusta más pensar en ser estratégica: ser creativa para proponer, pasar de la palabra a los actos y aterrizar la teoría en la práctica.

Pero bueno, continuando con esta morra, me contó que le interesa saber cómo eran las mujeres antes para poder comparar cómo ha cambiado el machismo entre los tiempos actuales y aquellos. Les prometo que ella solita sacó el tema. Y bueno, basta conocerme poco como para saber que me volví loca de la emoción. Me terminó preguntando qué significa ser mujer para mí y pensé: "Rayos, si supieras que es la pregunta que aún no logro resolver a pesar de que tengo años dándole vueltas y leyendo a mujeres que le han dado vueltas desde hace décadas. Me haces la pregunta del siglo". En fin, con pocos ánimos le dije en breve que, para mí, ser mujer es una ficción. Y luego pensé que al mismo tiempo no lo es. Ya lo sé, pero, ¿cómo comenzar a explicarle las violencias hacia las mujeres que han sido fuertemente instaladas por las colonizaciones y el capitalismo en alianza con el patriarcado?, ¿cómo le digo que la misoginia se basa en la jerarquía derivada de "la verdad del sexo" que nos pone en sitios de diferencia y subordinación desde los esencialismos? Esas son pocas de las preguntas que recuerdo que me surgieron.

Por si fuera poco, me contó que sospecha que es lesbiana pero tiene mucho miedo de decírselo a su familia porque cuando ha preguntado sobre el tema solo le contestan que "Dios creó al hombre y a la mujer", y sabe que su papá es homofóbico, y su mamá le condicionó su cariño a la heteronorma (en mis palabras). Le conté que "los adultos" no lo saben todo aunque lo crean, y que incluso repiten explicaciones que escuchan en todos lados porque a veces eso es más cómodo que pensar en otras formas de comprender las situaciones. Sin embargo, no dejo de pensar que la explicación es "simple" y el amor debe estar en cada palabra. Entonces... nada, le dije que jamás sienta que está enferma o que hay algo malo en ella (me anticipé a lo que percibo que suele decirse sobre el tema), que las lesbianas existen pero que se habla poco de ellas porque en nuestras sociedades patriarcales no hay nada peor que no rendir culto a los hombres en nombre del amor. O peor aún, que explican el lesbianismo como un querer ser un hombre o que se es lesbiana porque no ha encontrado al "indicado". En fin, al parecer siempre se tiene que tratar de ellos.

Me quedé pensando en toda la información que me faltó decirle, o cómo pude haberlo dicho mejor. Y como no puedo regresar el tiempo lo único que se me ocurrió fue venir aquí a compartirlo. Estas charlas son verdaderamente intercambios. Tenemos tanto que aprender de las juventudes y les debemos tanto... Me tiró una bomba como un cubo de rubik, lleno de colores y posibilidades. 

domingo, 28 de noviembre de 2021

Kerido diario

 Estoy un poco melancólica. Llevo días pensando en la ambivalencia de sentires frente a la agencia sexual fincada en ideas feministas, pero que no quitan la persistencia de saberse o sentirse consumida por los vatos con quienes se tiene intercambio de placer.


¿Te fijas que empecé narrando en primera persona y luego me desasocié?

En efecto. Suelo luchar contra esas ideas que se agudizan semanas después de tener sexo "casual". ¿Es que es imposible que un vínculo persista después de eso? Y no me refiero a algo que lleve a la exclusividad sexual o afectiva, sino, quizás, como acto de trato digno. O quizás solo soy yo, esperando mucho del mundo, como siempre. 

martes, 9 de noviembre de 2021

Querido diario/Breve carta a L.

Hoy me siento cursi. Platicaba con D. y le contaba que después de coger placenteramente con un chico que me gusta mucho -incluso no sé si cogimos exactamente porque siento ese verbo como algo despojado de afectividad y me da náuseas referirme a ese momento como "hicimos el amor", lo que hicimos siento que fue otra cosa- ya no creo que pueda volver a tener sexo "casual" -me entristece referirlo así-, o por lo menos no pronto. Esperamos quince meses por conocernos en persona y quizás por eso lo disfrutamos tanto. Aún imagino y siento su presencia a mi lado en las mañanas o cuando me voy a dormir. Algo nuevo para mí, o relativamente nuevo, porque es revisitar un sitio sexo-afectivo que había estado intacto por un par de años o quizás más -en algún momento coger con H. ya no se sentía lindo, solo era como recitar una obra de teatro por centésima vez, era disfrutable, como los aplausos que anuncian el final, pero ya no sabía a nada la verdad. 

Y bueno, hoy siento enfatizada mi cursilería aunque quizás me haya perseguido por días y hasta hoy afloró hasta cristalizarse en letras. Mientras escribo esto me pregunto si tal chico me leerá. Pienso ahora en 62/Modelo para armar cuando Marrast escribe una carta a Tell y saluda a Juan porque sabe que seguramente leerá esa misma carta. Entonces: 

"Hola, cómo te va, L. Ojalá me escribieras. Siempre me ha gustado leerte. Quizás es porque fue la forma en la que nos conocimos y, para infortunio mío, el análisis del discurso me ha llevado a sobrepensar algunas de tus palabras por el impacto que han tenido en mí. Eso no te lo dije en persona; digamos que sentí que era bochornoso. Tengo memorias tan nítidas de nuestras conversaciones como de nuestra única noche juntxs. Tan nítidas que te asustarías, así como yo me asusto cuando pienso en tus manos y me recorre una calidez que también inicia en mis manos. Nuestras manos: mi mano derecha y tu mano izquierda entrelazadas, primero entre nosotrxs y después acompañando el compás de tu corazón en el pecho. Qué fortuna estar viva y atesorar el afecto y la ternura de ese momento. También me quedó en la punta de la lengua comentarte que leí pocas páginas de tu novela, pero que la imagen d«los obreros que lubrican las máquinas con su propio sudor» me pareció fascinante. En fin, no quería sonar como una obsesiva. A veces me acechan pensamientos de ansiedad, cosa que tampoco quise comentarte. Imagínate: yo te quería cerquita y mucho de lo que quería contarte sentía que harían que te alejaras, literal y figurativamente. Aunque la distancia en sí era irrevocable. Quizás, si pudiéramos actuar ese tiempo compartido en retrospectiva, me quedaría con tu «try me», si es que lo dijiste así de camino a tu trabajo en tu coche, cuando te conté con pena lo que no sabía si te había mencionado durante esa noche o si solo se había quedado en mi cabeza. Con ese «try me» yo hubiera sabido que había una luz verde para platicar lo inusual y lo absurdo, esos temas que amo tanto y que no encuentran cabida en todos mis intercambios personales. Mi ansiedad corre más rápido que mi racionalidad. Por eso temía que si no nos caíamos bien o la noche no daba para más o yo metiera la pata como suelo hacer, no tuviera un sitio a dónde correr. Porque siempre pienso en correr. Sobre todo cuando la compañía es tan insoportablemente atractiva por todos los sentidos. Qué te cuento, es una de las paradojas que me habitan. Una de tantas que me gustaría empezar a contarte. Pero, digamos, son los escenarios que estoy acostumbrada a hacer. Mis encuentros más significativos suelen ser efímeros, quizás esa marca es la que les otorga esa valía. Es la casualidad con sentido y afectividad. Quizás mi condición nómade -por donde se vea- me impregna al grado de anticiparme la nostalgia por saberme, siempre, en sitios de paso. Por eso también quiero que sepas que no me podía dormir porque seguía incrédula y sentía que quizás estaba soñando. No podía creer que hubiéramos creado algo tan lindo y compartido, al fin, el mismo espacio, la misma cama. Incluso lloré un poquito viéndote dormir. Supongo que fue mi forma de decirte adiós y gracias. Qué rara soy, apenas nos encontramos y yo ya me estaba despidiendo. En fin, qué deleite haber coincidido."

Entonces aquí estoy, escribiendo líneas patéticas porque quizás solo puedan vivir a través de la lectura de L. Cosa difícil, mas no imposible. Cuestión de curiosidades, como las que yo suelo tener. Igual son como mis pequeñas botellas al mar; contenedores emocionales que navegan ahora por la vastedad del ciberespacio, por donde también fue posible encontrarnos. 



De Cristina Peri Rossi


lunes, 23 de agosto de 2021

Querido diario:

 Llevo días pensando y esta entrada es para recordarme momentos que deberían inspirarme para intentar cosas nuevas, enfrentar nuevos retos, sentirme capaz y merecedora de ellos. Ha llegado el momento en el que debo creer, de veras, en mí misma.

-Tengo los privilegios suficientes para llegar hasta donde estoy, y he tragado y escupido en la cara patriarcal mis mismas limitaciones. La maestría es como un resumen de ello. Es haber solventado una deuda con mi pasado, sanar heridas de mi adolescencia. 

-Siempre me dicen que escribo muy bien. Me lo dijo mi director de tesis de licenciatura, me lo reiteró mi directora de tesis de la maestría, lo dicen mis compañerxs y una de mis sinodales dijo que mi tesis de maestría está en nivel de calidad de un doctorado. Puedo y estoy lista para enfrentar el reto. 

-Leo a pensadoras como Sara Ahmed y me siento acompañada. Sus palabras representan ese mismo libro de compañía del que ella habla. Comparto la experiencia de las preguntas incómodas pero muchas de ellas las he pasado. Después de leerla no sé si mi interacción social vuelva a ser más o menos la misma. 

-Recuerdo que cuando elegí mi tema de tesis de la licenciatura tuve inquietudes profundas acerca de cómo hacer crítica literaria feminista demandaba más que denunciar la presencia del patriarcado en las obras como tarea de nuestro tiempo. Es decir, yo podría generar infinitos textos donde aborde cómo se ven las relaciones patriarcales en cada obra literaria simple y sencillamente porque el patriarcado sigue estando vigente. Con el tiempo se ha ido adaptando a los cambios culturales pero la médula continúa ahí y es nuestro trabajo ver las nuevas formas que cobra. Uno de mus objetivos era poder hacer una lectura de la Maga más allá de esa mirada patriarcal, poniéndola en diálogo con la estética cortazariana para exponer la necesidad que existe de la sensibilidad subestimada al lado de la razón. Siguiendo las dicotomías del sexo-género (pensamiento moderno) y en análisis que se limitan a asimilar esos binarismos, claro que hay sitios simbólicos que ocupa Lucía si solo lo vemos desde el género. Sin embargo, si problematizamos esas dicotomías de la herencia cartesiana y nos preguntamos por qué esos sitios debemos reafirmarlos como inferiores entonces estamos dando la vuelta de tuerca. ¿Por qué y para quién son inferiores? En fin, es pensar en la reivindicación o resignificación de los espacios simbólicos que se han feminizado. Así como lo señala Silvia Federici, Sara Ahmed (con el giro emocional o afectivo) y, creo, Rosi Braidotti desde su mirada postestructuralista. En fin, digo todo esto para motivarme sobre por qué mis intuiciones me llevaron a caminos que otras pensadoras ya habían transitado, donde hallé que mis inquietudes tenían eco y trazan otras miradas. Me sentí abrazada al leerlos y me sentí más encontrada, reafirmada y segura de mis intuiciones. Estoy esperando esa voz de la intuición o esa señal que me nace de las vísceras para empujarme a convencerme de un proyecto o una idea. Ahora mismo creo que lo siento. Ojalá esta agua de río encuentre su cauce hacia otro viaje epistémico que derive en algo más asequible, hacia otra materialización de las palabras...

-Tengo miedo de postularme. Reconozco que es una cuestión de ego: académicamente siempre he obtenido lo que he querido; soy seleccionada para los programas a los que aspiro pertenecer. No quedar puede ser otro logro cumplido o una lección de vanidad ególatra aprendida. Realmente no sé si la necesito porque siempre estoy en posición 50/50 y doy lo mejor de mí de la manera más sincera que puedo. 

¿Será posible que las personas inteligentes se den cuenta de que lo son? Nunca me he sentido lo suficientemente lista pero siempre me lo repiten. Supongo que también es relativo y depende de cómo se percibe esa inteligencia. Pienso que me ha importado más ser crítica (killjoy) que demostrar mi inteligencia. La crítica puede asomarse en los momentos más banales; la inteligencia me parece elitista, sobre todo si es un acervo memorial de datos rebuscados. 

Voy a tragar una bocanada de aire, la más grande de mi vida y voy a dar el salto. Quizás salga pronto y busque otros caminos, o quizá me quede en las profundidades un rato. Hay cosas que en la superficie no puedo encontrar. No quiero acomodarme en la contemplación. Necesitamos actuar. 

jueves, 19 de agosto de 2021

Querido diario,

Una vez conversaba con una amiga sobre eso que muchxs dicen de que toda opinión es válida. O quizás más sobre nuestro derecho a opinar de lo que sea, ya saben, libertad de expresión y esas cosas. Yo creo que también podemos reservarnos el derecho a opinar de todo -me ocurre cuando no me siento lo suficientemente informada y no me da pena reconocerlo-, pero a veces me preocupa que nos orille al silencio como complicidad. ¿Cuándo ya reúnes los requisitos para que tu opinión sea válida?, ¿válida para quién/es?

Hablar de Algo es hacerlo presente aunque al mismo tiempo que lo ponemos en la mesa se hacen evidentes los sitios desde donde vienen. Como todo, nos formulamos opiniones que están estrechamente vinculadas con nuestra experiencia en el mundo. Hay algunas estructuras de las que nos percatamos y procuramos desaprender, pero hay otras que nos sorprenden como huéspedes normalizados en el espacio de nuestra subjetividad. Me sigue y seguirá pasando. Estructuras potentes se van reorganizando para sobrevivir en nuestra cultura a través de su socialización y normalización. Me pregunto hasta qué punto yo podría ser capaz de renunciar a sus estragos en mí como beneficio de una "buena" -relativo, sabemos- conciencia.

Ojalá yo tuviera una receta para deshacernos de la necesidad de crear jerarquías e inventar sitios de poderío. Las ideas de superioridad y solidarización con sociedades que, asumimos, en "desventaja" o "vulnerables" según la mirada privilegiada de quien tiene los recursos para "ayudar", también ha tenido resultados difíciles de lidiar. Una práctica paternalista que implica un "Yo sé mejor qué es lo que a ti te pasa y te diré cómo resolverlo" sin preguntar antes qué necesitas para resolver esa situación. Esto, ahora que lo reflexiono, tiene dimensiones muy variadas, desde el acompañamiento a una persona o una comunidad, por ejemplo.

A mí me gusta escuchar lo que las personas tienen para decir aunque no esté de acuerdo de entrada. Cuando reconozco mi resistencia trato de abrir mi cabeza porque me ayuda a comprender mejor que los conflictos no tienen dos efectos, buenos y malos, sino muchos matices en ello. Todo depende de las perspectivas. Cada quién ha contado cómo le fue en la feria, en pocas palabras.

Espero que cada vez podamos crear más sitios dónde escucharnos para comprender en lugar de sostener conversaciones acaloradas para defender celosamente nuestras ideas. Escribiendo esto entiendo más: esa necesidad de defender es por la necesidad de validación y reconocimiento que sentimos que nuestras ideas, en calidad personal (ego), merecen. Por eso duele y/o avergüenza que se rían de unx cuando comparte lo que piensa -y siente.

Reflexiones de una Sarita que lleva rato dándole vueltas al asunto. Que tengas un lindo día 🙂 

domingo, 8 de agosto de 2021

Querido diario: Soy madrina de libros.

Hoy fue cumpleaños de mi mamá. Un regalo de la vida fue que coincidiera con una visita familiar, cuyas ramas en el árbol genealógico son difíciles de explicar pero donde el cariño es genuino y cálido. Bueno, vino la esposa de un primo con sus tres hijas. Yo apenas las conocí a las dos más grandes porque con la pequeña ya había platicado en alguna ocasión. El caso es que una de ellas -que tiene 13 años- comparte el hábito de la lectura. Así que con toda la emoción del mundo la invité a conocer mi pequeña -modestia aparte- biblioteca. Hablamos un poco sobre lo que le gusta leer y me comentó que nunca había tenido un libro, todo lo lee en su teléfono. Sentí unas ganas inmediatas de llevarla a alguna librería de la ciudad para que escogiera el libro que quisiera, sin embargo, era difícil hacer eso justo porque estábamos en el festejo de mi mamá. Lo mejor que se me ocurrió es regalarle aproximadamente diez libros variados para que tuviera qué leer por el resto del año. También le pedí que me contara con total confianza y honestidad qué le habían parecido. Ojalá en su próxima visita le pueda regalar más. 

Después de ese momento de intensidad de mi parte en mi demostración de amor por los libros, me fui a prepararles cafés a todxs y a partir el pastel. Fue un día que me removió algunas cosas de mí que apenas estoy tratando de descifrar.

lunes, 2 de agosto de 2021

Querido diario:

Estoy pensando mucho en mis problemas con el ligue con hombres específicamente. Hoy estuve viendo algunos memes creados desde la experiencia de las mujeres en un tono sexual bastante afirmativo. Volvemos a las dualidades y a la cosificación de los varones a través de la sinécdoque pseudo cómica de valorarlos por su pene y que incluso propone una metonimia risible. Tema para otra entrada, si me da la gana. 

Vuelvo al punto. Mi problema central entonces es que yo no puedo ligar ni coquetear en los términos tradicionales porque todo es un juego de poder. Es ver quién resiste o cede más, quién gana y quién pierde, a la voluntad de quién estamos. Todo es una lucha de egos. Que si dices que sí a la primera eres una fácil, que si dices que no, estás haciendo perder el tiempo. Digamos que todo eso tiene un valor que solo habita en nuestra subjetividad individual pero no la creo tan desprolija de otros asuntos. Eso me recuerda a un tema sobre el que reflexioné en el pasado y que compartí también en este espacio. Creo que la siguiente pregunta lo sintetiza muy bien: ¿de qué sirve que las mujeres nos reapropiemos de nuestra sexualidad con mucha agencia y "empoderamiento" (como algunxs le llamarían), si los varones nos siguen percibiendo desde el policonsumo de cuerpos? Yo sé que esa percepción masculina no podemos cambiarla en la dimensión particular del sexo en una pareja heterosexual, pero me da para pensar entonces cómo gestiono mi sexualidad. Cuándo deben advertirme todas mis amigas de ser muy "fácil" porque no me "doy a desear", es decir, no me interesa  jugar los juegos del poder, ver quién tiene la batuta, quién demuestra más interés. Ejemplos: quién saluda primero a quién, quién propone un encuentro primero, cuánto tiempo debes esperar para contestar un mensaje, cómo debes vestirte en esas citas, qué se supone que esperes en encuentros posteriores. Qué hueva tantas reglas en un juego ambiguo donde, además, es ultra evidente la pretensión estúpidamente velada por hacerse lxs desinteresados, lxs que no quieren nada serio, lxs que ni siquiera hablan de lo que quieren ni en el sexo ni en otra clase de vínculo afectivo. 

¿Por qué los hombres cuando las mujeres nos insinuamos sexualmente sienten el miedo y la necesidad de aclarar que no quieren que una se enamore de ellos? Pues porque la sexualidad femenina siempre ha estado relacionada estrechamente con el amor. Es decir, solo la ejercemos cuando estamos enamoradas de alguien, según dicta la tradición y la moral imperantes de raíz profundamente patriarcal. Parece imposible imaginar aun en la actualidad que una quiera tener sexo por el mero placer de tenerlo con quien una quiera, cómo una consienta y cuando una lo desee. Desde mi trinchera ya trato de desdibujar esas narrativas pero siguen estando ahí, en el subconsciente del imaginario social. Es difícil, muchas veces, ir contracorriente pero, al menos para mí, no hay otra forma de transitar estos cauces de la existencia.

jueves, 3 de junio de 2021

Querido diario,

Hoy me ha dado vueltas en la cabeza que lo más cabrón para desaprender el machismo, el racismo y el clasismo está en que muchas personas replican esas estructuras sin saber que están siendo, precisamente, machistas, racistas y clasistas. No sé, se vuelve como el punto ciego en la cultura por la normalización del asunto. ¡¿Cómo esperamos que dejen de serlo o le bajen si ni siquiera saben qué es el machismo, el racismo y el clasismo?!

Algo así como la onda de la gordofobia. Estoy neta casi un 99% segura (lojuroporelriotgrrrl) de que si les preguntas a las personas que compulsivamente replican los discursos gordofóbicos dirán que el asunto no va por ahí, que nada qué ver y tal. Un ejemplo son quienes se esmeran en reconocer como únicamente saludables a los cuerpos delgados, estigmatizando así las corporalidades que no se ajustan a esos parámetros (ahórrense los discursos de la salud, neta, ya me tienen harta y aunque algunos tienen sentido, para mí, no justifican los efectos).

En el caso del machismo pues ni reconocen sus prácticas machistas porque #quéretrógradowe desde las posiciones ultraprogresistas (sí, ajá, consultar a Nacho Progre para más info). O el pinche clasismo que me deja neta sin palabras. ¿Neta en sus modelos aspiracionales del éxito capitalista creen que son de clase media? Si consultamos estadísticas la mayoría se sorprendería... O para quienes racismo solo es igual a la discriminación a lxs negrxs y como "no hay negrxs en México" pues aquí no hay tal cosa -ajá- pero sí tenemos prietxs, ¿no? 🙂. Que la palabra en sí ni debería suponer un insulto, como llamar oaxaqueñx o chiapanecx con interés de insultar cuando solo atiende a un gentilicio. No obstante, acá en el estado etnocentrista de Sonora, desde mi infancia escucho esas expresiones con intención de ser ofensas hacia otrxs.

Fin de la transmisión.

sábado, 29 de mayo de 2021

Querido diario

 Estoy menstruando. Es una novedad porque han sido meses difíciles de menstruación. ¿Cómo podría saber si esto me ha afectado al grado de ponerme emotiva o es que la realidad en sí me da para eso? En breve: se cierra el ciclo.

S. estuvo aquí unos días y hoy se fue. Su compañía vino a desempañarme un poco el vidrio de los ojos que me urgía limpiar. Eufemismos para animarme a llorar otro poquito más. S. me escuchó como el buen amigo que siempre ha sido; me acompañó en la cumbre del estrés y celebró mis logros conmigo. Su presencia ha sido un regalo de la universa porque en verdad lo envió cuando más necesitaba a un amigo cerca, uno de esos que me han visto crecer en los últimos años y que de alguna forma nunca ha desaparecido. Lo quiero un montón. Platicamos mucho cuando se pudo y me siento feliz de poder compartir este fragmento de mi vida con él. Hace que todo sea más fácil en la urdimbre de mi cabeza. Nomás de pensarlo ya empiezo a llorar otra vez. 

Hablamos y le conté todo de golpe, todas las emociones y me escuchó con interés; contuvo mi hate, mi amsiedad, mis frustraciones y sonrió con mis alegrías. Le conté cómo siento que esto es algo injusto: el evento caótico cada fin de semestre desde hace un año... Le dije que ahora que he terminado la maestría y se suaviza la loquera necesito reunir mi buena energía para la cirugía. Él me recordó que la universa se equilibra cuando dejamos unas cosas por otras: para que algo nuevo venga, algo debe morir. Pensé, claro, un ovario es el peso de mi título de maestría; un ovario es el precio del ahorro de mi beca. Me quedo en 0, de nuevo, como quizás un recordatorio para esforzarme aún más por lo que quiero. Pensarlo de esa manera me hizo sentir que me movía del estancamiento o de la sensación de atrofio...

Así que bueno, después de días largos de desvelo, cansancio y estrés, hoy por fin podré dormir sin despertador.

domingo, 16 de mayo de 2021

Querido diario

 Me paro, serena, en un metafórico desierto con vientos huracanados, presintiendo la agitación que se aproxima. Eso es la ansiedad para mí ante todos las responsabilidades que asumo. Ya estoy en el final de la maestría. Antes los deadlines me servían para inspirarme y pensar que "pasando eso" podría hacer cosas para mí. No fue así. Siempre habían demandas más urgentes que me desplazaban al final de mi lista de prioridades. Cambié de estrategia: Yo TAMBIÉN soy importante. Entonces, me he comprometido con un proyecto corporal con todo y los parámetros modernistas del cuerpo sano -porque habrá operación y también porque es una meta personal para la autorregulación orgánica, ¿a poco esa no es una estrategia de resistencia frente a la industria farmacológica aliada del capital y susentada en el poder-saber médico?- como medida preventiva de fortalecer mi sistema inmunológico en tiempos de pandemia y frente a la baja calidad de la industria de alimentos de nuestro tiempo. 

La verdad tomar estas decisiones demanda una entraña fuerte, y no solo por la adaptación a un plan alimenticio que reestructura tu relación con la comida, sino por la forma en la que tu cuerpa es percibida. A mí me gusta reflexionar en la idea del cuerpo dócil de manera cualitativa, porque es lo más cool que existe ahora ya que se alía con el tema del body positive (cosa que ya me tiene harta porque regularmente se orienta a sublimar lo bello de la corporalidad cuando el mandato de género de la belleza tiene un peso patriarcal aborrecible, debemos reconfigurar ese discurso a la aceptación y valía de nuestras cuerpas solo por el hecho de existir y no por validarlas por la belleza que encarna, qué hueva); es decir, de repente es una reproducción de un pensamiento hegemónico con la máscara de resistencia. Sin embargo, no sólo es eso. Pensaba que justo el tema de la gordofobia que quienes defienden la "salud" no logran comprender es que estigmatizan estas corporalidades que no se ajustan a los parámetros de salud leídos a primera vista; si la salud fuera un tema realmente preocupante, deberían de socializar cómo podríamos identificar síntomas de algo que debe ser atendido independientemente de su dimensión corporal. Es decir, a las personas delgadas no se les estigmatiza de la misma manera. ¿Alguien sabe cómo se ve un cuerpo bulímico o anoréxico exactamente?, ¿quién patologiza? 

Pero bueno, sumarnos a ese discurso hegemónico superficial no nos permite muchas veces ver las dimensiones políticas (capitalismo e ideas del progreso reflejadas en la industria alimenticia y los fármacos que te garantizan la salud, ajá) que también implica cuestionar al sistema desde el territorio corporal. Y bueno, ese es el motivo para mí para retomar mis prácticas orientadas a generarme una vida más habitable en un territorio más fuerte y autónomo, aunque sé que la utopía del cuerpo saludable siempre será eso. Seguro en lo que me resta de vida aparecerán enfermedades que me condicionen, pero esos son los efectos de nuestro paso por la vida, solo no me interesa acelerar ese proceso si puedo evitarlo buscando estrategias más orgánicas y más amables para mí y el entorno. 

Finalmente, después de todas mis reflexiones y sentidos profundos que le doy a estas prácticas, he recibido comentarios como "qué delgada estás, ¿es por el estrés?", "desnutrida" o "te ves más bonita delgada", esto me regresa a detenerme y pensar la necesidad que tenemos de recordar que 1) Los comentarios sobre el cuerpo de una persona, si no son solicitados, resérvatelos. En todos los ejemplos enunciados hay toda una estructura ideológica detrás que me llevaría más tiempo desglosar. 

Es todo. Son las 10:33 a.m. en este rincón norteño y ya ando en los malviajes, pero tranquila también, después de sacar la amsiedá al ir a correr.