Me siento muy feliz y motivada. Fíjate que ya estoy de maravilla con la idea de no quedar en el doc -que aún no lo sé de cierto pero lo intuyo. Como estrategia de supervivencia me he lanzado a la piscina por impulso, convicción y confianza plena en mí. Sí, esa dosis de creerte capaz de poder lograr lo que te propones con todo y adversidades que vengan en esa decisión. Sostengo con firmeza que esto que sigo creando parte de un amor profundo por generar sitios de resistencia donde los afectos son indispensables para poder acompañarnos en esta lucha. Así que los cimientos de la colectiva se ven prometedores. Me encanta ver avivado el fuego creativo de las compañeras cuando nos unimos y nos movilizamos para alcanzar a contagiar esta utopía a más mujeres. Sigamos encendiendo la mecha, esa que aunque una se canse de ratos por sostener la antorcha, sabemos y confiamos con que alguien más la estará encendiendo mientras volvemos. Así, como una inercia del relevo con sentidos profundos de sororidad entre nosotras. Acá hay tanto por hacer, pero qué bien que hemos compartido la inquietud de cómo empezar.
Traté de encontrar un sentido perdiéndolos todos... Y parece que lo logré. El punk rock permanece.
martes, 18 de enero de 2022
viernes, 17 de diciembre de 2021
Por las abuelas no romantizadas ni románticas.
-¿Volvería a casarse con él?- Inquirió el sacerdote frente a la conmovida audiencia eclesiástica congregada para la celebración áurea.
-No- Risas declaradas ante verdades incómodas que resonaron por todo el recinto. Sí, todos pensaron que ella bromeaba después de aguantar 50 años de convivencia diaria con un marido que insistió en inferiorizarla por su escasez de estudios escolarizados. Allá en ese pueblo del norte de Sinaloa, Navolato creo que le llaman, ella creció entre los campos agrícolas y el ganado. Aprendiendo y replicando las enseñanzas de lo que las personas con su sexo debían hacer en esa región. Legado cultural de corte patriarcal, diríamos fríamente con la distancia que el lenguaje académico de taxonomía tiene, nombrando como quien disecciona un animal Otro, extraño a la mismidad de las cosas, y que siempre puede ser colonizado.
Vaya regalo de quince años. Sí, en el mismo día del natalicio, 22 de diciembre, ella se unió espiritual y carnalmente a un hombre diez años mayor. En cada celebración de vida había un suspiro y un trago amargo por los otros 364, marcados diariamente por los escupitajos del hombre de iglesia y figura de decencia, que tuvo más hijos pero no con ella; que abusó de niñas en su sitio de autoridad escolar; que presumía en todos los sitios su impecabilidad moral con su familia, su trabajo y comunidad de la Iglesia.
Por eso, cuando escucho los dolores de la abuela manifestados en rabia a sus 70 años, pienso que se está sanando de décadas de silencio. Por eso ella merecía ese momento de justicia para ella misma de denunciar públicamente su inconformidad con ese lazo, y todos lo recibieron con risas, aplausos y diciendo que qué ocurrente doña A., si don I. es un pan de Dios y además muy divertido. Escuchar a la abuela en sus recreaciones de momentos traumáticos me permite a mí cartografiar el pasado, no solo de ella sino de muchas otras mujeres de su tiempo.
Ya casi es 22 de diciembre y esta es la primera vez que escribo sobre esto, pero este año me rondó la idea de hacerlo inteligible porque me acosaba en cada espacio en blanco de mis días. Vine aquí a confesarlo porque me duele en una parte de mi abuela que vive y resuena en mí: llevo su nombre pero construyo otra historia. Cuando pienso en esa voz colectiva de mujeres silenciada me lleno de rabia y siento que sus historias deben sobrevivir para que nosotras podamos aprender de ellas. Porque si ellas no tuvieron una reparación de daños, sino chingazos; no una pauta justa o una escucha atenta, sino amenazas de abandono y muerte; violaciones maritales en lugar de un abrazo cálido de quien se asume como protector y cuidador, pues entonces siento que nos toca a nosotras, porque comprendemos la lucha y resistencia que nos sigue persiguiendo en otras formas. ¿Podemos darle eso a las abuelas? Es decir, ¿la escucha atenta y la calidez de nuestro afecto o inventar la máquina del tiempo para reescribir esas historias?, ¿sería sanador reescribirlas con ellas?, ¿seremos nosotras y las futuras quienes construirán esas narrativas honrando la memoria de las que resisten estas imposiciones violentas? Nos queda construir espacios de aliento y paz entre las nuestras como refugio de la hostilidad inexorable del afuera...
domingo, 8 de agosto de 2021
Querido diario: Soy madrina de libros.
Hoy fue cumpleaños de mi mamá. Un regalo de la vida fue que coincidiera con una visita familiar, cuyas ramas en el árbol genealógico son difíciles de explicar pero donde el cariño es genuino y cálido. Bueno, vino la esposa de un primo con sus tres hijas. Yo apenas las conocí a las dos más grandes porque con la pequeña ya había platicado en alguna ocasión. El caso es que una de ellas -que tiene 13 años- comparte el hábito de la lectura. Así que con toda la emoción del mundo la invité a conocer mi pequeña -modestia aparte- biblioteca. Hablamos un poco sobre lo que le gusta leer y me comentó que nunca había tenido un libro, todo lo lee en su teléfono. Sentí unas ganas inmediatas de llevarla a alguna librería de la ciudad para que escogiera el libro que quisiera, sin embargo, era difícil hacer eso justo porque estábamos en el festejo de mi mamá. Lo mejor que se me ocurrió es regalarle aproximadamente diez libros variados para que tuviera qué leer por el resto del año. También le pedí que me contara con total confianza y honestidad qué le habían parecido. Ojalá en su próxima visita le pueda regalar más.
Después de ese momento de intensidad de mi parte en mi demostración de amor por los libros, me fui a prepararles cafés a todxs y a partir el pastel. Fue un día que me removió algunas cosas de mí que apenas estoy tratando de descifrar.
sábado, 29 de mayo de 2021
Felina Fanzine
lunes, 5 de abril de 2021
Kerido diareo,
En
las últimas semanas he mencionado que tengo un pacto patriarcal con unas
morras. Lo he llamado así aunque en realidad es una parodia del mismo. Es
decir, desde la prepa nos reímos de la figura del machito repulsivo que vemos
en nuestros contextos. Incluso caigo en
cuenta de que nos hemos apropiado de lo que Butler llama la performatividad
queer, que es "la fuerza política de la citación descontextualizada de un
insulto homofóbico y de la inversión de las posiciones de enunciación
hegemónicas que esto provoca". De manera ñoña percibo que ahí es donde
precisamente radica lo cómico de todo esto, de sentirnos capaces de reírnos de
las palabras que se han integrado en los vocabularios para ofender a otras
personas por salir de los parámetros de la normalidad (whateverthatmeans).
No
es de extrañar que muchos de esos insultos los hayamos recibido en algún
momento pero no sé, siento que hay un mecanismo de despolitización inverso del
insulto cuando hacemos esto de la performatividad queer. Qué va, es reírnos de
nosotras mismas y en ese proceso nos resignificamos algunas heridas
emocionales. Hasta siento que de repente lo llevamos demasiado lejos que para
cualquiera que no esté familiarizadx con ese lenguaje podría resultar incómodo,
¿imaginan la anormalidad riéndose de su misma condición?, ¿será demasiado cursi
decir que resulta terapéutico?
Me
encantan estos espacios en los que aún podemos jugar con todo, como un micro
lugar carnavalesco de códigos suspendidos que tampoco comprometen nuestro
habitar regular por el mundo. Me da miedo a veces perder mi capacidad lúdica.
La neta sin eso mi existencia no tendría sentido, si dejamos de reír (o
cualquier otra actividad inventiva), ¿qué nos queda?
Es
todo, amikes. Reflexiones random de una morra random.
Pd.
A veces me pregunto si será una forma de hacer drag king.
bai
martes, 21 de julio de 2020
Escritoras mexicanas
Y nada, creo que al menos eso les debemos a las escritoras si consideramos las condiciones históricas, sociales, políticas, ¡materiales! que intervinieron en su ejercicio artístico (la carga mental del hogar, los accesos a ser publicadas [incluso trascender el "anónimo"]).
El texto va de la importancia que cobran las referentes literarias en México en la construcción de los imaginarios (tema de mi actual interés), muestra estadísticas de la inclusión de mujeres en las lecturas escolarizadas y sobre proyectos que se encargan de la labor arqueológica-teórica del rescate de escritoras que llegaban a la línea del olvido. Espero que seamos muchxs quienes disfrutemos de estos aportes.
lunes, 17 de febrero de 2020
Marcha por Ingrid
Avances personales: estoy más animada desde la última sesión del taller, ahora tengo 20 personitas que espero se mantengan todo el semestre; refrigerador lleno con comidita deliciosa, boletos para Tame Impala en mano, delimitación de estancias de investigación, redacción de esquema de diagnóstico de tesis.
Volviendo al tema de la marcha, pues me terminé animando por ir al 8M en Cdmx. Es un gran momento, paradójicamente, para ser mujer, estar viva y con la conciencia bien despierta sobre la situación social actual y las demandas de la lucha feminista. Vamos a gritar y a estar presentes por las que ya no están. He aprendido en las últimas clases que si hay algo que las feministas han/hemos tenido muy en claro es el cuerpo colectivo; es decir, que mi voz y mi presencia me vincula con muchas más, de ahí la red de la sororidad.
En esta última marcha hicimos varias actividades colectivas. Una que detonó mayor conmoción fue en la que nos acostamos sobre una de las avenidas principales de esta ciudad en homenaje a las mujeres que han muerto por violencia machista: feminicidio, concretamente. Varias chicas hablaron con el megáfono para compartirnos sus experiencias en situaciones violentas, pero hubo una chica de 15 años que particularmente me detonó la rabia hacia los onvres en las instituciones. Nos contaba y denunciaba dos situaciones: la de un señor que la fotografió en una plaza pública y que se hizo super pendejo por estar, precisamente, en un espacio público; a ella sólo se le ocurrió gritar para señalarlo. La otra situación fue que ella hablaba con sus compañeras de escuela para que estuvieran alertas de los acosos de los compañeros y que no les permitieran emitir esos actos hacia ellas. Resultado: un maestro le llamó la atención por sus "ideas radicales" y extendió la idea en la comunidad estudiantil de que no le hablaran por el mismo motivo. Un asco de situación pero una gran admiración hacia esta chica que a su edad tiene la valentía de confrontar este sistema patriarcal desde su lugar en el mundo. Larga vida a las jóvenes, ellas van a cambiar el mundo.
lunes, 10 de febrero de 2020
Dancing Queer 2020
¡Nos veíamos divinas de rojo! Así que decidí hacer una reconciliación con ese color. Uno a la vez, al menos. Este año obtendré un vestido rojo precioso, lo sé.
Entre otras cosas, recuento de los papeles: una dosis al mes. Ya hice el de febrero este fin, el siguiente será en el concierto de Tame en marzo.
Aún necesito drenar mi cerebro o mi memoria de tanta mierda. Es la montaña rusa de la sanación igual. El corazón bien, por lo pronto. Gracias por preguntar.
Me dejaré automensajes como Violeta; pero en mi caso será desde este medio.
Ideas de la semana: ¿cómo aliviar un poco el dolor ajeno a través de la literatura? Se vienen tiempos de dosis de realidad. Era necesario tener otra conexión al margen del posgrado.
Preparamos las actividades del 8M. ¡A ver qué sale!
¿Un taller de autobiografía para mujeres con experiencias difíciles?
Son tiempos de explotar el dolor para convertirlo en algo potente a través de la escritura. Una responsabilidad directiva más. Estoy contenta con estos planes. Me motivan y hacen sentir que tengo misiones que cumplir en este momento de mi vida.
Texto sobre escritura feminista pendiente para la fanzine de la michi de amor.
domingo, 1 de diciembre de 2019
A propósito de un feminicidio más
Los feminicidios son el pan de cada día, la nota del diario que acompaña el desayuno o las primeras miradas a las redes sociales cuando revisas el celular al despertar. Hay rabia, hay desconcierto, hay sed de justicia, una sed de años, lustros, décadas, siglos. Los hombres nos están castigando por atrevernos a trasgredir el espacio público, como mujeres libres y sin miedo. Quieren atemorizarnos al quitarnos a nuestras hermanas; quieren que la culpa recaiga en nosotras por salir de casa. Quieren que volvamos al ámbito privado, que tengamos miedo de volver a transitar "solas", de noche, embriagadas o no; quieren sostener que ante la provocación ellos no tienen poder sobre sí mismos, que la brutalidad es inherente a ellos como si fuera algo meramente instintivo. Todo se acompaña: la racionalidad y el instinto. Aquí sí que hay formas de controlarnos pero, como siempre y al apego de la cultura dominante, a la mujer libre se le castiga por la transgresión. A la mujer que no acepta el rol que la cultura le ha asignado se le debe castigar: por como se vista, por con quien ande, por los espacios que habita, por las negaciones que hace....
Agh! Fuerza, compañeras, el riesgo es estar vivas y pretender que vivimos una vida con oportunidades; es el desafío al sistema en todas sus esferas por el simple hecho de ir a trabajar, ir a la escuela o irnos de fiesta. El riesgo está a la vuelta de cada esquina. La resistencia será llevadera en la práctica de la sororidad.
martes, 26 de noviembre de 2019
Primer pensamiento
Lanzo las preguntas para, quizá, tener respuestas y así pensar más aiá de mi universo mental.
Ojalá El imbécil lea esto
Hablaba con mi amigo C. a quien hace años no veo pero que repentinamente reapareció en mi vida hace como dos meses. Hemos hablado de nuestros duelos con nuestrxs respectivxs ex's (en mi caso es menos que eso, porque nunca se animó siquiera a pensarme como novia aunque a veces "la cagaba" y se autocorregía cuando me denominaba novia, ve tú a saber).
Bueno, decidí rebautizar a mi pseudo ex como "El imbécil". El que al principio dijo no querer ser un pendejo conmigo y que terminó siendo el turbo pendejo. Imagínate que la última vez que nos vimos aún tuvo el descaro de decirme "Me gustas y te quiero" y al mes ya estaba saliendo con una amiga mía (bueno, yo la consideraba así). Sí, después de poco más de un año de relacionarnos sexo afectivamente. Así como si nada. Cada quién tiene sus procesos de sanación, eso lo entiendo pero...¿neta?,¿en un mes? Y todavía seguía contactándome. Siento pena por la chica porque me parecen las peores circunstancias para gestar algo. Pero también sé que eso empezó desde antes. Es claro. Flashback: allá como en marzo "El imbécil" y yo comíamos juntos y volteé por casualidad cuando a su celular llegó un mensaje: "¿dónde estás?" preguntaba la chica con la que ahora "sale"y él contestó "en el centro". En realidad él estaba comiendo conmigo en mi casa; no lo cuestioné porque me parecía intensear inútilmente. Ahora todo tiene sentido. Lo descubro tan convencional como cualquier otro, tan macho progre con apariencia de aliado. Me tragué todo el cuento, debí seguir el instinto visceral que la entraña me dicta a veces. Qué porquería pensar en resignificar la historia para mal y descubrir las costuras mal hechas, las violencias y los aguantes. Sí, hablo desde el dolor del desengaño y la traición que acompañó el final de una historia terriblemente líquida.
Cuando me enteré de todo esto no tuvo ningún sentido. Hace tiempo yo le pregunté abiertamente si le gustaba ella en un momento de franqueza y él dijo que no, que no le gustaría. Después me habló del tipo de chicas que le gustan y ella no parecería encajar con lo que él me dijo. Pero bueno, de nuevo, cada quién tiene derecho a reinventarse.
Luego pensé en la sororidad. Al principio no estaba molesta con ella. Después lo vi de otra manera. Me resisto a creer que las morras nos seguimos haciendo esto. Ya la molestia con ella no es por el vato en sí sino en la traición a mí. El imbécil es tan cobarde que evidentemente no me lo diría, pero muchas personas asumieron que yo ya lo sabía. Incluso cuando cierta amiga me lo dijo, después del lloriqueo necesario, me sentí tan molesta como Regina George cuando descubre que le han dado barritas para engordar en vez de adelgazar y ese grito que viene de develar la mentira prolongada por meses.
Para bien o para mal, lo único que queda de esto es aprendizaje. La sororidad no aplica en todos los territorios con todas las mujeres. Es sabido. Hay mujeres que siguen interiorizando el patriarcado y son precisamente con quienes no vale la pena relacionarse si sólo será para mal. Así me parece esta chica después de todo. Su edad le permite compartir ciertas ideas con la lucha feminista, pero aún dista de asumirse políticamente en este territorio. Esa es una de las tibiezas de mis contemporánexs con las que me resulta difícil lidiar, sobre todo si se genera un conflicto de este tipo.
Eso no me impide sentir que lamento los daños inminentes de una relación con un imbécil que no es congruente, no se compromete ni sabe a corto plazo lo que quiere. Quizá la vida me sorprenda y ambos perfiles encajen a la perfección. Cada quién hace lo necesario para ser feliz o, al menos, tener la ilusión de ello.
Vuelvo a pensar en construir relaciones con/desde una ética feminista y pienso en que en vacaciones escribiré algo sobre eso.
Virtud: Punk Rock
Actitud punk rock.
He integrado la noción de punk rock a mi vocabulario desde que leí Teoría King Kong de Virginie Despentes. Jamás había pensado en esas palabras fuera de la designación a cierto género musical. Tenía nociones del punk como movimiento social pero para mí, la forma en la que lo utiliza Virginie me cayó como guante en la mano. No podía dejar de pensar en dimensionarlo en mi vida, una actitud desafiante incluso de salir vestida de cierta forma en el espacio público, contestar a los onvres que te acosan en la calle. Actitud de resistencia frente a las concepciones de la inferioridad femenina. Oponerme a ser acompañada a casa. Viajando incluso en la novedad actual del bla bla car: abordar carros de extraños en ciudades desconocidas y sólo confiar en que todo saldrá bien. Incluso ahora comienzo a gestar una reflexión sobre la ternura radical, la intervención social o lo que me gusta llamar la intensidad frente a la apatía del individualismo de nuestro tiempo.
Me dije hace poco que escribiría sobre eso. Aquí va sin mayor titubeo. Borrador/aproximación/tentativa/ideasuelta #1
Cuando pienso en la intensidad me viene a la mente algo sobre lo que una profesora de la facultad ha hecho hincapié todo el semestre: situarnos.
Bueno, pues, soy una feministamexicananorteñaradicaliterataintensa quien disfruta escribir y hablar desde la entraña, cuando se le da la gana. Pienso en la honestidad que, según, caracteriza a las personas de la región norte de México. Pienso en mi despertar de consciencia durante la pubertad al reconocerme en la multiplicidad del Yo; en aquél tiempo no podía complejizarlo más allá del identificarme con gustos en varios géneros musicales. Lo que llaman "gustos culposos" no me hacían sentir culpable, me los apropiaba y los disfrutaba. No quise declinar nada en donde sospechaba un atisbo de disfrute: el alcohol, el perreo, los antros, las drogas, el cigarro, el dance hall, los conciertos, los disfrutes random; sí, el absurdo como una presencia llena de deleite para mí.
Recuerdo dos ocasiones en las que lloré en el espacio público y cómo siempre fueron mujeres las que se acercaron a mí para preguntarme cómo estaba. Las de la última ocasión se quedaron sentadas conmigo. No recuerdo por qué lloraba pero me resulta importante pensar en las que se quedaron ahí, acompañando.
Tiempo después: el desarrollo del feminismo como posición política y, por ende, el actuar desde la sororidad.
A partir de ahí deviene otra cara de la actitud punk rock, ya no sólo como forma de resistencia frente a espacios o personas que podrían o resultaban ser amenazadores, sino en la manera de acercarme a las chicas que veía en la calle en condiciones de ahogamiento etílico, llanto desenfrenado o siendo vulneradas o violentadas en el espacio público. De ahí que no puedo ser indiferente cuando pienso en que, como dijo De Beauvoir, "el feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente".
Hay días en los que transito con atención en las personas (últimamente ha sido más usual, creo que por la clase sobre los estudios del cuerpo) y a veces preferiría no ver. Para mí ser testigo de una injusticia social en la calle ejercida desde la violencia sería bastante difícil de ignorar. Son sucesos que me descolocan en tanto que puedo ser impulsiva. Me da asco la pasividad en los momentos de crisis. Podría hacer una lista de momentos en los que he actuado por impulso y si eso es ser intensa, pues me apropio del adjetivo. Abrazo la intensidad en tanto funcione como una forma sostener la congruencia con un esquema axiológico que también entiendo como en devenir constante porque difícilmente somos lxs mismxs cada día.
La intensidad percibida socialmente, sospecho, es cualquier asomo de emociones que no puedan ser del todo justificadas desde la razón o leídas desde ciertos criterios del famoso "sentido común". Ese actuar un poco más allá de lo que pareciera que le corresponde, cuestionar un status quo asimilado por muchxs. Asumir por ejemplo, que en relaciones donde no hay un "título" es permisivo, por lo tanto, tratar a la pareja (sí, PAREJA) como algo que está ahí sin asumir una responsabilidad afectiva. Es importante para mí nombrar lo que se desea o no. He escuchado a amigxs decir que ni siquiera le dedicarán un final claro a su pareja en turno porque "no son nada", como si ni siquiera se pudiese ser dignx de merecer respuestas. Me rehúso a tratar a las personas sin una ética feminista, cuyos principales fundamentos creo que deben ser el relacionarse con calidad humana, no utilitaria (entiéndase aquí la cosificación corporal para fines sexuales u obtener beneficios de otro tipo a través de otra persona). Y aunque ese fuera el caso, enunciarlo para sostener una congruencia entre la honestidad y la ética feminista.
Ya no doy para más. Pero creo que eso de la ética feminista merece una entrada aparte. Igual la cuestión de la intensidad, una segunda parte.
