- Las negaciones constantes.
- El uso de adverbios intensificadores innecesarios.
- El uso de lenguaje especializado cuando el público no lo es. Lo único que hacen es volver inaccesible la información y sufrir escuchando una charla que en esencia te interesa.
Traté de encontrar un sentido perdiéndolos todos... Y parece que lo logré. El punk rock permanece.
jueves, 28 de abril de 2022
Aspectos insoportables del discurso académico
miércoles, 5 de enero de 2022
miércoles, 1 de diciembre de 2021
Noviembre, el mes de las publicaciones
Apenas recuperé el aliento. Siento que me sumergí en el océano de la producción académica todo este mes. Aquí dejo el enlace para mi texto "Ideas y prácticas para una educación feminista" que escribí para un círculo de diálogo sobre "Coyuntura feminista y educación". Y ya publicaron mi artículo "Masculinidades desde y con los feminismos" en la revista REDESS de estudiantes de sociología de la UNISON. Ayer envié el capítulo del libro pendiente para el siguiente volumen de la MEG y estoy constantemente revisando el status del artículo en proceso de revisión para La Ventana. Lo que sigue es escribir por disfrute, digamos. Trato de respirar y seguir escribiendo en el caos. Quizás siento en el fondo que si dejo de escribir me vaya a volver loca (más [¿se podrá?]).
Hoy tuve mi examen para el doctorado y fue complicado. Las preguntas eran precisas y al mismo tiempo permitían respuestas-ensayos. Apenas pude contestar todo en tres horas que se fueron fugazmente. Siento y tengo mucho en mi cabeza, necesito comprarme una libreta.
Hoy es día mundial del VIH y SIDA, y me martillea la cabeza saber que debo ir a hacerme una prueba.
Hoy B. me regaló unos tenis para volver a correr. Ojalá me lleven lejos.
viernes, 24 de septiembre de 2021
Hoy escuché esta conferencia de Luz Aurora Pimentel y casi lloro
Y quise hacer este ejercicio de feminizar el genérico masculino que Cortázar utilizaba, como muchxs otrxs.
"Siempre seré como una niña para tantas cosas, pero una de esos niñas que desde el comienzo llevan consigo a la adulta, de manera que cuando la monstruita llega verdaderamente a adulta ocurre que a su vez ésta lleva consigo a la niña, y nel mezzo del camin se da una coexistencia pocas veces pacífica de por lo menos dos aperturas al mundo.
Esto puede entenderse metafóricamente pero apunta en todo caso a un temperamento que no ha renunciado a la visión pueril como precio de la visión adulta, y esa yuxtaposición que hace al poeta y quizá al criminal, y también al cronopio y al humorista (cuestión de dosis diferentes, de acentuación aguda o esdrújula, de elecciones: ahora juego, ahora mato) se manifiesta en el sentimiento de no estar del todo en cualquiera de las estructuras, de las telas que arma la vida y en las que somos a la vez araña y mosca.
Mucho de lo que he escrito se ordena bajo el signo de la excentricidad, puesto que entre vivir y escribir nunca admití una clara diferencia; si viviendo alcanzo a disimular una participación parcial en mi circunstancia, en cambio no puedo negarla en lo que escribo puesto que precisamente escribo por no estar o por estar a medias. Escribo por falencia, por descolocación; y como escribo desde un intersticio, estoy siempre invitando a que otras busquen los suyos y miren por ellos el jardín donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras preciosas. La monstruita sigue firme."
viernes, 11 de junio de 2021
miércoles, 9 de junio de 2021
Fragmento de Vivir una vida feminista (2018) de Sara Ahmed
Vivir una vida feminista es convertirlo todo en algo cuestionable. La cuestión de cómo se vive una vida feminista está viva como cuestión y es una cuestión de vida.
Si
nos hacemos feministas debido a las desigualdades y las injusticias del mundo, debido
a lo que el mundo no es, ¿qué clase de mundo estamos construyendo? Para
construir moradas feministas es preciso desarmar lo que ha sido armado
previamente; necesitamos preguntarnos contra qué estamos, a favor de qué
estamos, con plena consciencia de que este sujeto plural que somos nosotras
no es un cimiento, sino aquello por lo que trabajamos. Cuando entendamos qué es
lo que queremos, estaremos entendiendo qué significa este nosotras, este
esperanzado significante que constituye una colectividad feminista. Donde
existe esperanza, existe dificultad. Las historias feministas son historias de
la dificultad de este nosotras, una historia de quienes han tenido que luchar
para ser parte de un colectivo feminista, o incluso han tenido que luchar en
contra de un colectivo feminista para defender una causa feminista. La
esperanza no existe a costa de la lucha, sino que anima la lucha; gracias a la
esperanza percibimos que tiene un sentido de ilustrar las cosas, y trabajarlas.
La esperanza no solo, o no siempre, mira hacia el futuro, sino que también nos
remolca cuando el terreno es difícil, cuando nos cuesta más avanzar por el
camino que seguimos. La esperanza nos respalda cuando tenemos que esforzarnos
porque algo sea posible.
lunes, 26 de abril de 2021
De la noche en que Donna Haraway y yo nos hicimos amigas a través de la lectura del Manifiesto ciborg (1984)
"Se ha convertido en algo difícil calificar el feminismo de cada una añadiendo un solo adjetivo o, incluso, insistir en cualquier circunstancia sobre el nombre. La conciencia de exclusión debida a la denominación es grande. Las identidades parecen contradictorias, parciales y estratégicas. El género, la raza y la clase, con el reconocimiento de sus constituciones histórica y social ganado tras largas luchas, no bastan por sí solos para proveer la base de creencia en la unidad ‘esencial’. No existe nada en el hecho de ser ‘mujer’ que una de manera natural a las mujeres. No existe incluso el estado de ’ser’ mujer, que, en sí mismo, es una categoría enormemente compleja construida dentro de contestados discursos científicosexuales y de otras prácticas sociales. La conciencia de género, raza o clase es un logro forzado en nosotras por la terrible experiencia histórica de las realidades sociales contradictorias del patriarcado, del colonialismo y del capitalismo. Y, ¿quién cuenta como ‘nosotras’ en mi propia retórica? ¿Qué identidades están disponibles para poner las bases de ese poderoso mito político llamado ‘nosotras’? ¿Qué podría motivar nuestra afiliación a tal colectividad? La dolorosa fragmentación existente entre las feministas (por no mencionar la que hay entre las mujeres) en todos los aspectos posibles ha convertido el concepto de mujer en algo esquivo, en una excusa para la matriz de la dominación de las mujeres entre ellas mismas."
domingo, 17 de enero de 2021
Investigo y hallo destellos de literatura digna de compartir
Hoy estoy leyendo para una ponencia que tengo en proceso de elaboración y me encontré con un término desconocido que decidí investigar. Una primera fuente fue esta y me pareció interesante la forma en la que habla de Los monederos falsos de Gide. De ahí rescatan una cita y como me gustó mucho decidí replicarla aquí en mi cuarto virtual que es este:
“Pero, mi amigo, sabe bien que no hay nada mejor para
eternizarse que las «situaciones falsas». Es asunto de ustedes, novelistas,
buscar resolverlas. En la vida nada se resuelve, todo continúa. Habitamos en la
incertidumbre, y continuaremos hasta el fin sin saber a qué atenernos; mientras
tanto, la vida continúa como si nada sucediera. Y de aquí cada quien que tome
su parte, como todo el resto… como todo lo demás. Adiós”
viernes, 23 de octubre de 2020
Hoy me encontré con esta publicación de "La vagabunda" (nombre/usuarix de Facebook) y decido guardarlo para la posteridad (los primeros dos párrafos son míos):
Yops cuando la hago de pedo y siempre salen con que si ya podríamos no pensar en una cuestión de género en la escritura o la muerte del autor.. Bueno, para mí también habría que pensar en la estructura que posibilita el acceso a ciertas lecturas y arrumba otras. ¿Quiénes han conformado el canon atribuyéndose el poder de la censura o proliferación de ciertas obras?
Yo tampoco quisiera que aún fuera un tema para discutir, pero ya que el mundo tampoco ha cambiado lo suficiente para que no sea un tema importante, pues seguiré insistiendo con ello en todos mis espacios -.-. Sobre todo por condiciones genealógicas, ya que esta esfera de la cultura también ha sido terriblemente misógina.
Post by La vagabunda
El asunto de separar al autor de la obra es misógino, racista y clasista, supone que es nuestra obligación como escritoras, lectoras, estudiantes de las diferentes licenciaturas, maestrías, doctorados, etc., en letras, amantas de las letras, pasar por alto y perdonar a feminicidas, violadores, pederastas, torturadores emocionales, tratantes, etc., en nombre de respetar un canon que ellos mismos construyeron y legitimaron entre ellos.
Hay quienes dan por hecho que al negarse a leer a Octavio Paz por ser un maltratador misógino, racista, chantajista, que hizo de la vida de Elena una cárcel y que intentó destruirla creativamente, es negarse a conocer la poesía mexicana como si no fueran poetas mexicanas del mismo siglo: Elena Garro, Pita Amor, Rosario Castellanos, Dolores Castro, Enriqueta Ochoa, Concha Urquiza, Carmen Alardin, Griselda Álvarez, Germaine Calderón, María Entiqueta Camarillo, Rosina Conde, Pita Ochoa, Elsa Cros, Coral Bracho, Isabel Fraire, Emma Godoy, Elva Macías, Margarita Michelena, Thelma Nava, Margarita Paz Paredes, Aurora Reyes, Maricruz Patiño, Ulalume González de León, Rosa María Roffiel y muchas más.
Que no leer William Burroughs, el asesino de Joan Vollmer, que por cierto salió de la cárcel en Lecumberri 13 días después de haber sido declarado culpable del asesinato de la quien fuera su esposa, nos priva de conocer a la generación beat como si no existiera la obra de Marge Piercy, Elise Cowen, Diane di Prima, Denise Levertov, Joanne Kyger, Lenore Kandel, Ruth Weiss, Janine Pommy Vega, Anne Waldma, Brenda Frazer, Hettie Cohen, Elizabeth Bishop, Maxine Kumin, Lucille Clifton, Kay Ryan, Elizabeth Alexander, entre muchas otras.
O al respecto de los escritores latinoamericanos que erotizan la pedofilia como García Márquez, y la idea de que no leerlo nos hace ignorar el realismo mágico, aunque tengan obras maravillosas María Luisa Bombal, Elena Garro, Silvia Ocampo, Isabel Allende, y otras escritoras del boom latinoamericano como Núria Marrón y Clarice Lispector, entre otras.
Sobre no leer al violador de Pablo Neruda, que nos perdemos de la poesía militante, aunque nos regocijemos en los versos de Ana María Rodas, Gioconda Belli, Rosa María Roffiel, Alaide Foppa, Ruby Arana, Ligia Guillén, Carla Rodríguez, Mariana Sansón, Josefa María Vega, Rosa Umaña Espinoza, Vidaluz Meneses Michelle Najlis, Esperanza Ramírez, y de las chilenas: Pía Barros, Heddy Navarro, Carmen Berenguer, Teresa Calderón, Constanza Lira, Paz Molina, Natasha Valdés, Heddy Navarro, Myriam Díaz-Diocaretz, Carmen Berenguer, Elvira Hernández, Carmen Berenguer y otras.
Con Arreola, el violador de Elenea Poniatowska, y torturador psicológico de Tita Valencia aseguran que no sabemos apreciar la literatura mexicana, pero nosotras tenemos presentes a Tita Valencia, Amparo Davila, María Luisa Mendoza, Ángeles Mastretta, Nelli Campobello, otra vez Elena Garro, Rosa María Roffiel, Rosario Castellanos, Rosina Conde, Teresa Dey, Inés Arredondo, Cristina Rivera Garza, etc.
Y así un sin fin de ejemplos a lo largo se la historia de la literatura, en las diferentes geografías del mundo, donde las mujeres artistas (no sólo las literatas) tienen una obra muy rica, obras que te tocan las entrañas y te cambian la vida, pero son dejadas para después porque la academia sostiene que tenemos que separar al autor de la obra y que hay que leer religiosamente y por obligación, como si no nos hubiera robado ya toda nuestra formación académica, a los grandes escritores sin importar cuán ruin haya sido su existencia, ni de cuántas formas destruyeron la vida de las mujeres que tenían cerca, porque de no leerlos vamos a la hoguera por falsas literatas alegando que si no los leemos a ellos, no tenemos referentes literarios.
El asunto de separar al autor de la obra es un mecanismo más de invisibilización de la literatura escrita por mujeres. Decirnos que no leer hombres es no leer, demuestra el punto, han perdido mucho tiempo leyendo a esos hombres que son la antítesis del artista, que debería crear, no destruir; y se han perdido de una gran parte del universo literario por aferrarse a un canon rancio, masculino, heterosexual y blanco.
El arte no cabe en la academia, la literatura es más grande que el canon, y cuando decidimos no leer hombres no estamos renunciando a nada, al contrario, nos estamos dando la maravillosa oportunidad de leer a las miles de mujeres que no son leídas como lo merecen, de reconstruir la historia de nuestra palabra y de encontrarnos con un basto universo de literatura escrita por mujeres en todos los siglos, en todo el mundo.
No es ético separar al autor de la obra, sobretodo porque eso se hace para no bajar del pedestal a los que son consideran los grandes escritores, los grandes clásicos, los grandes referentes de la literatura, aunque no sean sino feminicidas, violadores, grandes misóginos; y porque se hace para no abrirle paso al estudio de las letras de las mujeres más allá de algunas materias optativas en algunas universidades, porque claro, conocer la literatura escrita por hombres es obligatorio, pero conocer la literatura escrita por mujeres es opcional.
jueves, 1 de octubre de 2020
Crítica de la crítica desde un vacío epistemológico.
Cuando pienso en el canon cultural se me viene un olor fétido a patriarcado, a androcentrismo, a machos burgueses. Gente con privilegios que trascendieron en la cultura.
No me jacto de ser irreverente: sólo lo soy. La indiferencia me acompaña al contemplar lo que se erige como sublime; pero tampoco siento con la banalidad. ¿Será que estoy vaciada de sensibilidad visual?
Yo no imagino la sustancia, trabajo con ella, con extractos de subjetividad; no con forma o materia. Quizá la literatura esté más desprolija de imposiciones visuales. Las generadas están íntimamente asociadas con nuestra historia y almacén subjetivo.
Mejor busco -será porque me reconozco- en los márgenes de los discursos hegemónicos. Y aún así, difícilmente me encuentro.
miércoles, 19 de agosto de 2020
Extracto de "Tecnologías de género" de Teresa de Lauretis
Esta es la causa por la que encuentro imposible compartir las creencias de algunas mujeres en un pasado matriarcal o en un contemporáneo reino “matrístico” presidido por la Diosa, un reino de tradición femenina, marginal y subterráneo y, más aún, positivo y bueno, amante de la paz, ecológico, matrilineal, matrifocal, no indoeuropeo, etc.; en suma, un mundo no tocado por la ideología, la lucha racial y de clase ni por la televisión; un mundo no problematizado por las demandas contradictorias y las gratificaciones opresivas del género tal como yo, y seguramente esas mujeres también, experimentamos cotidianamente. Por otra parte, y en gran medida por las mismas razones, encuentro igualmente imposible dar lugar al género ni como una idea esencialista y mítica del tipo que acabo de describir, ni como la idea liberal-burguesa estimulada por los anuncios de los medios: algún día, pronto quizás, las mujeres tendrán sus carreras, sus propios apellidos y su propiedad, hijos/ as, maridos y/o amantes femeninas de acuerdo a sus preferencias y todo sin alterar las relaciones sociales existentes y las estructuras heterosexuales a las que nuestra sociedad, y muchas otras, están atadas firmemente.
jueves, 13 de agosto de 2020
¿Por qué leer a mujeres?
Escribir es lo único que me ha sujetado con una relativa cordura. Es decir, ya sé que estoy loca, pero disimulo mi caos; algunas veces con más éxito que otras. Sin embargo, eso siempre se asoma, se me escurren los destellos de locura en la mirada, en los suspiros y, sobre todo, siempre, en las palabras cuando siento dentro una flamita incentivada.
Hoy me siento loca y escribo. Hago esto para desenredar la urdimbre de ideas, o pactar el sueño por las noches se hace aún más difícil. Me creo una red abstracta para recoger esas ideas, concretarlas a través de palabras porque, ¿qué más es la realidad sino la evocación de la misma? Ejercicio dialéctico de lo que se produce en la mente y nos atraviesa el cuerpo hasta darle alguna forma, algún sonido.
Estuve pensando en la clase de hoy sobre los criterios que intervienen para dar una clase de literatura. Mis posiciones feministas me han hecho tener un rencor y resistencia hacia el canon que ha sido androcéntrico. Entiendo que puedan darse las lecturas de maneras diferentes porque los tiempos han cambiado y, en breve, cada sujetx tiene su subjetividad; o sea, las interpretaciones van a ser distintas en tanto que nosotrxs diferimos en experiencias. Habrán coincidencias y diferencias, pero no creo que sintamos lo mismo al enfrentarnos con una obra; esa tarea sería bastante difícil de explorar.
Pero bueno, hablábamos de las tecnologías del género en un texto de Teresa de Lauretis. Hablábamos de la Mujer como ficción y bien, no sólo la Mujer, sino las categorías de lxs sujetxs generizadxs.Entonces F. mencionó el ejemplo de las clases de literatura y cómo él enseña textos clásicos a sus alumnxs de secundaria. Yo inmediatamente recordé al profe Pancho en alguna de las hermosas clases de didáctica de la lengua y la literatura, donde nos borró de golpe la cuestión de cómo enseñar literatura. Recordaba aquellas conversaciones pretenciosas de pasillos, pensar en que obligadamente todo el mundo debería de conocer el canon. Era una Sara más joven y más crédula; después de esa clase comprendí que las maravillas de la Literatura también tienen que ver con una adecuación del ojo, hay un disfrute distinto cuando hay una formación de lectura analítica-crítica. Por ejemplo, si yo hubiera leído Rayuela a los 15 seguro hubiera aventado la novela a la segunda página; o quién sabe, quizá la haya leído toda pero me hubiera perdido de un montón de elementos ingeniosos en la ejecución narrativa a los que pude apreciar bastante cuando la leí casi al término de mi carrera. Ojo aquí: no digo que deben estudiar literatura para disfrutar las obras, a final de cuentas cada experiencia lectora y, por ende, también estética a través de este ejercicio, es meramente personal.
Vuelvo: repliqué a propósito del comentario del compañero pues que mis ideas de selección de textos sería integrar mujeres en un programa de lectura no pensando que con eso ya salvamos al mundo del patriarcado y que ahora sólo se lean a mujeres. La visión androcéntrica está en todos lados, pocas escritoras son conocidas y leídas, por eso pienso que para la circunstancia actual me importaría un pepino que se me tachara como maniquea, como si la propuesta de un ginocentrismo literario fuera a repercutir en un sesgo de realidad. Imposible. Pero creo que es un pequeño acto que les debemos a la genealogía femenina: reconocer las condiciones de desigualdad social, económica y material en las que las mujeres han escrito a través de los siglos; un desafío tremendo. No imagino las dificultades incluso para poder ser publicadas y cuántos "anónimos" en la historia realmente llevan detrás un nombre de mujer.
Recuerdo de Cecilia: Hace como un mes fui a verla a su dpto en el centro de Qro. Hizo un comentario contundente que admiro bastante: "Yo no leo a las mujeres porque tengan vulva, leo a las mujeres porque ESCRIBEN BIEN"; uno más: "que el patriarcado existe, ESO NO TE LO NIEGO. Pero, ¿qué vas a hacer para mejorar tu condición en este sistema?". Y eso me encantó, me pareció un comentario desafiante. Ya me estoy cansando de los discursos dentro de los feminismos que replican la supuesta inferioridad femenina. Sí estamos jodidas en esto que parece un laberinto patriarcal pero, ¿nos damos contra la pared o abrimos una brecha entre las bardas?
martes, 21 de julio de 2020
Escritoras mexicanas
Y nada, creo que al menos eso les debemos a las escritoras si consideramos las condiciones históricas, sociales, políticas, ¡materiales! que intervinieron en su ejercicio artístico (la carga mental del hogar, los accesos a ser publicadas [incluso trascender el "anónimo"]).
El texto va de la importancia que cobran las referentes literarias en México en la construcción de los imaginarios (tema de mi actual interés), muestra estadísticas de la inclusión de mujeres en las lecturas escolarizadas y sobre proyectos que se encargan de la labor arqueológica-teórica del rescate de escritoras que llegaban a la línea del olvido. Espero que seamos muchxs quienes disfrutemos de estos aportes.
sábado, 18 de julio de 2020
De la tocaya Ahmed en La política cultural de las emociones
martes, 2 de junio de 2020
La relación entre los hombres y los feminismos en 2020
jueves, 7 de mayo de 2020
Rescato una cita de Tecnofeminismo
miércoles, 1 de abril de 2020
Leyendo "Capitalismo y esquizofrenia" by Deleuze y Guattari
lunes, 23 de marzo de 2020
Sujetos nómades de Braidotti
"Lo afectivo es una fuerza capaz de liberarnos de los hábitos hegemónicos de pensamiento. En este esquema, la afectividad representa lo pre consciente y lo pre discursivo; el deseo no sólo es inconsciente, si no que además permanece no pensado en el corazón de nuestro pensamiento, porque es la fuerza que sostiene la actividad misma del pensar. Nuestros deseos son aquello que se nos escapa en el acto mismo de impulsarnos hacia adelante, dejándonos como único indicador de quiénes somos, las huellas de dónde hemos estado ya, o sea, de aquello que ya no somos. La identidad es una noción retrospectiva."
"Una práctica feminista radical posmoderna exige que se preste atención a la identidad como conjunto de identificaciones y también a la subjetividad política como la búsqueda de lugares de resistencia."
"El nómade no representa la falta de un hogar ni el desplazamiento compulsivo; es más bien una figuración del tipo de sujeto que ha renunciado a toda idea, deseo o nostalgia de lo establecido. Esta figuración expresa el deseo de una identidad hecha de transiciones, de desplazamientos sucesivos, de cambios coordinados, sin una unidad esencial y contra ella.
Sin embargo, el sujeto nómade no está completamente desprovisto de unidad: su modo es el de patrones categóricos, estacionales, de movimiento a través de derroteros bastante establecidos. La suya es una cohesión engendrada por las repeticiones, los movimientos cíclicos, los desplazamientos rítmicos. En este sentido, yo tomaré al nómade como el prototipo del “hombre o la mujer de ideas”; como dice Deleuze, la clave de ser un nómade intelectual tiene que ver con cruzar fronteras, con el acto de ir, independientemente del destino de su viaje."
"El tiempo del nómade es el imperfecto: es activo, continuo; la trayectoria nómade lleva una velocidad controlada. El estilo nómade tiene que ver con las transiciones y los pasos sin destinos predeterminados ni tierras de origen perdidas. La relación del nómade con la tierra es una relación de apego transitorio y de frecuentación cíclica; como antítesis del granjero, el nómade recolecta, cosecha e intercambia pero no explota la tierra."
"Para mí, el feminismo es una práctica, así como un impulso creativo, que apunta a afirmar la diferencia sexual como una fuerza positiva. El nuevo sujeto nómade feminista que sostiene este proyecto es una entidad política y epistemológica que debe ser definida y afirmada por las mujeres en la confrontación de sus múltiples diferencias de clase, raza, edad, estilo de vida y preferencia sexual. De acuerdo con esto, veo al feminismo actual como la actividad destinada a articular las cuestiones de la identidad del individuo, del cuerpo y del género con las cuestiones relacionadas con la subjetividad política, y a conectarlas, tanto con el problema del conocimiento como con el de la legitimación epistemológica. Desde mi perspectiva, una de las cuestiones centrales que están en juego en este proyecto es cómo conciliar la historicidad y, por consiguiente, la acción, con el deseo (inconsciente) de cambio. La tarea más difícil es cómo unir la voluntad de cambio con el deseo de lo nuevo, lo cual implica la construcción de nuevos sujetos deseantes."
"El pensamiento crítico no es una diáspora de los pocos elegidos sino que es un abandono masivo de la polis logocéntrica, del supuesto “centro” del imperio, por parte de seres pensantes, críticos y resistentes."
"Políticamente, el estilo nómade expresa mis dudas sobre la capacidad de la gran teoría para reflexionar sobre las cuestiones mismas que yo considero esenciales: el falogocentrismo, el etnocentrismo, el carácter positivo de la diferencia. La forma de pensar de la filosofía, como una disciplina del pensamiento, es en alto grado falogocéntrica y antinómade; mantiene un vínculo privilegiado con la dominación, el poder y la violencia, y, en consecuencia, requiere mecanismos de exclusión y dominación como parte de sus prácticas habituales. La filosofía se crea a sí misma, tanto por medio de lo que excluye como por lo que afirma. La gran teoría, especialmente la filosofía, postula sus valores mediante la exclusión de muchos: no hombres, no blancos, no instruidos, etc. La necesidad estructural de esas figuraciones peyorativas de la alteridad me hace dudar de la capacidad teorética, sin mencionar la voluntad moral y política, del discurso teórico para obrar de un modo no hegemónico y no excluyente."
"Ser nómade, vivir en transición, no significa que uno no pueda o no quiera crear aquellas bases estables y tranquilizadoras para la identidad que le permiten a cada uno desenvolverse en una comunidad. Antes bien, la conciencia nómade consiste en no adoptar ningún tipo de identidad como permanente. El nómade sólo está de paso: él/ella establece esas conexiones necesariamente situadas que lo/la ayudan a sobrevivir, pero nunca acepta plenamente los límites de una identidad nacional, fija. El nómade no tiene pasaporte; o tiene demasiados."
"He experimentado esto en mi propia existencia: sólo cuando hallé cierta estabilidad y cierta sensación de pertenencia parcial, respaldada por un empleo permanente y una relación feliz, pude
en verdad empezar a pensar adecuadamente en el nomadismo. Con lo cual no quiero decir que el acto de pensar en el nomadismo en realidad anunciara su fin como un hábito existencial dominante en mí, sino más bien que esta noción se me hizo visible y en consecuencia pude expresarla sólo cuando estuve lo bastante situada para captarla verdaderamente. La identidad es retrospectiva; representarla implica que podemos diseñar mapas precisos, pero sólo de los lugares donde ya hemos estado y en los que por lo tanto ya no estamos. Las cartografías nómades deben volver a trazarse constantemente; por cuanto son estructuralmente opuestas a la fijación y, en consecuencia, también, a la apropiación rapaz. El nómade tiene un agudo sentido del territorio, pero no de su posesión."
"Yo prefiero ficcionalizar mis teorías, teorizar mis ficciones y practicar la filosofía como una forma de creatividad conceptual."
"Carolyn Heilbrun ha comentado las dificultades que encuentra al tratar de transformar el canon académico masculino de modo tal de hacer justicia a los talentos literarios femeninos. Heilbrun atribuye esto no solamente a la resistencia política de los varones a la lucha feminista en procura de reconocimiento intelectual, sino también al hecho de que la mayor parte de las mujeres universitarias fueron entrenadas para hablar en el lenguaje del hombre: el falso modo universal convertido en fetiche del humanismo occidental. Por consiguiente, la creación del conocimiento feminista requiere prestar renovada atención a la expresión de una diferencia fundamental en los textos de las mujeres: “Los textos de las mujeres, en su mayor parte, fueron urdidos de maneras secretas, fueron difíciles de descifrar, peligrosos si eran descubiertos por las personas inadecuadas o meramente mal leídos, mal interpretados”. De acuerdo con Heilbrun, es tarea de las estudiosas feministas denunciar esta diferencia y actuar sobre la relación asimétrica que crea con el modo académico establecido."
viernes, 28 de febrero de 2020
Querido diario virtual:
Me dan flojera mis clases.
Tengo conflictos en las otras actividades de mi vida.
Me caga el lenguaje pasivo-agresivo del centro de este país.
Estoy emputada y quiero hacer algo con mi enojo.
martes, 14 de enero de 2020
Registro bibliográfico virtual
2.- B., Judith. Cuerpos aliados y lucha política. Hacia una teoría performativa de la asamblea.
3.- Lagarde, M. Los cautiverios de las mujeres
4.- Ana Luisa Sierra (coord) Me gustas cuando callas... Los escritores del Boom y el género sexual