Es posible que un relato como este provoque irritación o repulsión, o que sea tachado de mal gusto. El hecho de haber vivido algo, sea lo que sea, otorga el derecho imprescriptible de escribir sobre ello. No existe una verdad inferior. Y si no cuento esta experiencia hasta el final, contribuiré a oscurecer la realidad de las mujeres y me pondré del lado de la dominación masculina del mundo.
Traté de encontrar un sentido perdiéndolos todos... Y parece que lo logré. El punk rock permanece.
domingo, 26 de marzo de 2023
El acontecimiento, Annie Ernaux
sábado, 22 de enero de 2022
Querido diario:
No quedé en el doc y me siento genuinamente libre y contenta. Desde el día de la entrevista me trabajé mi duelo por lo que creí que quería, la desilusión de que ese programa no estuviera alineado por mis intereses y la necesidad de buscar otras formas de desarrollarme en mi momento inmediato. Doy muchas gracias a la universa por darme el rechazo que yo no quise dar cuando ocurrió esa entrevista y me dijeron que la implementación que yo tanto anhelo es imposible para su programa. Adaptarme a él hubiera sido como mutilarme y aunque me echaba ánimos para ponerme creativa y ver de qué forma podía hacerlo a andar, no lo sentía tanto como una motivación, sino como algo que no me llenaba. Sin duda es un programa respetable, pero no articulaba todos mis intereses fundamentales, entre ellos, especialistas en estudios literarios y la posibilidad de aplicar esa investigación. Habrán más convocatorias, más intentos y posiblemente más rechazos. Pero por ahora nos damos a la tarea de entrarle a otros sitios que me llaman la atención y donde creo que los efectos están más alineados a mis objetivos de hacer trabajo comunitario para poblaciones vulneradas. Honestamente dudaba sobre mi salud mental al comprometerme 4 años con una investigación que sentía muy cerca de mi otra investigación. Quiero permitirme aprender y poner oídos y ojos atentos a mi entorno para ver qué más propuestas salen. Nomás escribiendo para la colectiva me surgieron dos temazos, no sé si para doc, pero sí para artículos. La investigación prevalece en mí, pero ya no se trata de sentarme yo frente a mis libros y computadora y entablar diálogos con especialistas; me atrae más generar otros espacios que puedan beneficiarse de estos conocimientos. La revolución será feminista o no será, y quiero llegar hasta allá, donde existan mujeres de todos las edades, tamaños y colores con ánimos de cambiar estas realidades.
En realidad abrí esta entrada para escribir sobre el rechazo y cómo eso me ha traído muchos beneficios. Una vez mi amiga M. me habló sobre esa parte de la que casi no se habla pero que también nos puede impactar de manera positiva. Y sí, lo creo. Yo sigo estando muy agradecida por todos los weyes que me han rechazado, tanto que ya aprendí a ver eso como favores que me hacen. En este sentido me había costado un poco más, varios días de ondeadez y tal, porque los estudios siempre han sido importantes para mí, así que el "no" en esta dimensión significaba más cosas. Por ejemplo, me sentí muy estúpida cuando terminé la entrevista y para mí ese es uno de los peores sentimientos. Me reprochaba por todo lo que pude haber dicho mejor, etc. Pero también me di cuenta de mis debilidades y esa capacidad de autocrítica es algo que necesito de manera permanente. A veces, pensaba ayer mientras corría, confundo a la niña interior que es como mi intuición y me jalonea una manga para que nos vayamos de los sitios donde no pertenecemos o saldremos lastimadas, y mi propio miedo que me impide hacer cosas que quiero. Es complicado discernirlas pero al menos ya distingo esas dos raíces que me vuelven consciente cuando tomo decisiones. So, me trabajé ese rechazo hace semanas y me convencí de que la negativa era la que quería, porque de haber resultado aprobada iba a tener que hacer algunas cosas que muy probablemente me orientarían a desertar. Lo intenté en este programa porque tenía todo para hacerlo en ese momento y porque los otros acababan de cerrar convocatoria. Sin embargo, desde el inicio sentía que era un poco forzado, solo que no sabía si era mi niña o mi miedo por moverme de lugar, en muchos aspectos.
Quizá después siga escribiendo sobre esta idea. Por ahora, estoy animada. Hoy comenzamos el taller Nalle y yo en un centro de mujeres con adicciones. Estoy muy motivada :).
martes, 18 de enero de 2022
Querido diario:
Me siento muy feliz y motivada. Fíjate que ya estoy de maravilla con la idea de no quedar en el doc -que aún no lo sé de cierto pero lo intuyo. Como estrategia de supervivencia me he lanzado a la piscina por impulso, convicción y confianza plena en mí. Sí, esa dosis de creerte capaz de poder lograr lo que te propones con todo y adversidades que vengan en esa decisión. Sostengo con firmeza que esto que sigo creando parte de un amor profundo por generar sitios de resistencia donde los afectos son indispensables para poder acompañarnos en esta lucha. Así que los cimientos de la colectiva se ven prometedores. Me encanta ver avivado el fuego creativo de las compañeras cuando nos unimos y nos movilizamos para alcanzar a contagiar esta utopía a más mujeres. Sigamos encendiendo la mecha, esa que aunque una se canse de ratos por sostener la antorcha, sabemos y confiamos con que alguien más la estará encendiendo mientras volvemos. Así, como una inercia del relevo con sentidos profundos de sororidad entre nosotras. Acá hay tanto por hacer, pero qué bien que hemos compartido la inquietud de cómo empezar.
sábado, 1 de enero de 2022
Querido diario:
Cerré el 2021 con una especie de promesa que es, a su vez,
una reafirmación de compromiso con las juventudes. Conocí a una adolescente de
14 años que me recordó a mí porque le gusta leer. Platicamos un buen rato y
compartimos las experiencias que derivan de ese placer, principalmente las que
empiezan cuando cierras el libro. Es una actividad que suele ser solitaria,
sobre todo durante la pandemia, y a eso le agregamos lo poco popular que es.
Quise platicar mucho con ella porque tengo la experiencia de haber crecido con
comentarios que me marcaban como rara en todos mis espacios. Supongo que por
eso mismo, desde la adolescencia, empecé a celebrar esa "rareza" con
la que siempre me calificaban. Después eso se convirtió en elogios de
inteligencia y aunque no me siento cómoda en ese adjetivo, sobre todo en los
últimos años, sigo asombrada por cómo esa rareza le ha dado tanto sentido a mi
vida. Me gusta más pensar en ser estratégica: ser creativa para proponer, pasar
de la palabra a los actos y aterrizar la teoría en la práctica.
Pero bueno, continuando con esta morra, me contó que le
interesa saber cómo eran las mujeres antes para poder comparar cómo ha cambiado
el machismo entre los tiempos actuales y aquellos. Les prometo que ella solita
sacó el tema. Y bueno, basta conocerme poco como para saber que me volví loca
de la emoción. Me terminó preguntando qué significa ser mujer para mí y pensé:
"Rayos, si supieras que es la pregunta que aún no logro resolver a pesar
de que tengo años dándole vueltas y leyendo a mujeres que le han dado vueltas
desde hace décadas. Me haces la pregunta del siglo". En fin, con pocos
ánimos le dije en breve que, para mí, ser mujer es una ficción. Y luego pensé
que al mismo tiempo no lo es. Ya lo sé, pero, ¿cómo comenzar a explicarle las
violencias hacia las mujeres que han sido fuertemente instaladas por las
colonizaciones y el capitalismo en alianza con el patriarcado?, ¿cómo le digo
que la misoginia se basa en la jerarquía derivada de "la verdad del
sexo" que nos pone en sitios de diferencia y subordinación desde los
esencialismos? Esas son pocas de las preguntas que recuerdo que me surgieron.
Por si fuera poco, me contó que sospecha que es lesbiana
pero tiene mucho miedo de decírselo a su familia porque cuando ha preguntado
sobre el tema solo le contestan que "Dios creó al hombre y a la
mujer", y sabe que su papá es homofóbico, y su mamá le condicionó su
cariño a la heteronorma (en mis palabras). Le conté que "los adultos"
no lo saben todo aunque lo crean, y que incluso repiten explicaciones que
escuchan en todos lados porque a veces eso es más cómodo que pensar en otras
formas de comprender las situaciones. Sin embargo, no dejo de pensar que la
explicación es "simple" y el amor debe estar en cada palabra.
Entonces... nada, le dije que jamás sienta que está enferma o que hay algo malo
en ella (me anticipé a lo que percibo que suele decirse sobre el tema), que las
lesbianas existen pero que se habla poco de ellas porque en nuestras sociedades
patriarcales no hay nada peor que no rendir culto a los hombres en nombre del
amor. O peor aún, que explican el lesbianismo como un querer ser un hombre o
que se es lesbiana porque no ha encontrado al "indicado". En fin, al
parecer siempre se tiene que tratar de ellos.
Me quedé pensando en toda la información que me faltó decirle, o cómo pude haberlo dicho mejor. Y como no puedo regresar el tiempo lo único que se me ocurrió fue venir aquí a compartirlo. Estas charlas son verdaderamente intercambios. Tenemos tanto que aprender de las juventudes y les debemos tanto... Me tiró una bomba como un cubo de rubik, lleno de colores y posibilidades.
viernes, 17 de diciembre de 2021
Por las abuelas no romantizadas ni románticas.
-¿Volvería a casarse con él?- Inquirió el sacerdote frente a la conmovida audiencia eclesiástica congregada para la celebración áurea.
-No- Risas declaradas ante verdades incómodas que resonaron por todo el recinto. Sí, todos pensaron que ella bromeaba después de aguantar 50 años de convivencia diaria con un marido que insistió en inferiorizarla por su escasez de estudios escolarizados. Allá en ese pueblo del norte de Sinaloa, Navolato creo que le llaman, ella creció entre los campos agrícolas y el ganado. Aprendiendo y replicando las enseñanzas de lo que las personas con su sexo debían hacer en esa región. Legado cultural de corte patriarcal, diríamos fríamente con la distancia que el lenguaje académico de taxonomía tiene, nombrando como quien disecciona un animal Otro, extraño a la mismidad de las cosas, y que siempre puede ser colonizado.
Vaya regalo de quince años. Sí, en el mismo día del natalicio, 22 de diciembre, ella se unió espiritual y carnalmente a un hombre diez años mayor. En cada celebración de vida había un suspiro y un trago amargo por los otros 364, marcados diariamente por los escupitajos del hombre de iglesia y figura de decencia, que tuvo más hijos pero no con ella; que abusó de niñas en su sitio de autoridad escolar; que presumía en todos los sitios su impecabilidad moral con su familia, su trabajo y comunidad de la Iglesia.
Por eso, cuando escucho los dolores de la abuela manifestados en rabia a sus 70 años, pienso que se está sanando de décadas de silencio. Por eso ella merecía ese momento de justicia para ella misma de denunciar públicamente su inconformidad con ese lazo, y todos lo recibieron con risas, aplausos y diciendo que qué ocurrente doña A., si don I. es un pan de Dios y además muy divertido. Escuchar a la abuela en sus recreaciones de momentos traumáticos me permite a mí cartografiar el pasado, no solo de ella sino de muchas otras mujeres de su tiempo.
Ya casi es 22 de diciembre y esta es la primera vez que escribo sobre esto, pero este año me rondó la idea de hacerlo inteligible porque me acosaba en cada espacio en blanco de mis días. Vine aquí a confesarlo porque me duele en una parte de mi abuela que vive y resuena en mí: llevo su nombre pero construyo otra historia. Cuando pienso en esa voz colectiva de mujeres silenciada me lleno de rabia y siento que sus historias deben sobrevivir para que nosotras podamos aprender de ellas. Porque si ellas no tuvieron una reparación de daños, sino chingazos; no una pauta justa o una escucha atenta, sino amenazas de abandono y muerte; violaciones maritales en lugar de un abrazo cálido de quien se asume como protector y cuidador, pues entonces siento que nos toca a nosotras, porque comprendemos la lucha y resistencia que nos sigue persiguiendo en otras formas. ¿Podemos darle eso a las abuelas? Es decir, ¿la escucha atenta y la calidez de nuestro afecto o inventar la máquina del tiempo para reescribir esas historias?, ¿sería sanador reescribirlas con ellas?, ¿seremos nosotras y las futuras quienes construirán esas narrativas honrando la memoria de las que resisten estas imposiciones violentas? Nos queda construir espacios de aliento y paz entre las nuestras como refugio de la hostilidad inexorable del afuera...
domingo, 7 de noviembre de 2021
Sitios de LIJ
martes, 3 de agosto de 2021
Post it virtual
En el mundo de Sara tratamos de resistir tanto al feminismo hegemónico como al patriarcado, dictaduras ideológicas dicotómicas pero hambrientas de poder por donde se vea.
lunes, 2 de agosto de 2021
Querido diario:
Estoy pensando mucho en mis problemas con el ligue con hombres específicamente. Hoy estuve viendo algunos memes creados desde la experiencia de las mujeres en un tono sexual bastante afirmativo. Volvemos a las dualidades y a la cosificación de los varones a través de la sinécdoque pseudo cómica de valorarlos por su pene y que incluso propone una metonimia risible. Tema para otra entrada, si me da la gana.
Vuelvo al punto. Mi problema central entonces es que yo no puedo ligar ni coquetear en los términos tradicionales porque todo es un juego de poder. Es ver quién resiste o cede más, quién gana y quién pierde, a la voluntad de quién estamos. Todo es una lucha de egos. Que si dices que sí a la primera eres una fácil, que si dices que no, estás haciendo perder el tiempo. Digamos que todo eso tiene un valor que solo habita en nuestra subjetividad individual pero no la creo tan desprolija de otros asuntos. Eso me recuerda a un tema sobre el que reflexioné en el pasado y que compartí también en este espacio. Creo que la siguiente pregunta lo sintetiza muy bien: ¿de qué sirve que las mujeres nos reapropiemos de nuestra sexualidad con mucha agencia y "empoderamiento" (como algunxs le llamarían), si los varones nos siguen percibiendo desde el policonsumo de cuerpos? Yo sé que esa percepción masculina no podemos cambiarla en la dimensión particular del sexo en una pareja heterosexual, pero me da para pensar entonces cómo gestiono mi sexualidad. Cuándo deben advertirme todas mis amigas de ser muy "fácil" porque no me "doy a desear", es decir, no me interesa jugar los juegos del poder, ver quién tiene la batuta, quién demuestra más interés. Ejemplos: quién saluda primero a quién, quién propone un encuentro primero, cuánto tiempo debes esperar para contestar un mensaje, cómo debes vestirte en esas citas, qué se supone que esperes en encuentros posteriores. Qué hueva tantas reglas en un juego ambiguo donde, además, es ultra evidente la pretensión estúpidamente velada por hacerse lxs desinteresados, lxs que no quieren nada serio, lxs que ni siquiera hablan de lo que quieren ni en el sexo ni en otra clase de vínculo afectivo.
¿Por qué los hombres cuando las mujeres nos insinuamos sexualmente sienten el miedo y la necesidad de aclarar que no quieren que una se enamore de ellos? Pues porque la sexualidad femenina siempre ha estado relacionada estrechamente con el amor. Es decir, solo la ejercemos cuando estamos enamoradas de alguien, según dicta la tradición y la moral imperantes de raíz profundamente patriarcal. Parece imposible imaginar aun en la actualidad que una quiera tener sexo por el mero placer de tenerlo con quien una quiera, cómo una consienta y cuando una lo desee. Desde mi trinchera ya trato de desdibujar esas narrativas pero siguen estando ahí, en el subconsciente del imaginario social. Es difícil, muchas veces, ir contracorriente pero, al menos para mí, no hay otra forma de transitar estos cauces de la existencia.
viernes, 11 de junio de 2021
miércoles, 9 de junio de 2021
Fragmento de Vivir una vida feminista (2018) de Sara Ahmed
Vivir una vida feminista es convertirlo todo en algo cuestionable. La cuestión de cómo se vive una vida feminista está viva como cuestión y es una cuestión de vida.
Si
nos hacemos feministas debido a las desigualdades y las injusticias del mundo, debido
a lo que el mundo no es, ¿qué clase de mundo estamos construyendo? Para
construir moradas feministas es preciso desarmar lo que ha sido armado
previamente; necesitamos preguntarnos contra qué estamos, a favor de qué
estamos, con plena consciencia de que este sujeto plural que somos nosotras
no es un cimiento, sino aquello por lo que trabajamos. Cuando entendamos qué es
lo que queremos, estaremos entendiendo qué significa este nosotras, este
esperanzado significante que constituye una colectividad feminista. Donde
existe esperanza, existe dificultad. Las historias feministas son historias de
la dificultad de este nosotras, una historia de quienes han tenido que luchar
para ser parte de un colectivo feminista, o incluso han tenido que luchar en
contra de un colectivo feminista para defender una causa feminista. La
esperanza no existe a costa de la lucha, sino que anima la lucha; gracias a la
esperanza percibimos que tiene un sentido de ilustrar las cosas, y trabajarlas.
La esperanza no solo, o no siempre, mira hacia el futuro, sino que también nos
remolca cuando el terreno es difícil, cuando nos cuesta más avanzar por el
camino que seguimos. La esperanza nos respalda cuando tenemos que esforzarnos
porque algo sea posible.
sábado, 29 de mayo de 2021
Felina Fanzine
jueves, 20 de mayo de 2021
Ya he dicho antes que soy fan de Cynthia Híjar, aquí un texto suyo del que desconozco el nombre.
Las niñas como yo, aprendimos que podíamos elegir con quién casarnos. Pero para eso era necesario enamorarse. Así corrimos a los brazos del muchacho que mintiera mejor. O del que no tuviera miedo de nuestra capacidad de elegir un marido y el color de las paredes y del techo.
Nosotras elegimos y decidimos. Pero para eso, siempre es necesario enamorarnos. Por eso, cuando cae la noche, nos convencemos de que los silencios y el abandono son muestras de cariño.
A las niñas como yo, nos enseñaron que amar era importante. Por eso un día nos descubrimos evangelizando a cien muchachos, enseñándoles cómo debían amarse. En silencio esperamos que como pago, nos amaran de vuelta, pero eso no sucedió.
Asistimos a infiernos y descubrimos que también ahí hace frío. Y nos convencimos de que las casas sin calefacción son casas de todas maneras. Repetimos orgullosas que el amor era importante, y que amar era nuestra tarea.
Las niñas como yo, decidimos y elegimos cosas importantes: una bicicleta, un color de cabello o una carrera, pero nada fue tan importante porque para que todo valiera, debíamos enamorarnos y convencer a cientos de muchachos de que el color de las paredes, la bicicleta, la carrera, y el techo eran buenas elecciones.
Algunas de nosotras hubiéramos preferido el licor y la noche rancia.
miércoles, 19 de mayo de 2021
"Las tonalidades de la ira", Rafeef Ziadah
Permítanme hablar en mi lengua árabe
antes de que también ocupen mi lenguaje.
Permítanme hablar en mi lengua materna
antes de que también colonicen su memoria.
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas los tonalidades de la ira.
Todo lo que mi abuelo siempre quiso hacer
fue levantarse al amanecer y observar a mi
abuela postrarse y rezar
en una aldea escondida entre Jaffa y Haifa.
Mi madre nació bajo un árbol de olivo
en un suelo que, dicen, ya no es mío;
pero yo cruzaré sus barreras, sus checkpoints,
sus locos muros de apartheid y volveré a mi hogar.
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira.
¿Escucharon gritar a mi hermana ayer,
mientras paría en un checkpoint
con soldados israelíes buscando entre sus piernas
la próxima amenaza demográfica?
llamó a su hija nacida, Jenin.
¿Y escucharon gritar a alguien
«¡estamos retornando a Palestina!»
detrás de las rejas de la prisión,
mientras le tiraban gas lacrimógeno en la celda?
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira.
Pero me dices que esta mujer que hay dentro de mí
sólo te traerá tu próximo terrorista:
barbudo, armado, pañuelo en la cabeza, negrata.
¿tú me dices que yo mando mis hijos a morir?
pero esos son tus helicópteros,
tus F-16 en nuestro cielo.
Y hablemos un segundo de este asunto del terrorismo…
¿No fue la CIA la que mató a Allende y a Lumumba?
¿Y quién entrenó a Osama primero?
Mis abuelos no corrían en círculos, como payasos,
con capas y capuchas blancas en la cabeza
linchando negros.
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira.
«¿Quién es esa mujer morena gritando en la
manifestación?»
Perdón. ¿Debería no gritar?
¿olvidé de ser todos tus sueños orientalistas?
el genio de la botella,
bailarina de la danza del vientre,
chica de un harén,
voz suave,
mujer árabe,
Sí, amo.
No, amo.
Gracias por los sándwich de manteca de maní
que nos tiras desde tus F-16, amo.
Sí, mis libertadores están aquí para matar a mis hijos
y llamarlos «daño colateral».
Soy una mujer árabe de color
y nosotras venimos en todas las tonalidades de la ira.
Así que déjame decirte que esta mujer que hay dentro de mí
sólo te traerá tu próxima rebelde.
Ella tendrá una piedra en una mano y una bandera palestina
en la otra.
Soy una mujer árabe de color…
ten cuidado, ten cuidado,
De mi ira.
lunes, 26 de abril de 2021
De la noche en que Donna Haraway y yo nos hicimos amigas a través de la lectura del Manifiesto ciborg (1984)
"Se ha convertido en algo difícil calificar el feminismo de cada una añadiendo un solo adjetivo o, incluso, insistir en cualquier circunstancia sobre el nombre. La conciencia de exclusión debida a la denominación es grande. Las identidades parecen contradictorias, parciales y estratégicas. El género, la raza y la clase, con el reconocimiento de sus constituciones histórica y social ganado tras largas luchas, no bastan por sí solos para proveer la base de creencia en la unidad ‘esencial’. No existe nada en el hecho de ser ‘mujer’ que una de manera natural a las mujeres. No existe incluso el estado de ’ser’ mujer, que, en sí mismo, es una categoría enormemente compleja construida dentro de contestados discursos científicosexuales y de otras prácticas sociales. La conciencia de género, raza o clase es un logro forzado en nosotras por la terrible experiencia histórica de las realidades sociales contradictorias del patriarcado, del colonialismo y del capitalismo. Y, ¿quién cuenta como ‘nosotras’ en mi propia retórica? ¿Qué identidades están disponibles para poner las bases de ese poderoso mito político llamado ‘nosotras’? ¿Qué podría motivar nuestra afiliación a tal colectividad? La dolorosa fragmentación existente entre las feministas (por no mencionar la que hay entre las mujeres) en todos los aspectos posibles ha convertido el concepto de mujer en algo esquivo, en una excusa para la matriz de la dominación de las mujeres entre ellas mismas."
sábado, 24 de abril de 2021
Fragmento del cuento "La señorita Superman y la generación de sopas instantáneas" de Regina Swain
—Las niñas buenas no fuman, y tampoco
hablan mucho; comen como pajaritos y nunca llegan a su casa después de las diez
de la noche. ¿Lo entiendes, nena, lo entiendes?— continua una madrerreina desde
su trono hermoso y perfumado.
Y
la niña contesta:
—Pero,
¿y las sopas instantáneas, madre, y las carreras de perro por conseguir
trabajo? ¿Y las idas a la penitenciaría a recabar información, dónde meto todo
eso? ¿Dónde lo coloco? ¿A un lado de los osos de peluche? ¿Entre las sábanas
blancas?
¿Dónde
guardo las prostitutas de la Zona, mamá, dónde pongo las angustias? ¿Dónde el
miedo de no ser lo suficiente y la sarta de palabras agregables a
"suficiente"? Suficientemente linda, suficientemente buena,
suficientemente seria, alta, bella, fuerte, brava o experimentada.
¿Cómo
viven hoy las niñas buenas, entre gritos y conflictos bélicos, entre azul y
buenas noches, entre listas de amores frustrados, líneas de coca y uno que otro
arponazo a la conciencia, entre nubes de humo que se burlan?
¿Y
la amenaza del SIDA, madre, y los condones de colores, y el borracho de la
esquina, dónde, dónde colocarlos? ¿Dónde guardo a la niña asesinada, madre, no
a la niña muerta, a la a-se-si-na-da? ¿Dónde guardo los quehaceres innombrables
mientras explicas a las amigas del cafecito que a tu niña le ha dado por jugar
a Luisa Lane y ser moderna, cuando yo me siento sólo una Clark Kent fracasada?
¿Dónde
guardo la presión del trabajo, las muertes de migrantes, la mujer de la
maquila? ¡Ya no caben con las Barbis!
Y
es que vivimos en una generación de sopas instantáneas y amores instantáneos,
que no duran más de cuatro copas, madre, andamos por la vida con máscara
antigases, y nos brotan trincheras en el alma, y bombas en el cuerpo, una
generación de "quítate o te como", "me estorbas, te mato",
donde el compact disc sustituyó al disco de pasta como las computadoras nos
sustituyen a nosotros, donde ahora las llamadas por teléfono son de máquina
contestadora a contestadora, madre, y la soledad es absoluta. Donde estamos
fragmentados, diluidos, reciclados, mientras los que se dicen
profetas/defensores ecológicos pululan por las calles pronosticando el último
desastre y el número ganador de la lotería, y los clubes de intelectuales te
juzgan por la cantidad de hojasgastadastintaderramada y se han asociado ya con
tiendas y papelerías, y la Nestlé reparte la cultura, y se reparten sus ropas,
madre, mientras uno se enamora del apóstol reacio y renegado, madre, y se lanza
a vivir un amor látex a fuerza de sexo enlatado, madre.
Donde
estamos solos.
lunes, 5 de abril de 2021
Kerido diareo,
En
las últimas semanas he mencionado que tengo un pacto patriarcal con unas
morras. Lo he llamado así aunque en realidad es una parodia del mismo. Es
decir, desde la prepa nos reímos de la figura del machito repulsivo que vemos
en nuestros contextos. Incluso caigo en
cuenta de que nos hemos apropiado de lo que Butler llama la performatividad
queer, que es "la fuerza política de la citación descontextualizada de un
insulto homofóbico y de la inversión de las posiciones de enunciación
hegemónicas que esto provoca". De manera ñoña percibo que ahí es donde
precisamente radica lo cómico de todo esto, de sentirnos capaces de reírnos de
las palabras que se han integrado en los vocabularios para ofender a otras
personas por salir de los parámetros de la normalidad (whateverthatmeans).
No
es de extrañar que muchos de esos insultos los hayamos recibido en algún
momento pero no sé, siento que hay un mecanismo de despolitización inverso del
insulto cuando hacemos esto de la performatividad queer. Qué va, es reírnos de
nosotras mismas y en ese proceso nos resignificamos algunas heridas
emocionales. Hasta siento que de repente lo llevamos demasiado lejos que para
cualquiera que no esté familiarizadx con ese lenguaje podría resultar incómodo,
¿imaginan la anormalidad riéndose de su misma condición?, ¿será demasiado cursi
decir que resulta terapéutico?
Me
encantan estos espacios en los que aún podemos jugar con todo, como un micro
lugar carnavalesco de códigos suspendidos que tampoco comprometen nuestro
habitar regular por el mundo. Me da miedo a veces perder mi capacidad lúdica.
La neta sin eso mi existencia no tendría sentido, si dejamos de reír (o
cualquier otra actividad inventiva), ¿qué nos queda?
Es
todo, amikes. Reflexiones random de una morra random.
Pd.
A veces me pregunto si será una forma de hacer drag king.
bai
miércoles, 10 de febrero de 2021
Querido diario, hoy ando más densa de lo normal así que agárrate:
Hoy comentamos en clase una pluralidad de temas que
comprometen nuestra línea de estudios principal, los de género. A propósito
salieron comentarios sobre el Feminismo Radical Trans Excluyente (o referidas
como TERF por sus siglas en inglés [Trans-Exclusionary Radical Feminist]),
sobre el cual salieron ciertas ideas que trato de recuperar aquí, a manera de
un diálogo plural entre las ideas vertidas entre mis compañerxs y las de mi
cosecha; aunque sin ánimos de cerrar el tema porque sé que hay muchas aristas
que deben seguirse trabajando, es decir, cuestionando. También quiero dejar
claro que si me doy a la labor de escribir esto es porque me resulta
preocupante el alcance y la presencia social que este discurso ha tenido a
manera de activismo (está muy vivo justo en estos días por las pintas en
Toluca, aunque en realidad es un tema que ya tiene rato rondando los
feminismos) cuando en realidad implica un detrimento hacia las luchas
configuradas por los feminismos. Me explico, pero también me sitúo: hablo desde
conocimientos consolidados a través de lecturas y la atención en el entorno,
por eso reconozco que antes de hablar de excluir a las mujeres trans de los
feminismos me gustaría preguntar: ¿desde cuándo y quiénes tienen el poder de
decidir quiénes pertenecen al feminismo (así, en singular) y quiénes no?, ¿a
qué mujeres se refieren? Incluso con cierto humor me sigo preguntando dónde
está la tierra prometida, donde se desborda la sororidad llamada Feministlán
para ver si me dan mi carnet (como si lo necesitara conseguir a través de una
suerte de feministómetro).
Los peligros de un activismo poco reflexionados es que
anulan también una genealogía histórica que ha sido dinámica como otros
procesos de la humanidad. Pluralizar a la sujeta política de los feminismos ha
sido necesario para reconocernos como personas interseccionadas por una clase,
una raza, una religión, una orientación sexual, identidad de género, entre
otros elementos que intervienen en la calidad de vida que experimentamos.
Reconozco que existe una jerarquía de privilegios patriarcales, donde las cosas
van en un matiz desigual en tanto nos apeguemos a la concordancia entre: sexo
asignado al nacer+orientación sexual+ identidad de género+ práctica sexual que
dé como resultado una garantía a la heterosexualidad reproductiva en un sistema
capitalista.
Sin embargo, no pretendo "hablar" por mis
ancestras porque incluso me causa problemas adjudicarme sus victorias, ya que
sé que sólo gozo de los privilegios resultados de sus luchas, acompañadas
también de las vías estratégicas del conocimiento, el activismo y los dolores suscitados
por las injusticias patriarcales que detonaron una rabia intolerable hacia el
cambio. Veo mi contexto micro y macro, y veo que la llama sigue viva, un
apetito por los cambios urgentes en este país, como en tantos, pero que las
segregaciones dentro de quienes nos hemos puesto las gafas violetas no resultan
para mí, en ningún sentido, productivas. Que las mujeres trans tengan sus
luchas no nos demerita la nuestra; que consigan derechos específicos para sus
identidades, no nos quita privilegios. ¿Cómo van a comparar la aparente minoría
que representan con las cisgénero que existen? Ellas siguen siendo marginadas
por miradas similares de los patriarcados aunque también con diferencias. No
deberíamos compartirlas todas porque somos una pluralidad de cuerpos y voces.
Mientras cuerpos sexuados como femeninos generaban resistencias hacia la
subordinación instaurada por los patriarcados, también había otros cuerpos con
inquietudes identitarias diversas, quienes fracturaron la normatividad con todo
y riesgos en niveles subjetivos y corporales a costa de ser calificadxs como
perversxs. Existen porque resisten.
Yo no puedo siquiera responder qué es una mujer en este
momento histórico, es una multiplicidad de narrativas, no hay un modelo
hegemónico universal válido. Ya-saben-quién dinamitó una forma de pensar a la
mujer en términos del devenir: "una no nace mujer sino que llega a
serlo", evidenciando de esta manera que este género ha sido una
construcción cultural, que biología no es destino, que la historia puede
cambiarse. Los esencialismos son aliados de estas preconcepciones de los
géneros, detrimentos hacia la constitución de sociedades diversas y sin
constreñimientos implicados por el género. Este aporte de Simone posibilitó
otros caminos de pensamiento para deconstruir lo que hace décadas se pensaba
como inamovible, monolítico, incuestionable. Retomar argumentos biologicistas
como determinantes es un retroceso en años de lucha y producción
epistemológica.
En suma, van años de trabajo reflexionado sobre cómo el sexo
femenino, expresado en vulvas, no es el indicador del ser mujer. Es la
diferencia entre el sexo y el género, categorías distintas; una es biológica,
la otra cultural, eso es innegable pero también hay negociaciones sobre ambas.
Además hablar del sexo vinculado a la genética nos sorprendería al ver los
matices de la intersexualidad que poseen cuerpos que se sienten firmes sobre
una sexuación.
La postura de las TERF es transfóba, al negarse a reconocer
una formulación más de la identidad de género y la sexuación de una persona. Al
aferrarse con terquedad a una mirada tan polarizada sobre algo tan diverso como
es la sexualidad y el género; es la derecha dentro del caballo de Troya. Hace
una alianza con los cimientos patriarcales al afianzarse de la biología para
segregar e invalidar otras identidades que tampoco caben en sus imaginarios. Es
imprecisa en torno a la configuración de su sujeta política y, por ende, en las
ideas que la sostienen.
Yo no soy una perrita faldera del patriarcado, reconozco que
no habito sola este mundo y que necesitamos más alianzas en lugar de conflictos
innecesarios. En ese sentido, yo tampoco necesito compañeras de una lucha que
no comparto si está impregnada de odio con una alianza patriarcal encubierta.
Yo también me pregunto por qué los hombres trans (o transmasculinos como les
dicen) sólo parecen importar en su discurso cuando se trata de comparar su
escasa visibilización dentro de este tema. En cambio, no suelen mencionarse en
otros sentidos porque se siguen enfocando en el rechazo a las mujeres trans en
lugar de convertir esos espacios simbólicos en aras de visibilizar la
importancia de la lucha de los hombres trans y las violencias que les
atraviesan, por ejemplo. Yo la verdad sigo lamentando las energías enrrabiadas
que se depositan en un odio inútil cuando hay una agenda política feminista más
importante que atender... como los feminicidios, los transfeminicidios y todo
el espectro de violencia que continúa tan vigente como el patriarcado que
compartimos.
Pd. Todo esto fue detonado por un texto redactado desde la
mirada TERF que me enrrabió en cuanto lo leí. Así que escribo también como acto
de resistencia política ante esa clase de discursos. Si hay curiosidad sobre
él, lo comparto.
sábado, 6 de febrero de 2021
Un statement que tengo ganas de publicar pero dudo que lo haga
Hola, sí, soy la amiga con caducidad difusa, la aburrida que no se sumará a las risas como efectos de chistes que perpetúan una cultura de la violación preocupante, la cosificación de los cuerpos de las mujeres, el llamado "humor negro" que pretende hacer risibles las experiencias de violaciones a mujeres e infantes (sobre todo); en fin, quizás lo pueda resumir diciendo que rechazo las bromas que reproducen estereotipos y, además, los banalizan como si no tuvieran efectos dolorosos y mortales. Así es, soy la amiga aburrida, pero además incómoda porque no me interesa dejar pasar estas situaciones.
Se vuelve muy pesado alinearse a los feminismos, profesionalizarme en estudios de género y que en mi núcleo de amistades, entre mujeres, varoneso no binarixs persistan estas actitudes. El punto no es terminar sola por mi intolerancia, vaya que la soledad y yo tenemos una amistad larga, sino que traten de subvertir su discurso defendiendo lo que para mí es indefendible. Escudarnos con "es sólo una broma, no te lo tomes tan en serio" es para darse la vuelta e irse o confrontar como suele ser, de manera pedagógica. Elegir el camino que nos provea una mayor paz mental puede ser un triunfo para el sistema o una satisfacción en la axiología o ética propia.
viernes, 23 de octubre de 2020
Hoy me encontré con esta publicación de "La vagabunda" (nombre/usuarix de Facebook) y decido guardarlo para la posteridad (los primeros dos párrafos son míos):
Yops cuando la hago de pedo y siempre salen con que si ya podríamos no pensar en una cuestión de género en la escritura o la muerte del autor.. Bueno, para mí también habría que pensar en la estructura que posibilita el acceso a ciertas lecturas y arrumba otras. ¿Quiénes han conformado el canon atribuyéndose el poder de la censura o proliferación de ciertas obras?
Yo tampoco quisiera que aún fuera un tema para discutir, pero ya que el mundo tampoco ha cambiado lo suficiente para que no sea un tema importante, pues seguiré insistiendo con ello en todos mis espacios -.-. Sobre todo por condiciones genealógicas, ya que esta esfera de la cultura también ha sido terriblemente misógina.
Post by La vagabunda
El asunto de separar al autor de la obra es misógino, racista y clasista, supone que es nuestra obligación como escritoras, lectoras, estudiantes de las diferentes licenciaturas, maestrías, doctorados, etc., en letras, amantas de las letras, pasar por alto y perdonar a feminicidas, violadores, pederastas, torturadores emocionales, tratantes, etc., en nombre de respetar un canon que ellos mismos construyeron y legitimaron entre ellos.
Hay quienes dan por hecho que al negarse a leer a Octavio Paz por ser un maltratador misógino, racista, chantajista, que hizo de la vida de Elena una cárcel y que intentó destruirla creativamente, es negarse a conocer la poesía mexicana como si no fueran poetas mexicanas del mismo siglo: Elena Garro, Pita Amor, Rosario Castellanos, Dolores Castro, Enriqueta Ochoa, Concha Urquiza, Carmen Alardin, Griselda Álvarez, Germaine Calderón, María Entiqueta Camarillo, Rosina Conde, Pita Ochoa, Elsa Cros, Coral Bracho, Isabel Fraire, Emma Godoy, Elva Macías, Margarita Michelena, Thelma Nava, Margarita Paz Paredes, Aurora Reyes, Maricruz Patiño, Ulalume González de León, Rosa María Roffiel y muchas más.
Que no leer William Burroughs, el asesino de Joan Vollmer, que por cierto salió de la cárcel en Lecumberri 13 días después de haber sido declarado culpable del asesinato de la quien fuera su esposa, nos priva de conocer a la generación beat como si no existiera la obra de Marge Piercy, Elise Cowen, Diane di Prima, Denise Levertov, Joanne Kyger, Lenore Kandel, Ruth Weiss, Janine Pommy Vega, Anne Waldma, Brenda Frazer, Hettie Cohen, Elizabeth Bishop, Maxine Kumin, Lucille Clifton, Kay Ryan, Elizabeth Alexander, entre muchas otras.
O al respecto de los escritores latinoamericanos que erotizan la pedofilia como García Márquez, y la idea de que no leerlo nos hace ignorar el realismo mágico, aunque tengan obras maravillosas María Luisa Bombal, Elena Garro, Silvia Ocampo, Isabel Allende, y otras escritoras del boom latinoamericano como Núria Marrón y Clarice Lispector, entre otras.
Sobre no leer al violador de Pablo Neruda, que nos perdemos de la poesía militante, aunque nos regocijemos en los versos de Ana María Rodas, Gioconda Belli, Rosa María Roffiel, Alaide Foppa, Ruby Arana, Ligia Guillén, Carla Rodríguez, Mariana Sansón, Josefa María Vega, Rosa Umaña Espinoza, Vidaluz Meneses Michelle Najlis, Esperanza Ramírez, y de las chilenas: Pía Barros, Heddy Navarro, Carmen Berenguer, Teresa Calderón, Constanza Lira, Paz Molina, Natasha Valdés, Heddy Navarro, Myriam Díaz-Diocaretz, Carmen Berenguer, Elvira Hernández, Carmen Berenguer y otras.
Con Arreola, el violador de Elenea Poniatowska, y torturador psicológico de Tita Valencia aseguran que no sabemos apreciar la literatura mexicana, pero nosotras tenemos presentes a Tita Valencia, Amparo Davila, María Luisa Mendoza, Ángeles Mastretta, Nelli Campobello, otra vez Elena Garro, Rosa María Roffiel, Rosario Castellanos, Rosina Conde, Teresa Dey, Inés Arredondo, Cristina Rivera Garza, etc.
Y así un sin fin de ejemplos a lo largo se la historia de la literatura, en las diferentes geografías del mundo, donde las mujeres artistas (no sólo las literatas) tienen una obra muy rica, obras que te tocan las entrañas y te cambian la vida, pero son dejadas para después porque la academia sostiene que tenemos que separar al autor de la obra y que hay que leer religiosamente y por obligación, como si no nos hubiera robado ya toda nuestra formación académica, a los grandes escritores sin importar cuán ruin haya sido su existencia, ni de cuántas formas destruyeron la vida de las mujeres que tenían cerca, porque de no leerlos vamos a la hoguera por falsas literatas alegando que si no los leemos a ellos, no tenemos referentes literarios.
El asunto de separar al autor de la obra es un mecanismo más de invisibilización de la literatura escrita por mujeres. Decirnos que no leer hombres es no leer, demuestra el punto, han perdido mucho tiempo leyendo a esos hombres que son la antítesis del artista, que debería crear, no destruir; y se han perdido de una gran parte del universo literario por aferrarse a un canon rancio, masculino, heterosexual y blanco.
El arte no cabe en la academia, la literatura es más grande que el canon, y cuando decidimos no leer hombres no estamos renunciando a nada, al contrario, nos estamos dando la maravillosa oportunidad de leer a las miles de mujeres que no son leídas como lo merecen, de reconstruir la historia de nuestra palabra y de encontrarnos con un basto universo de literatura escrita por mujeres en todos los siglos, en todo el mundo.
No es ético separar al autor de la obra, sobretodo porque eso se hace para no bajar del pedestal a los que son consideran los grandes escritores, los grandes clásicos, los grandes referentes de la literatura, aunque no sean sino feminicidas, violadores, grandes misóginos; y porque se hace para no abrirle paso al estudio de las letras de las mujeres más allá de algunas materias optativas en algunas universidades, porque claro, conocer la literatura escrita por hombres es obligatorio, pero conocer la literatura escrita por mujeres es opcional.
Querido diario:
En estos últimos días he pensado en el ejercicio de la violencia. Concretamente el Gender Based Violence. Si bien es cierto que en nombre de la cultura y con un sistema patriarcal hiper arraigado se han permitido e incluso legalizado las agresiones físicas y simbólicas de los hombres hacia las mujeres de maneras terriblemente explícitas y otras más "sutiles" (como lo que algunas personas refieren como "micro" o "neo" machismos, pero conductas machistas a fin de cuentas), también me preocupan otra clase de violencias de las que no se habla tan evidentemente, un poquito más allá de sólo pensar en la que los hombres efectúan sobre las mujeres (pensando en esquemas heteronormativos). Con esto no quiero quitarle el lugar que se merece al peso y visibilización que ha cobrado detener, prevenir o estar alertas ante la violencia machista en la actualidad, que en su forma más extrema tenemos el feminicidio. En realidad hablo de preguntarnos sobre la constitución de una relación violenta e incluso de la generización de esas violencias. ¿Sólo los hombres heterosexuales ejercen violencia machista?, ¿qué pasa con la réplica de jerarquías de poder (principal ingrediente de la violencia) en relaciones de lesbianas/gays/trans?
Eso me da para pensar entonces que la
violencia no está sujeta a una sexuación corporal pero sí que se ha socializado
y asociado la balanza del poder hacia las actitudes que se han considerado
masculinas. De otro modo, ¿estaríamos apelando una vez más a argumentos biologicistas
y, en el peor de los casos, esencialistas? Por lo tanto, que en nuestros
imaginarios pueda persistir la idea del vato=malo, morra= buena. ¿Así de
dicotómica debería ser nuestra mirada? A veces me da la sensación de que así de
impresionista se consolidan las miradas actuales de los problemas de género.
¿Estamos listxs para esa conversación sin
pensar necesariamente que se atenta a neutralizar las estrategias para detener
la violencia hacia las mujeres?, ¿alguien más se lo ha preguntado?, ¿sólo soy
yo la ondeada ansiosa?, ¿qué comeré hoy?

