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martes, 15 de febrero de 2022

Los diagramas de Vero y Sara se intersectan.

Ayer terminé de leer Conjunto vacío (2015). Desde hace meses me llamaba en mi librero. Creo que no te conté, pero lo compré una tarde en la que deambulaba el centro de Qro. Había pasado a la Dulce Compañía por un suculento café y el bocado experimental que inaugura o quema un puente hacia un postre. En mi caso lo quemó; demasiado dulce. Salí errante y hacía viento. Entré en una librería que estaba ahí cerca y cuyo nombre no recuerdo. Podría buscarlo pero es secundario. Recorrí los estantes con mis ojos y mis manos; reconocí títulos de teoría que me hubieran servido para la maestría. Lamenté no haber ido ahí antes. 

En uno de los estantes reconocí Conjunto vacío y lo tomé. Meses atrás lo habían leído en la círcula pero yo no pude estar porque la vida me impidió su lectura. El librero me vio y me preguntó si me gusta Verónica Gerber. Le conté que no había podido leerla pero que me habían recomendado su obra. Me contó que justo en ese momento estaba en la presentación de un libro en el museo de la ciudad. Tan solo a unos pasos que mediría en 2 minutos. Decidí ir a verla. Por primera vez me aventuré entre esos pasillos y escaleras de un edificio por el que había pasado un par de veces y entrado una sola vez, hace años para un festival que organiza unx ex profesorx de la maestría, creo que se llama Vestidas para matar. En fin, llegué a mi destino pero me sentí descontextualizada. Desistí y salí a tomar algunas fotos, a visitar el baño y a comer algo para poder volver a la librería. Llegué ahí sobre la hora a la que el hombre me dijo que cerraba. Sin embargo, retrasaría el cierre porque estaba esperando a su esposa, quien estaba en la presentación de Gerber, y a la misma Verónica porque ahí había dejado su equipaje. Esperé 10, 15, 20 minutos. Casi la hora. Hasta que me decidí a comprar el libro e ir a ver si alcanzaba a que me lo autografiara. 

Al llegar de vuelta a la sala del museo, la caída de la tarde nos había regalado los misterios oscuros. Entre cubrebocas, es decir, medias caras, voces tenues sin ánimos de ser murmullos, me dispuse a encontrar a una persona que nunca había visto. Ni siquiera en fotos. Había pequeños grupos de tres personas platicando entre sí, pero no una mesa con libros y la escritora como había pensado. Pregunté a una señora si era ella Verónica y me dijo que no, pero me señaló quién sí era. Me acerqué un poco apenada porque Gerber platicaba con un hombre; él se alejó con cordialidad al ver mi intención de obtener su autógrafo. Le conté un poco de cómo había llegado a adquirir su libro y cómo el azar me permitió conocerla ese día. Le hablé de usted y me pidió que no lo hiciera porque la hacía sentir vieja. Me regaló otro autógrafo para R. en otro de sus libros que compré y que le regalé a R. Nos tomamos una foto y ya está. 

Saralicia M. y Verónica G. (Octubre de 2021) 

Foto tomada por Saralicia M.

Después de leer Conjunto vacío y escribir este texto no podía sino imaginarme que dibujaba las intersecciones con diagramas de Venn, como diría ese desdoblamiento metaficcional de su voz narrativa. Siento que digo algo tautológico o errado. Como sea, leer su obra me tocó de muchas formas. Sentí como si me hundieran con el índice la boca del estómago. Vero me alzo un puente sensible de experiencias o sentimientos similares a pesar de ser tan distintas. Sobre todo le agradezco la forma en la que percibe a los árboles en tonos filosóficos. Los aborda desde su interior, las vetas que narran su historia como seres individuales pero también sociales; entendí que hay un área que se encarga de estudiar precisamente esas vetas como archivos históricos de enfermedades, deforestaciones e incendios. Quizás exagero, pero algo así me dejó marcada.

Sobre todo disfruté la idea de los principios y la vuelta al origen. Es algo gris pensar que si hay tantos comienzos es porque ha habido muchos fracasos, pero me hizo sentido en mis últimos nuevos comienzos. Entendí que he desandado el camino emancipatorio y ahora estoy aquí, en mi propio búnker. Creo que Ampuero también menciona algo así en un cuento de Pelea de gallos en relación con el volver a la ciudad de origen después de vivir en otros sitios. Los esfuerzos por pensar que ellxs y nosotrxs somos lxs mismxs cuando es esfuerzo inútil. 

También disfruté del ludismo del lenguaje. Inventar un idioma con otra persona. La alteración sintáctica o los acrónimos. Me recordó al glíglico de Rayuela. No había topado una obra que se propusiera hacer un poco lo mismo sin que se sintiera forzado ni que fuera estrictamente igual. Esta obra en forma y contenido logra bien el desafío hacia las dimensiones espacio-temporales. La alternancia de narrativas que dan profundidad a la historia a partir de la narración en presente de sucesos que ya quedaron atrás; intercalar el presente como la asimilación de esas situaciones con cierta melancolía; o los espacios donde delinea la relevancia de esas vetas en los árboles y los triángulos, objetos o figuras que viajan semióticamente para adquirir otros significados que las palabras por sí solas no nos dejan claros. Y, finalmente, las narrativas gráficas, disfruté mucho el sentir lo que cada una implicaba con sus intersecciones entre personas/jes, los universos, lo colmado y lo vacío. Gracias por este regalo, Vero. Ahora trato de descifrar el mío:




"Mi expediente amoroso es una colección de principios. Un paisaje definitivamente inacabado que se extiende entre excavaciones inundadas, cimientos al aire libre y estructuras en ruinas; una necrópolis interior que ha estado en obra negra desde que recuerdo. Cuando te conviertes en coleccionista de inicios también puedes corroborar, con precisión casi científica, la poca variabilidad que tienen las finales. Estoy condenada, particularmente, a la renuncia. Aunque, en realidad, no hay mucha diferencia, todas las historias terminan bastante parecido. Los conjuntos se intersectan más o menos igual y lo único que cambia es el punto de vista desde el que te toca ver: la renuncia es voluntaria, el consenso es la menos común de las opciones, y el abandono es más bien una imposición.

Tengo talento para empezar. Me gusta esa parte. pero la salida de emergencia está siempre a la mano así que también me resulta relativamente fácil saltar al vacío cuando algo no me convence. Emprender la huida hacia la nada a la menor provocación. Por eso esta vez no quiero preámbulos, intentaré evadir el comienzo, ya tengo demasiados. Estoy cansada de los preludios y el único momento en que podría volver con cierta seguridad es a aquel desenlace, a ese rompimiento que lo cambió todo en primer lugar, que me convirtió en una desertora, en una compiladora de historias irremediablemente truncas."

V. Gerber, 2015. Conjunto Vacío.  

 


domingo, 7 de noviembre de 2021

Sitios de LIJ

Aquí podrás leer recomendaciones de títulos de Literatura Juvenil.

Aquí un índice por temas pero para infancias y /o juventudes.



miércoles, 26 de agosto de 2020

Fragmento de Hagiografía de Narcisa la bella (1984), de Mireya Robles

Narcisa se quedó pensando que la mujeres son tremendas; esa noche Narcisa tuvo largas horas de profunda meditación, pensó en la condición transitoria de nuestro ser, de nuestra voz, pensó que si la materia no desaparece, sino que solamente se transforma, al transformarse pasa a ser otra cosa distinta de lo que fue y por lo tanto, tenemos que admitir que si la materia no desaparece, sí desaparece su forma original; la condición eterna de las cosas es precisamente, su transitoriedad; un edificio se hace polvo con el paso de los siglos y ese polvo persiste en su transitoriedad al convertirse en otra cosa y después en otra y en otra; tal vez el eco de la voz hecha letra persista, con algunas transformaciones sufridas a manos editoras ajenas a su esencia, pero tal vez muchas se salven, rueden intactas por los siglos, y eso seré, seré palabra que lleve a los demás a mundos desconocidos, me seguirán las muchedumbres, caerá sobre ellas el peso leve de mi luz; quiero anticiparme al paso del tiempo, desintegrar mi materia, llevarla al año 2000, asomarme a lo que será mi mundo en ese pedazo de tiempo en el que ya habré cumplido sesenta años;

miércoles, 29 de julio de 2020

Fragmento de "Árboles petrificados" de Amparo Dávila. Qué belleza

Quisiera vivir este mismo instante mañana, en un día abierto para nosotros. Pienso en una ciudad donde pudiéramos caminar por las calles sin que nadie nos conociera ni nos saludara, estar tirados en una playa sola o vagar por el campo cogidos de la mano. Quisiera conocer contigo el mundo, quisiera entrar contigo en el sueño y despertar siempre a tu lado. Te miro fijamente, quiero aprenderte bien para cuando sólo quede tu recuerdo y tenga que descifrar lo que no me dices ahora. Una parte de mi vida, estos minutos, se van contigo. No sé decir las cosas que siento. Tal vez algún día te las escriba sentada frente a otra ventana. No sé tampoco hasta dónde soy feliz. Cada despedida es un estarse desangrando, un dolor que nos asesina lentamente. Estamos llenos de palabras y sentimientos, de un silencio que nos confina en nosotros mismos. Tal vez esta habitación nos queda demasiado grande o demasiado estrecha y por eso no sabemos qué hacer con nuestros cuerpos y las palabras. Miras el reloj. El tiempo es una daga suspendida sobre nuestra cabeza. Después vendrá la tarde vacía como esas cuando no estás conmigo, cuando nos separamos y nos falta la mitad del cuerpo.
[...]
Caminamos cogidos de la mano. Caminamos hacia el fin del mundo. La noche ha caído sobre nosotros como una profecía largo tiempo esperada. Las calles están desiertas, somos los únicos sobrevivientes del verano. Este viejo jardín nos estaba esperando. El tiempo ha dejado de ser una angustia. Estamos tan completos que no deseamos hacer nada, sólo sentarnos en esta banca y quedarnos como dos sonámbulos dentro del mismo sueño. Los pájaros revolotean entre las ramas, caen hojas. Estamos unidos por las manos y por los ojos, por todo lo que somos hoy y hemos logrado rescatar de la rutina de los días iguales. Aquí sentados hemos estado siempre, aquí seguiremos sin despedidas ni distancias en un continuo revivir. Suenan las doce en esta noche perdurable. Han pasado mil años, han pasado un segundo o dos.

martes, 21 de julio de 2020

Escritoras mexicanas


Recomiendo este artículo para colegxs que se interesan y mueven en los ámbitos de la literatura. Al margen de pretender crear una visión ginoecentrista, para mí es un ejercicio ético y político enfatizar y visibilizar la labor literaria femenina. Lo Universal tiene muchas caras, cuerpos, interseccionalidades, sólo que el androcentrismo le puso cara de vato. Desde los feminismos es importante imaginar y construir otros caminos, sin olvidar la multiplicidad que nos acompaña.
nada, creo que al menos eso les debemos a las escritoras si consideramos las condiciones históricas, sociales, políticas, ¡materiales! que intervinieron en su ejercicio artístico (la carga mental del hogar, los accesos a ser publicadas [incluso trascender el "anónimo"]).
El texto va de la importancia que cobran las referentes literarias en México en la construcción de los imaginarios (tema de mi actual interés), muestra estadísticas de la inclusión de mujeres en las lecturas escolarizadas y sobre proyectos que se encargan de la labor arqueológica-teórica del rescate de escritoras que llegaban a la línea del olvido. Espero que seamos muchxs quienes disfrutemos de estos aportes.


Además, hay un podcast que, sospecho, vale la pena escuchar. Se llama Hablemos Escritoras, espacio virtual de mujeres dialogando sobre aspectos competentes a la literatura, de editoriales y traducciones, por ejemplo. 

lunes, 15 de junio de 2020

Experiencia lectora de Pelea de Gallos de Ma. Fernanda Ampuero

Acabo de cerrar el cuentario con un suspiro. Me lo leí en dos días pero pudo caber en una buena dosis de lectura de unas 6 horas para procesar todo lo que contienen los cuentos de Ampuero. Maldición, son re buenos. Ya tengo mis favs, definitivamente fue un gran acierto comenzar con "Subasta", desde que lo leí aquí surgió el apetito de continuar leyendo la producción de la escritora ecuatoriana. Sin embargo, creo que "Luto" y "Pasión" fueron mis favoritos, vaya ejecución del cuento, que narrativa tan precisa y circular. 

La experiencia de leer de nuevo con ojos críticos por la calidad prometida de este cuentario me causó satisfacciones estéticas bien interesantes, en ella predomina la reiteración de las violencias filiales o familiares, las vísceras, las analogías animalescas, el incesto; y todos los simbolismos que esto puede conllevar. Recordé algunas cosas de mi paso por la escuela de letras. ¡Hace tanto tiempo que no leía de esta manera! Vinieron memorias de esas clases de la Introducción a los Estudios Literarios y me esforcé por tratar de recordar el mapa que el profe B. nos compartió para hacer análisis narrativo. No lo recuerdo.

Pero bueno, este post no se trata de hacer una crítica literaria bastante premeditada. Sólo ofrezco un intento de reseña, si eso significa compartir una experiencia de este tipo.

Hace tiempo leía un post sobre el "nuevo" boom latinoamericano hecho por mujeres sobre todo a través de la forma del cuento. No las he leído a todas pero varias de sus nombres están en mi lista. En fin, Ampuero está dentro de ese post y ahora está sobre mi escritorio. Siento que doy inicio a un ciclo de literatura fem y, como inherente a mis ojos ahora, está el color violeta a través del cual construyo esta perspectiva de los productos culturales... O de todo en realidad.

Bueno, los personajes de Ampuero. Uf, qué volada de cabeza. Las voces narrativas que transcurren más en experiencias relativamente cotidianas: tomando el sol en la mesa de un hotel, en la fila del supermercado, las reuniones entre amigas, la especulación diurna flotando en una alberca, las casas, los dormitorios, los peligros del descuido en un viaje de taxi, etc. La configuración de los espacios, la nostalgia en "Crías", la anacronía y los detalles culturales que te transmiten ese cuándo en la historia. Los juegos nominalistas, las intertextualidades o referencias hacia personajes de historias que muchísimas personas conocemos a partir de una tradición religiosa con bases judeo-cristianas. Los personajes femeninos de otros tiempos y de estos: "malas mujeres" (brujas, putas, etc), "buenas mujeres" en tanto obediencias a los patriarcados pero conteniendo inconformidades ante esa sumisión machista, de variadas clases sociales y corporalidades, en preferencias sexuales, en fetiches, en incestos, en soledades (sobre todo juveniles), en momentos de vida variados. Las analogías y simbolismos de los espacios. El estilo que recurre a las escatologías humanas e incluso una prosa que de repente nos embelesa por su tinte poético.

¡En fin, qué linda experiencia leer a Mafer! Les voy a dejar una cita que me llegó como anillo al dedo por motivos de mis asaltos de nostalgias personales recientes:


"Yo también me gradué, empecé la universidad, la terminé, seguí diciendo que sí a los hombres, rompiéndome como un vaso barato contra las paredes de diferentes casas. O sea, creciendo. Después me largué del país, mi padre se murió sin que yo supiera quién era ese hombre que tanto quise que me quisiera -la peor forma del amor-, di mil vueltas como el hámster en la moscovita estúpida y un día volví y caminé los diez pasos que me separaban de su casa.
-¿Quieres verlas?
Digo que sí porque digo que sí a los hombres. Me levanto y subo con él las escaleras que no he subido en cientos de años, en mil vidas, o sea, ya nunca. La peste, como un ocupa, se ha adueñado también de la zona de arriba, hay un obstáculo para cada paso. No sé qué es toda esta mierda, pero sé que si me caigo no me podré volver a levantar, que me hundiré en la blanca acumulación de basura y que ahí me quedaré para siempre, como un insecto en ámbar, como Alicia cayendo y cayendo por el hueco del árbol. El país de las maravillas: una casa del sur atestada de desechos. El conejo blanco: el hermano raro al que han abandonado todos. Pone su mano en mi mano y me lleva a la que siempre fue su habitación."

"Volver, lo sabe todo el mundo, es imposible. Luego de los abrazos y las lágrimas viene el verdadero reencuentro, estar frente a frente a los mismos cuando nosotros ya somos otros, frente a ellos cuando no sabemos quiénes son. O sea, nadie frente a nadie. La charada de qué lindo todo, qué rico, cuánto extrañaba. Nos buscan donde ya no estamos, los buscamos donde ya no están y ahí empieza la tragedia."