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sábado, 12 de marzo de 2022

Hoy fui al Wal Mart y sonaba "Nantes" de Beirut

Compré té negro (earl grey), gelatinas light, galletas habaneras integrales, yogur griego sin azúcar y jamón de pechuga de pavo.

Así mientras se me quitaba lo enrojecido de la cara. Así hasta que estuviera lista para disimular que lloré un buen rato. 

sábado, 22 de enero de 2022

Querido diario:

 No quedé en el doc y me siento genuinamente libre y contenta. Desde el día de la entrevista me trabajé mi duelo por lo que creí que quería, la desilusión de que ese programa no estuviera alineado por mis intereses y la necesidad de buscar otras formas de desarrollarme en mi momento inmediato. Doy muchas gracias a la universa por darme el rechazo que yo no quise dar cuando ocurrió esa entrevista y me dijeron que la implementación que yo tanto anhelo es imposible para su programa. Adaptarme a él hubiera sido como mutilarme y aunque me echaba ánimos para ponerme creativa y ver de qué forma podía hacerlo a andar, no lo sentía tanto como una motivación, sino como algo que no me llenaba. Sin duda es un programa respetable, pero no articulaba todos mis intereses fundamentales, entre ellos, especialistas en estudios literarios y la posibilidad de aplicar esa investigación. Habrán más convocatorias, más intentos y posiblemente más rechazos. Pero por ahora nos damos a la tarea de entrarle a otros sitios que me llaman la atención y donde creo que los efectos están más alineados a mis objetivos de hacer trabajo comunitario para poblaciones vulneradas. Honestamente dudaba sobre mi salud mental al comprometerme 4 años con una investigación que sentía muy cerca de mi otra investigación. Quiero permitirme aprender y poner oídos y ojos atentos a mi entorno para ver qué más propuestas salen. Nomás escribiendo para la colectiva me surgieron dos temazos, no sé si para doc, pero sí para artículos. La investigación prevalece en mí, pero ya no se trata de sentarme yo frente a mis libros y computadora y entablar diálogos con especialistas; me atrae más generar otros espacios que puedan beneficiarse de estos conocimientos. La revolución será feminista o no será, y quiero llegar hasta allá, donde existan mujeres de todos las edades, tamaños y colores con ánimos de cambiar estas realidades. 

En realidad abrí esta entrada para escribir sobre el rechazo y cómo eso me ha traído muchos beneficios. Una vez mi amiga M. me habló sobre esa parte de la que casi no se habla pero que también nos puede impactar de manera positiva. Y sí, lo creo. Yo sigo estando muy agradecida por todos los weyes que me han rechazado, tanto que ya aprendí a ver eso como favores que me hacen. En este sentido me había costado un poco más, varios días de ondeadez y tal, porque los estudios siempre han sido importantes para mí, así que el "no" en esta dimensión significaba más cosas. Por ejemplo, me sentí muy estúpida cuando terminé la entrevista y para mí ese es uno de los peores sentimientos. Me reprochaba por todo lo que pude haber dicho mejor, etc. Pero también me di cuenta de mis debilidades y esa capacidad de autocrítica es algo que necesito de manera permanente. A veces, pensaba ayer mientras corría, confundo a la niña interior que es como mi intuición y me jalonea una manga para que nos vayamos de los sitios donde no pertenecemos o saldremos lastimadas, y mi propio miedo que me impide hacer cosas que quiero. Es complicado discernirlas pero al menos ya distingo esas dos raíces que me vuelven consciente cuando tomo decisiones. So, me trabajé ese rechazo hace semanas y me convencí de que la negativa era la que quería, porque de haber resultado aprobada iba a tener que hacer algunas cosas que muy probablemente me orientarían a desertar. Lo intenté en este programa porque tenía todo para hacerlo en ese momento y porque los otros acababan de cerrar convocatoria. Sin embargo, desde el inicio sentía que era un poco forzado, solo que no sabía si era mi niña o mi miedo por moverme de lugar, en muchos aspectos. 

Quizá después siga escribiendo sobre esta idea. Por ahora, estoy animada. Hoy comenzamos el taller Nalle y yo en un centro de mujeres con adicciones. Estoy muy motivada :).

martes, 18 de enero de 2022

Querido diario:

Cuando era niña, una niña a quien yo quiero mucho me dijo que su mamá le había dicho que yo estaría muy bonita si no estuviera gorda. Yo me quedé en shock porque quizás fue la primera vez que alguien me decía que mi cuerpo estaba "mal" y no lograba descifrar el mensaje. No me había visto desde esos ojos nunca pero ese día, creo, empecé y me sentía mal por ello. Tenía alrededor de 10 años. Yo no le tengo rencor a esa niña que ahora es una adulta, en realidad ahora pienso en cómo a esa edad ya habíamos asimilado el mensaje de saber cómo era un cuerpo bello según nos dicta la hegemonía. Algunas cosas no salen de todas formas, porque años después me dijo cómo yo no sabía el sufrimiento que conlleva cumplir todos los estándares de belleza. ¿Está claro?

De niña tuve como compañera de escuela a una niña que no me caía muy bien desde que se empeñó en demostrar que su nombre era más bonito que el mío. Digamos que compartíamos el primer nombre pero el segundo era diferente. Yo le dije que estaba ok. Ella insistió e hizo una encuesta en todo el salón para terminar riéndose de mí y afirmar cómo ella tenía esa seguridad, verdad o certeza de tener un nombre más bonito que el mío. Yo sigo revisitando ese sitio en mi memoria y aún no logro comprender...

A veces recuerdo esos momentos y me duele en alguna herida que me acompaña sabiendo que eso que viví y que sigo reviviendo de otras formas pues en realidad estaba cargado de varias cosas. Entre ellas la gordofobia interiorizada, la resistencia hacia la hegemonía de la belleza, la búsqueda alternativa de vivir mi cuerpo en un mundo en el que me sentía cada vez más loca. Ahora celebro todas esas resistencias y trato de sanarme a mi propio ritmo con mucha autocompasión, autocuidado y paciencia. Empecé a aprender a quererme recientemente pero lo importante es iniciar, ¿no? Este tema me trae muchos temas y quizás ahora quise compartírselos porque comprendo que situarnos en el cuerpo nos muestra cómo esto nos atraviesa, nos lastima, nos mueve sitios emocionales y, vaya, nos hace vulnerables también.

Ese deseo de ser percibidas como "bonitas" también nos puede llevar a ejercer violencias de las que ni siquiera nos percatamos y pueden empezar desde bien temprano. ¿Qué hay del tema del poder en la belleza?, ¿seguiremos hablando?

domingo, 28 de noviembre de 2021

Kerido diario

 Estoy un poco melancólica. Llevo días pensando en la ambivalencia de sentires frente a la agencia sexual fincada en ideas feministas, pero que no quitan la persistencia de saberse o sentirse consumida por los vatos con quienes se tiene intercambio de placer.


¿Te fijas que empecé narrando en primera persona y luego me desasocié?

En efecto. Suelo luchar contra esas ideas que se agudizan semanas después de tener sexo "casual". ¿Es que es imposible que un vínculo persista después de eso? Y no me refiero a algo que lleve a la exclusividad sexual o afectiva, sino, quizás, como acto de trato digno. O quizás solo soy yo, esperando mucho del mundo, como siempre. 

lunes, 22 de noviembre de 2021

Uno de esos días

Hoy B. me manda mensajes de Whatsapp para decirme lo deprimido que está. 

Hoy B. me hizo recordar por qué Beginners me mueve tanto. Sobre todo en la escena donde Ana recrea una llamada telefónica con su papá que le habla para contarle que quiere suicidarse. 

Pocos espacios he tenido en mi vida para hablar de eso. Es delicado porque la prioridad es B. Siempre B. 

Hoy, más temprano, mi mamá y yo platicábamos sobre la visita del abuelo paterno ayer. Compartimos la reflexión de que él se siente culpable por su crianza violenta y ahora no sabe cómo resolverlo. Todxs sus hijxs, a excepción de la tía L. que es un dulce, tienen rencor hacia él. Lo demuestran con sus actos y sus palabras, aunque digan lo contrario. El abuelo derramó unas lagrimitas ayer. Mi papá mesuró su voz. Yo me quedé con ganas de decirle que no sé cuánto me aguantaría si yo le llegara a hablar en 20 años como ahora él le habla al abuelo. Me reservaré ese comentario para alguna ocasión especial. En fin, mi mamá se puso sensible por el tema y me dijo que toda la familia debimos tener atención psicológica. Hizo énfasis en mí. Y pues, no sé, no puedo imaginarme mi vida siendo de otra forma. Haber estado al margen de la atención -aunque no del todo- me hizo independiente, responsable y resiliente. 

El teléfono sigue vibrando con mensajes tristes de B. y yo ya tengo la cabeza saturada de trabajo. A veces siento que mi propia cabeza es una mansión donde trato de ver cuál es el mejor cuarto propio. Acabo de recordarlo: ruido blanco. 

jueves, 11 de noviembre de 2021

¿Por qué la necesidad del cierre?

Ayer mientras batallaba para dormir me disolvía en especulaciones como siempre. Pensaba en mi necesidad de inventarme los finales, de crear cierres. Alguna vez le dije a G. en una borrachera en la que ella estaba muy triste: "Escoge la versión del final que te haga sentir mejor". Así que aquí estoy yo, dándole vueltas al final de una breve historia para acomodarme mejor los sentimientos. Es como una antología en mi cabeza. Cosa curiosa: siempre he amado los finales abiertos, precisamente porque la posibilidad detona la inventiva.



lunes, 23 de agosto de 2021

Querido diario:

 Llevo días pensando y esta entrada es para recordarme momentos que deberían inspirarme para intentar cosas nuevas, enfrentar nuevos retos, sentirme capaz y merecedora de ellos. Ha llegado el momento en el que debo creer, de veras, en mí misma.

-Tengo los privilegios suficientes para llegar hasta donde estoy, y he tragado y escupido en la cara patriarcal mis mismas limitaciones. La maestría es como un resumen de ello. Es haber solventado una deuda con mi pasado, sanar heridas de mi adolescencia. 

-Siempre me dicen que escribo muy bien. Me lo dijo mi director de tesis de licenciatura, me lo reiteró mi directora de tesis de la maestría, lo dicen mis compañerxs y una de mis sinodales dijo que mi tesis de maestría está en nivel de calidad de un doctorado. Puedo y estoy lista para enfrentar el reto. 

-Leo a pensadoras como Sara Ahmed y me siento acompañada. Sus palabras representan ese mismo libro de compañía del que ella habla. Comparto la experiencia de las preguntas incómodas pero muchas de ellas las he pasado. Después de leerla no sé si mi interacción social vuelva a ser más o menos la misma. 

-Recuerdo que cuando elegí mi tema de tesis de la licenciatura tuve inquietudes profundas acerca de cómo hacer crítica literaria feminista demandaba más que denunciar la presencia del patriarcado en las obras como tarea de nuestro tiempo. Es decir, yo podría generar infinitos textos donde aborde cómo se ven las relaciones patriarcales en cada obra literaria simple y sencillamente porque el patriarcado sigue estando vigente. Con el tiempo se ha ido adaptando a los cambios culturales pero la médula continúa ahí y es nuestro trabajo ver las nuevas formas que cobra. Uno de mus objetivos era poder hacer una lectura de la Maga más allá de esa mirada patriarcal, poniéndola en diálogo con la estética cortazariana para exponer la necesidad que existe de la sensibilidad subestimada al lado de la razón. Siguiendo las dicotomías del sexo-género (pensamiento moderno) y en análisis que se limitan a asimilar esos binarismos, claro que hay sitios simbólicos que ocupa Lucía si solo lo vemos desde el género. Sin embargo, si problematizamos esas dicotomías de la herencia cartesiana y nos preguntamos por qué esos sitios debemos reafirmarlos como inferiores entonces estamos dando la vuelta de tuerca. ¿Por qué y para quién son inferiores? En fin, es pensar en la reivindicación o resignificación de los espacios simbólicos que se han feminizado. Así como lo señala Silvia Federici, Sara Ahmed (con el giro emocional o afectivo) y, creo, Rosi Braidotti desde su mirada postestructuralista. En fin, digo todo esto para motivarme sobre por qué mis intuiciones me llevaron a caminos que otras pensadoras ya habían transitado, donde hallé que mis inquietudes tenían eco y trazan otras miradas. Me sentí abrazada al leerlos y me sentí más encontrada, reafirmada y segura de mis intuiciones. Estoy esperando esa voz de la intuición o esa señal que me nace de las vísceras para empujarme a convencerme de un proyecto o una idea. Ahora mismo creo que lo siento. Ojalá esta agua de río encuentre su cauce hacia otro viaje epistémico que derive en algo más asequible, hacia otra materialización de las palabras...

-Tengo miedo de postularme. Reconozco que es una cuestión de ego: académicamente siempre he obtenido lo que he querido; soy seleccionada para los programas a los que aspiro pertenecer. No quedar puede ser otro logro cumplido o una lección de vanidad ególatra aprendida. Realmente no sé si la necesito porque siempre estoy en posición 50/50 y doy lo mejor de mí de la manera más sincera que puedo. 

¿Será posible que las personas inteligentes se den cuenta de que lo son? Nunca me he sentido lo suficientemente lista pero siempre me lo repiten. Supongo que también es relativo y depende de cómo se percibe esa inteligencia. Pienso que me ha importado más ser crítica (killjoy) que demostrar mi inteligencia. La crítica puede asomarse en los momentos más banales; la inteligencia me parece elitista, sobre todo si es un acervo memorial de datos rebuscados. 

Voy a tragar una bocanada de aire, la más grande de mi vida y voy a dar el salto. Quizás salga pronto y busque otros caminos, o quizá me quede en las profundidades un rato. Hay cosas que en la superficie no puedo encontrar. No quiero acomodarme en la contemplación. Necesitamos actuar. 

jueves, 19 de agosto de 2021

Querido diario,

Una vez conversaba con una amiga sobre eso que muchxs dicen de que toda opinión es válida. O quizás más sobre nuestro derecho a opinar de lo que sea, ya saben, libertad de expresión y esas cosas. Yo creo que también podemos reservarnos el derecho a opinar de todo -me ocurre cuando no me siento lo suficientemente informada y no me da pena reconocerlo-, pero a veces me preocupa que nos orille al silencio como complicidad. ¿Cuándo ya reúnes los requisitos para que tu opinión sea válida?, ¿válida para quién/es?

Hablar de Algo es hacerlo presente aunque al mismo tiempo que lo ponemos en la mesa se hacen evidentes los sitios desde donde vienen. Como todo, nos formulamos opiniones que están estrechamente vinculadas con nuestra experiencia en el mundo. Hay algunas estructuras de las que nos percatamos y procuramos desaprender, pero hay otras que nos sorprenden como huéspedes normalizados en el espacio de nuestra subjetividad. Me sigue y seguirá pasando. Estructuras potentes se van reorganizando para sobrevivir en nuestra cultura a través de su socialización y normalización. Me pregunto hasta qué punto yo podría ser capaz de renunciar a sus estragos en mí como beneficio de una "buena" -relativo, sabemos- conciencia.

Ojalá yo tuviera una receta para deshacernos de la necesidad de crear jerarquías e inventar sitios de poderío. Las ideas de superioridad y solidarización con sociedades que, asumimos, en "desventaja" o "vulnerables" según la mirada privilegiada de quien tiene los recursos para "ayudar", también ha tenido resultados difíciles de lidiar. Una práctica paternalista que implica un "Yo sé mejor qué es lo que a ti te pasa y te diré cómo resolverlo" sin preguntar antes qué necesitas para resolver esa situación. Esto, ahora que lo reflexiono, tiene dimensiones muy variadas, desde el acompañamiento a una persona o una comunidad, por ejemplo.

A mí me gusta escuchar lo que las personas tienen para decir aunque no esté de acuerdo de entrada. Cuando reconozco mi resistencia trato de abrir mi cabeza porque me ayuda a comprender mejor que los conflictos no tienen dos efectos, buenos y malos, sino muchos matices en ello. Todo depende de las perspectivas. Cada quién ha contado cómo le fue en la feria, en pocas palabras.

Espero que cada vez podamos crear más sitios dónde escucharnos para comprender en lugar de sostener conversaciones acaloradas para defender celosamente nuestras ideas. Escribiendo esto entiendo más: esa necesidad de defender es por la necesidad de validación y reconocimiento que sentimos que nuestras ideas, en calidad personal (ego), merecen. Por eso duele y/o avergüenza que se rían de unx cuando comparte lo que piensa -y siente.

Reflexiones de una Sarita que lleva rato dándole vueltas al asunto. Que tengas un lindo día 🙂 

sábado, 29 de mayo de 2021

Querido diario

 Estoy menstruando. Es una novedad porque han sido meses difíciles de menstruación. ¿Cómo podría saber si esto me ha afectado al grado de ponerme emotiva o es que la realidad en sí me da para eso? En breve: se cierra el ciclo.

S. estuvo aquí unos días y hoy se fue. Su compañía vino a desempañarme un poco el vidrio de los ojos que me urgía limpiar. Eufemismos para animarme a llorar otro poquito más. S. me escuchó como el buen amigo que siempre ha sido; me acompañó en la cumbre del estrés y celebró mis logros conmigo. Su presencia ha sido un regalo de la universa porque en verdad lo envió cuando más necesitaba a un amigo cerca, uno de esos que me han visto crecer en los últimos años y que de alguna forma nunca ha desaparecido. Lo quiero un montón. Platicamos mucho cuando se pudo y me siento feliz de poder compartir este fragmento de mi vida con él. Hace que todo sea más fácil en la urdimbre de mi cabeza. Nomás de pensarlo ya empiezo a llorar otra vez. 

Hablamos y le conté todo de golpe, todas las emociones y me escuchó con interés; contuvo mi hate, mi amsiedad, mis frustraciones y sonrió con mis alegrías. Le conté cómo siento que esto es algo injusto: el evento caótico cada fin de semestre desde hace un año... Le dije que ahora que he terminado la maestría y se suaviza la loquera necesito reunir mi buena energía para la cirugía. Él me recordó que la universa se equilibra cuando dejamos unas cosas por otras: para que algo nuevo venga, algo debe morir. Pensé, claro, un ovario es el peso de mi título de maestría; un ovario es el precio del ahorro de mi beca. Me quedo en 0, de nuevo, como quizás un recordatorio para esforzarme aún más por lo que quiero. Pensarlo de esa manera me hizo sentir que me movía del estancamiento o de la sensación de atrofio...

Así que bueno, después de días largos de desvelo, cansancio y estrés, hoy por fin podré dormir sin despertador.

jueves, 6 de mayo de 2021

Querido diario

Ayer no pude dormir. Me costó más que otras noches. También lloré un poquito pero menos que otras noches. Ni siquiera pude levantarme para ir a correr. Pienso ahora mismo que dormir con ansiedad es despertarse intermitentemente durante la madrugada y no encontrar una comodidad para conciliar el sueño; es, también, reconocer que el cerebro sigue dándole vueltas en el inconsciente a los sucesos en los que de por sí impregnan mi consciencia. ¿Hasta qué punto aguantaré sin terapia?, ¿debo aguantar? Rayos, de repente me siento más sola que nunca. Después, para animarme, pienso que esto que ocurrirá en mi cuerpo y que no dejo de pensar como evento traumático será en el mejor escenario posible: con mi familia y K., la única que permanece conmigo incondicionalmente. No seré injusta, también me acompañan en la distancia y eso lo agradezco un montón. Si hubiera estado en otra ciudad esto sería más difícil, buscar unx especialista, decidir un servicio público o privado, conseguir incluso alguien que donara sangre...

Tengo miedo, ansiedad, hastío, cansancio, depresión, estrés y así. Ese es el cuadro emocional de esta primavera. Iniciaré el verano con una cicatriz más en el abdomen y siendo menos mujer biológicamente (guiño sarcástico).

¿Seguiré siendo la misma persona después de esto? Estoy muy ondeada pero ya trato de no socializarlo, ya me di cuenta de que tanta carga emocional también incomoda a otras personas. Y eso que ni lo saben tantxs.

Además es el fin de la maestría. Hay un ensayo que entregar en dos semanas, una participación en un coloquio la próxima semana, participar en la presentación de la fanzine de D., postularme para el doctorado quizá, ir mañana con el especialista y saber qué procede, seguir trabajando en el artículo, ir a visitar a mi abuela pronto... 

And suddenly

28 years

will be gone.

Or replaced

by 29.

Ya quiero tener un cumpleaños feliz de verdad. Ya no quiero estar enferma y sola en un cuarto. Ya estoy harta de sentirme vulnerable. Quiero volver a la calle y sentirme ilusoriamente segura. Esa es una gran traba para decidir vivir en una metrópolis, lejos de la red de apoyo incondicional. Quizás es el riesgo de seguir otros caminos y vivir. Un intercambio de consecuencias más allá de las dicotomías buenas y malas, las que a veces nos hacen crecer con dolor y las que efímeras colmadas de felicidad emigran al sitio de los recuerdos.


lunes, 26 de abril de 2021

Manías profundas

 Comienzo a pensar que si de niña comía jabón quizás era para limpiarme por dentro. Últimamente han vuelto esas ganas de meterme a la boca un poco de ese jabón humedecido que huele tan bien cuando lo uso para lavar mis manos. Y eso coincide con mi necesidad de higienizarme por dentro para que todo vuelva a la normalidad en esta dimensión individual y corporal.

martes, 13 de abril de 2021

Soundtrack de esta temporada. Un mix remarkable de este año.

Quién sabe cuántas veces he pulsado re play a este mix. Me imagino en la terraza de mi antigua casa en Guanajuato, fumando un cigarrito y echándome una caguama, con mis lucecitas de colores rítmicas y bailando en calzones. ¿Así o más plástica la ilusión? 


Poolside My Love 
Pero estoy aquí, en aislamiento en mi cuarto por una alergia enfadosa y unos síntomas que podrían anunciar que habita en mí ese virus tan popular. Bueno, varios. Pero no hay certezas en este momento, sólo malos trips. La música es medicina espiritual; al menos me hace trasladarme a otros tiempos y espacios intermitentemente más felices, sólo por vivir en la memoria porque "el recuerdo embellece lo que toca" (R. C). 

miércoles, 31 de marzo de 2021

Yo tuve 13 años

 Una vez estuve en San Pedro con D. Quizás tendríamos 13 años. Hacía calor, el habitual en esta geografía. Habíamos ido con mi papá no recuerdo bien a qué. D. y yo nos columpiamos bajo la sombra de un mezquite en pleno estío. Le conté que sentía que éramos prisionerxs de nuestrxs cuerpxs, que la libertad estaría en liberarnos de él. 


Tengo dos años recordando ese momento. Lo revivo en mi memoria una y otra vez, tratando de entender qué detonó esos pensamientos. ¿Qué pensaba esa Sara de 13 años al decir eso? Recuerdo decir que me parecía injusto que mereciéramos ciertos tratos por lo que dicen estas inscripciones carnales que no controlamos. Pienso ahora en los trips de la identidad y cómo esas marcas dicen algo que nos sitúa en un panorama social: sistema sexo-género, raza/etnia, entre otras cosas...


Mi tarea durante mi estancia temporal aquí será revisar mis viejos diarios. Sí, aquellos de niña, de la adolescencia o los que dan cuenta de mis primeros años de "joven" whatever that means...

sábado, 6 de febrero de 2021

Querido diario:

Me siento afortunada de contar con la presencia física y simbólica de muchas amistades que he cultivado con los años. Hace unos días pensaba en cómo he cambiado de un tiempo para acá. No hay fecha exacta, sino ciertas memorias epifánicas que me ayudaron a ver las conductas disruptivas aunque benéficas sobre mis relaciones con el entorno. Agradezco a quienes se han mantenido cerca de mí, aunque en ocasiones no haya sido la más amable ni la más políticamente correcta. He creado, indiscutiblemente, narrativas que me multiplican; a veces es impactante que me cuenten historias de mí que no recordaba y que de primera instancia siento lejanas a las intenciones de mis actos. Por lo tanto, pensaba en las situaciones que nos detonan ese carácter más desbordante, el opuesto a la mesura en una sociedad que se rige por máscaras y apariencias en muchos sentidos. Señalarlo no me exime de estas prácticas, sólo expone que me siento consciente hasta cierto punto de está situación y con ánimos de revertir y prevenir heridas emocionales que haya podido ocasionar sin pretensión alguna, consecuencia de algún desborde o falta de empatía, entre otras cosas quizás de mi imperfección humana.

Cada vez trato de reconciliarme más con mi intensidad, canalizarla a manera de una ternura radical, sentirnos y  validar nuestras emociones, sobre todo para nosotrxs mismxs. Es difícil llegar a eso porque demanda la confrontación, ya sea con otrxs o con una misma, y aunque esto puede ser doloroso también puede permitir un crecimiento hacia otras zonas de la existencia. Esta idea me ha provocado maratones mentales fatigantes y a la vez interesantes. A veces siento que doy un paso hacia adelante en esto y luego retrocedo dos. Cada ocasión en la que escucho o leo el "no es para tanto, déjalo pasar, estás intenseando" etc., me detona ondeadeces más insoportables. Habrá que seguir buscando formas de expresar las emociones de maneras más inocuas para nosotrxs y lxs demás, sin desvalorizar sus motivos para presentarse. Sin embargo tampoco tengo resuelto un protocolo de acción para acompañar porque, supongo, depende de las necesidades emocionales de cada persona y los niveles o términos de la responsabilidad afectiva. Es un tema al que entro a tientas, como cuando me relaciono con cualquier persona, así que no pretendo tomar aquí la batuta de la psicología, quiero dejarlo claro, sólo pienso y escribo desde la inferencia y la atención que he puesto a mi alrededor.

En una sesión de clase, Fabián indicó algo que encontré muy atinado, aunque lo diré con mis palabras (si no fue en este sentido y lees esto, por favor, coméntalo): sustituir los adjetivos "fragilidad" y "debilidad" por vulnerabilidad. Sensación que, sospecho, todxs hemos experimentado en algún momento. Creo que apropiarnos y revindicar los sentidos de esta vulnerabilidad podría tener algún efecto en cómo nos dirigimos y apoyamos a las personas que se encuentran en esta condición, incluyéndonos en ello.

En fin, un tema que da para una charla de desvelo o muchísimas, pero lo escribí, como siempre, pensando en compartirlo por si a alguien le resulta útil y como efecto insoslayable de una ondeadez acumulada.

Les mando amor 

domingo, 3 de enero de 2021

De las cogidas esporádicas

Sigo cogiendo con la misma persona a través de diferentes cuerpos. Casi se cristaliza uno solo. Quizás de todos los retazos pueda armar un cuerpo competente para mis necesidades. Pero para armar un cerebro que deleite necesitaré muchos más; he encontrado algunos fascinantes pero inalcanzables físicamente. No hablaré del corazón por ahora.

Ya me estoy cansando de los encuentros esporádicos sin acuerdos firmes. Ya me estoy cansando de mis ansiedades. Pienso que mis ansiedades también son fatigantes para lxs demás y por eso me las reservo. Siento que la reserva me distancia e impide el diálogo. Pienso que es un problema; a veces siento que no es para tanto. No siempre estoy de acuerdo conmigo misma o las multitudes que me habitan. Me siento en el juego de ajedrez sabiendo que es una partida estilo speed pero en la que no resuelvo la estrategia del movimiento. Pensarlo así me parece un tanto belicoso. Estragos, quizá, de experiencias pasadas. ¿Tú crees?

viernes, 20 de noviembre de 2020

Querido diario:

 Hoy después de casi un mes de ajetreo, al fin me siento en calma para escribir. Sí, para escribir no sé, sobre el remolino de emociones de las últimas semanas. Hoy siento una calma sospechosa, quizás por la inestabilidad de días pasados. Qué diría mamá Virgine Despentes si le dijera que ahora le tengo miedo a los hombres en la calle, que no dejo de mirar sus manos por si entre sus dedos se asoma algo que pueda ser utilizado como un arma, que mientras caminaba con T. por las calles de aquélla ciudad me estremecía al pasar cerca de algún sujeto con apariencia cholesca, que T. me insistía para usar el taser sin miedo. No sé qué va a ser de mí después de esto. Me vine a refugiar al cariño xaterno, para recordar lo que es sentirse segura y sin preocupaciones de adulta. Me vine a buscar estabilidad que no podía encontrar en la ciudad, sola. La compañía de T. aunque si bien fue transitoria, también fue una grata experiencia que me hizo olvidarme un rato de los dolores físicos y mentales. Viajamos de muchas formas, de ciudades y en la introspección. 

Esa montaña rusa de emociones sucedió de la manera en la que debía. Estoy profundamente agradecida. Ahora sólo trato de darle forma a mis logros académicos para terminar con todo esto. 

domingo, 26 de julio de 2020

Detox

Etimología

Del latín de-.

Prefijo

1
Indica descenso, dirección hacia abajo, procedencia.
  • Ejemplo: decaer, deponer, deducir
2
Indica separación, límite.
  • Ejemplo: definir, delimitar
3
Indica falta de o lo contrario de lo significado por la base
  • Ejemplo: deformación, decolorar
4
Delimita o refuerza lo significado por la base
  • Ejemplo: decorar, demostrar, describir



(Voy a empezar un periodo de depuración, desintoxicación, desde adentro.)

sábado, 11 de julio de 2020

Primer texto desde mi torre individual

Querido diario:

Quizás hay actitudes permanentes en nosotrxs. Bueno, hablaré de mí, primera persona, presente y a veces ausente de tanto mirar hacia atrás (en alguna viñeta que vi de una jirafa psicóloga ella advierte de adquirir tortícolis si seguimos con esa práctica riesgosa). Memorias y memorias de construcción identitaria se me escurren de la cabeza a los dedos. K creisi.

Ayer fui al super. Iba inicialmente por mi maldita pasta dental que olvidé comprar en la farmacia; encías sensibles y caras, además. Husmeé por los pasillos. Hice compras necesarias, innecesarias y fancies. Me pregunté si ir al super sola a comprar helado y cerveza me convierte en adulta. ¿Salir a sacar un juego extra de llaves es algo más adulto?, ¿cuándo sabemos si llegamos a eso?

Las ideas a mis trece años sobre la adultez eran: aburrimiento, matrimonio, maternidad, trabajo Godín, no lo sé, un vivir-para-otrxs (gran tema en el feminismo), tomarse la vida "en serio". ¿Eso significa que vivo de a mentiras?, ¿qué onda con el concepto de la chavorruquez?, ¿no ajustarnos a lo que el imaginario colectivo de la adultez nos demanda nos vuelve chavorrucos? No me ajustaba ni cuando era adolescente, creo. En fin, creo que a veces se me escurre la Sara Niña, la Sara Adolescente y la Sara adulta que trata de encajarse a fuerza de golpes de realidad en este molde donde todxs alrededor te recuerdan esa edad; pronto esas marcas corporales de la edad. Atisbo los momentos en los que eso será un tema recurrente.

Por ahora me disfruto a estos casi acabados 27. No vivimos en vano. Más vieja y espero que menos estúpida. Más agradecida y con ganas de escuchar otras experiencias, no imaginarlas ni procurar hablar por ellas sino es-cu-char-las.

Últimamente siento que oscilo entre la paz y la locura. He aprendido a calmarme sola. Procuro otras prácticas de distanciamiento; necesito recuperar mucha energía perdida en meses de inestabilidad. Respirar, planear, pensar, sentir, prever. Alejarme de redes sociales, esto va de maravilla.

Linda novedad: iniciamos un círculo de lectura unas queridas amigas y yo. Ñoñamente feliz y esas cosas.


martes, 9 de junio de 2020

Novedad poética

Hoy me vi publicada y se me arrasaron los ojos de lagrimitas. No sé cuál sea el criterio de selección de Poesía de morras, pero el caso es que mi subjetividad reflejada en texto viajó digitalmente y ahora está al alcance de más pares de ojos. Me puse feliz :).


"Un cuarto en blanco"

Estoy tan vacía que
te regalo mis emociones textuales
para ver si en alguna de ellas
encuentras resonancias de
voces y caras.

Te obsequio el vacío de mi cabeza
y de mis ojos
y de mi lengua.

Ya sólo siento cómo me atraviesa
directa
precisa
la idea hasta la tecla

Te dejo con mi todo
que es nada
o muy poco.

Me abandono a
lo contrario de toda
es-pe-cu-la-ción.

Me voy con el sentir vacuo
característico de estos tiempos.
Y acepto los huecos
que me habitan
muy
dentro.




Mi mente viaja. Nadie me había publicado desde la gaceta literaria de la preparatoria. Me siento medio perdedora por emocionarme tanto por esto. Pero bueno, trato de trabajar en ello.