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domingo, 18 de septiembre de 2022

Llorar tirada en el piso

 Solo dos veces en mi vida me ha tumbado el dolor. En ambas creo que era la desesperación por anestesiar mi cuerpo, querer salir de mi sitio y sin poder hacerlo. Solo en la primera pude ver la luz para las rejillas de la puerta y pedí ayuda mientras la tristeza me ataba como un bloque duro y pesado sobre mi espalda. La segunda no estaba en esta dimensión. Fui y vine del infierno en un par de horas solo por estar aburrida. Dudé un tiempo de la realidad pero asumimos el pacto de ficción y aquí seguimos, dando cabida la multiplicidad del Yo que nos habita. Aquellas Yo que aún no conozco y que esperan salir. 

jueves, 20 de enero de 2022

F(r)icciones

Fusiones de experiencias estéticas literarias. Vamos a llamarle a eso F(r)icciones a eso que me ocurre de hallarme en palabras que no son las mías pero que expresan o vuelven inteligibles las emociones que alguna vez sentí pero que no traté de cristalizar. 

Leer La última niebla de María Luisa Bombal me hace revivir emociones de mi encuentro con L.  hace meses. Fue escrita hace 86 años y vino a describir un encuentro fugaz tan bello que nos siembra dudas sobre si ocurrió realmente, muy a tono con una experiencia de estética fantástica. Me remitió a otra lectura que tuvimos en la Circularia donde leímos a Amparo Dávila. Yo me fui de largo por empecinada a darle algún sentido a esos cuentos por medio del que lleva el nombre del cuentario, Árboles petrificados. Es un poco el mismo tema del amante y el amor, la memoria fugaz, la pasión, la imposibilidad y el paso del tiempo. En Bombal es más agrio porque nos invita a pensar una vida de mujer llena de silencios, donde la muerte estaba en la vida y, quizás, algo de vida encontró en la muerte. El cumplimiento de deseos afectivos y sexuales, quizás. En cambio, con Dávila es una memoria embellecida, como diría la Chayo Castellanos ("el recuerdo embellece lo que toca"), de los momentos compartidos con el amante.

Qué panoramas tan desalentadores cuando una se propone seguir. A mí me quedan bellas memorias que a veces revivo. Por ejemplo, me recuerdo feliz caminando por este parque el mismo día en el que nos despedimos en unos portales de una ciudad insospechada en el centro de este país. Pero como todo, se me va deslavando de los sentidos. He olvidado su olor -que me agradó- pero no el tono de su voz. Aún cuando lo pienso viene a mí una oleada cálida de afecto, como fueron sus abrazos. En fin, ese día fue difícil bajar de las nubes.

(As a whisper: Dos mujeres ya han descrito adelantádamente algunas emociones que tengo sobre ti.)


martes, 18 de enero de 2022

Querido diario:

Cuando era niña, una niña a quien yo quiero mucho me dijo que su mamá le había dicho que yo estaría muy bonita si no estuviera gorda. Yo me quedé en shock porque quizás fue la primera vez que alguien me decía que mi cuerpo estaba "mal" y no lograba descifrar el mensaje. No me había visto desde esos ojos nunca pero ese día, creo, empecé y me sentía mal por ello. Tenía alrededor de 10 años. Yo no le tengo rencor a esa niña que ahora es una adulta, en realidad ahora pienso en cómo a esa edad ya habíamos asimilado el mensaje de saber cómo era un cuerpo bello según nos dicta la hegemonía. Algunas cosas no salen de todas formas, porque años después me dijo cómo yo no sabía el sufrimiento que conlleva cumplir todos los estándares de belleza. ¿Está claro?

De niña tuve como compañera de escuela a una niña que no me caía muy bien desde que se empeñó en demostrar que su nombre era más bonito que el mío. Digamos que compartíamos el primer nombre pero el segundo era diferente. Yo le dije que estaba ok. Ella insistió e hizo una encuesta en todo el salón para terminar riéndose de mí y afirmar cómo ella tenía esa seguridad, verdad o certeza de tener un nombre más bonito que el mío. Yo sigo revisitando ese sitio en mi memoria y aún no logro comprender...

A veces recuerdo esos momentos y me duele en alguna herida que me acompaña sabiendo que eso que viví y que sigo reviviendo de otras formas pues en realidad estaba cargado de varias cosas. Entre ellas la gordofobia interiorizada, la resistencia hacia la hegemonía de la belleza, la búsqueda alternativa de vivir mi cuerpo en un mundo en el que me sentía cada vez más loca. Ahora celebro todas esas resistencias y trato de sanarme a mi propio ritmo con mucha autocompasión, autocuidado y paciencia. Empecé a aprender a quererme recientemente pero lo importante es iniciar, ¿no? Este tema me trae muchos temas y quizás ahora quise compartírselos porque comprendo que situarnos en el cuerpo nos muestra cómo esto nos atraviesa, nos lastima, nos mueve sitios emocionales y, vaya, nos hace vulnerables también.

Ese deseo de ser percibidas como "bonitas" también nos puede llevar a ejercer violencias de las que ni siquiera nos percatamos y pueden empezar desde bien temprano. ¿Qué hay del tema del poder en la belleza?, ¿seguiremos hablando?

domingo, 1 de agosto de 2021

Volví

 Y tengo la cabeza revuelta y cinco dramáticos kilos más en mi cuerpa. Urge volver a la rutina porque se resiente bien cabrón. Pero no será posible, creo. Hay que programar la cirugía, supongo que esa podría quedar para la próxima semana o finales de esta. Qué miedo pero ya quiero dar este maldito paso que no me deja avanzar más. Las vacaciones estuvieron bastante bien aunque más extensas de lo que hubiera querido. Ya me urgían mis ratos de soledad. En todo el ocio metí la pata y le escribí, como dije en mi entrada anterior, a más de un vato que no debía. Siempre haciendo lo que una no debe, ¿por qué funciono contrariada con mis deseos? Sigo limpiando el escritorio mental, necesito seguir leyendo más y pensando todavía más en mí en lugar de en tantas pendejadas... Lástima que son tan entretenidas y, con algo de suerte, deliciosas. 

Post it: Ya chole

Cada vez que hablo con ese sujeto me siento como el emoji del payaso. Ya debo dejarlo. Me siento tan perdedora como en la secu o incluso peor, porque ni siquiera lo conozco ni creo que vaya a hacerlo. 

lunes, 26 de abril de 2021

Manías profundas

 Comienzo a pensar que si de niña comía jabón quizás era para limpiarme por dentro. Últimamente han vuelto esas ganas de meterme a la boca un poco de ese jabón humedecido que huele tan bien cuando lo uso para lavar mis manos. Y eso coincide con mi necesidad de higienizarme por dentro para que todo vuelva a la normalidad en esta dimensión individual y corporal.

domingo, 11 de abril de 2021

Miedo #2132343241

Terminar hablando un lenguaje que nadie más comprenda.

Pero en términos estrictos, ¿acaso no es eso lo que ocurre diario? , ¿crear esfuerzos por construir puentes comunicativos con la ilusión del entendimiento mutuo?

Quizá Rayuela sí me jodió tantito la cabeza; es decir, creo un intersticio subjetivo desde donde todo puede parecer posible, quizá sería ambicioso decir que es alógico aunque probablemente lo sea. Un espacio en lo que todo es y ya está. 

lunes, 5 de abril de 2021

Kerido diareo,


En las últimas semanas he mencionado que tengo un pacto patriarcal con unas morras. Lo he llamado así aunque en realidad es una parodia del mismo. Es decir, desde la prepa nos reímos de la figura del machito repulsivo que vemos en nuestros contextos.  Incluso caigo en cuenta de que nos hemos apropiado de lo que Butler llama la performatividad queer, que es "la fuerza política de la citación descontextualizada de un insulto homofóbico y de la inversión de las posiciones de enunciación hegemónicas que esto provoca". De manera ñoña percibo que ahí es donde precisamente radica lo cómico de todo esto, de sentirnos capaces de reírnos de las palabras que se han integrado en los vocabularios para ofender a otras personas por salir de los parámetros de la normalidad (whateverthatmeans).

No es de extrañar que muchos de esos insultos los hayamos recibido en algún momento pero no sé, siento que hay un mecanismo de despolitización inverso del insulto cuando hacemos esto de la performatividad queer. Qué va, es reírnos de nosotras mismas y en ese proceso nos resignificamos algunas heridas emocionales. Hasta siento que de repente lo llevamos demasiado lejos que para cualquiera que no esté familiarizadx con ese lenguaje podría resultar incómodo, ¿imaginan la anormalidad riéndose de su misma condición?, ¿será demasiado cursi decir que resulta terapéutico? 

Me encantan estos espacios en los que aún podemos jugar con todo, como un micro lugar carnavalesco de códigos suspendidos que tampoco comprometen nuestro habitar regular por el mundo. Me da miedo a veces perder mi capacidad lúdica. La neta sin eso mi existencia no tendría sentido, si dejamos de reír (o cualquier otra actividad inventiva), ¿qué nos queda?

Es todo, amikes. Reflexiones random de una morra random.

Pd. A veces me pregunto si será una forma de hacer drag king.

bai

miércoles, 24 de febrero de 2021

De la amsieda en la cuerpa

 Estoy leyendo a Braidotti. Sí. En otra ventana de mi computadora. Mientras la leo trato de encontrar apuntes que me ayuden con mi discusión teórica de mi tesis, por lo tanto, pienso en adolescentes mientras leo... pero las subjetividades adolescentes que pude recopilar a través de mi proyecto. Pero también en mí. Pienso en esto que señala Braidotti acerca de que su documento se propone más entender el qué queremos ser en lugar de aseverar qué somos. Me parece importante porque me hace pensar que esas preguntas ya no parecen tener lugar a cierta edad, es decir, como si en los gestos interrogativos hacia las infancias o adolescentes sólo tuviera una validez porque aún no son nada o son personas con potencia de desarrollo. Esa mirada adultocéntrica nos sitúa entonces como si nosotrxs, quienes ya tomamos ciertas decisiones formativas en la vida, ya sea académicas o laborales, como sea, ya no deberíamos plantearnos qué queremos seguir siendo. Me parece preocupante. Es en realidad como una falsa caída del telón de la vida. Aquí no se acaba, aquí se sigue poniendo interesante a partir de la autonomía y conocimientos del mundo obtenidos, en algunos casos. 

En fin, me remitió a mi Yo adolescente. Memoria que trato de evadir un poco porque me daba miedo que se atraveSara en mi discurso. Pero ahí está. La viva muestra está en la antepenúltima oración. Aquí estoy yo con mi subjetividad y mi experiencia irremediablemente. Pero bueno, decía que me causó algunas reminiscencias: la amsiedá del futuro expresada en varios momentos; el estrés del desorden que era mi vida en ese tiempo. Comía jabón en la pubertad. Tuve un éxtasis por los rábanos con limón y chile. Pero en la adolescencia, rayos, me arrancaba el cabello, uno por uno en un gesto casi compulsivo y disimulado, según yo. Tuve que disciplinarme por el miedo a quedar calva. Ahora, años después, más de una década, más bien mi cabello se cae cuando hay estrés. Aún no sé qué quiero ser, estoy expectante de todo esto que soy y que mañana no seré del todo. Estamos fluyendo, sí... 

jueves, 18 de febrero de 2021

Del búnker propio o noquieronadaya

 El ruido urbano me ensombrece la cabeza.

Anuncios, aviones, autos, personas. 

Un tecno sistema estridente.

Todo eso comunica mientras yo me siento a...

querer

comunicar

algo que no puedo expresar

o sí

pero no tan rápido

ni tan conciso

ni mucho menos

fácil. 

Acá pienso cada una de las palabras que escribo.

Mientras allá se vomitan,

se esfuman en el aire

o en los oídos que las tocan.

Suspiro.

Pienso.

Es insuficiente, Woolf, 

una habitación propia

me queda corta

porque aún teniéndola, 

la realidad se impone.

Ring ring, peep, peep, woof, woof!

Qué lata, qué desidia tan irritante sobre la nada. 

Por eso el búnker,

a ver si así me dejan sola con mis palabras.


sábado, 13 de febrero de 2021

De las tristezas del pensar, es decir, sentir reflexionadamente

Luego cuando pienso me pongo triste. Por ejemplo, pienso en las personas que insisten en una educación emocional institucionalizada, no sé, al menos a través de intersticios sobre el manejo de las emociones y técnicas de autocuidado (lo cual me parece más que necesario); luego veo que difícilmente una alianza de ese tipo ocurrirá porque la lógica del capital es generar conocimientos para que las personas se activen eficazmente en el engranaje a través de las opciones dadas por el neoliberalismo que nos transmite la ilusión de agencia. En esa lógica sentir es improductivo, lo que importa es que sepas hacer las cosas y resolver conflictos, inversiones en cuerpos-máquinas. Producir, producir, producir, innovar, gastar, comprar, véndanmelaideadecalidaddevidaatravésdelmarketingyelcuerposanoyaunmejorsiesbello. Encontrar líneas de fuga a veces me parece desgastante. 

domingo, 17 de enero de 2021

De las obsesiones de un domingo matinal mientras leo teoría y pienso mil cosas a la par

Ahora  mismo pensaba en esas diez palabras y el desglose que se puede hacer. Diez palabras. Oraciones simples, subordinadas. Conjugaciones de los verbos y la implicación narrativa de su selección:

Presente: Emociones, pensamientos o dinamismo vigente.

Pasado: Todas las anteriores pero consumadas.

Pretérito: Fantasmas del ayer en el presente. Situaciones inconclusas que a veces detonan nostalgias, ansiedades o qué-sé-yo.

Futuro: Lo desconocido, el anhelo, el deseo o la expectativa en sí.

jueves, 17 de diciembre de 2020

Hoy pensaba en Narcisa la bella

 ¿Y si todxs vivimos un realismo mágico?, ¿un pacto de ficción con la realidad y nuestras emociones? Parches con los que encubrimos los huecos, heridas y dolores que nos ayudan a sobrellevar la existencia. El beneficio de la duda que nos orienta a tener cierto sentido optimista ante los actos inéditos de los que no tendremos una respuesta.

jueves, 13 de agosto de 2020

¿Por qué leer a mujeres?

 Escribir es lo único que me ha sujetado con una relativa cordura. Es decir, ya sé que estoy loca, pero disimulo mi caos; algunas veces con más éxito que otras. Sin embargo, eso siempre se asoma, se me escurren los destellos de locura en la mirada, en los suspiros y, sobre todo, siempre, en las palabras cuando siento dentro una flamita incentivada.

Hoy me siento loca y escribo. Hago esto para desenredar la urdimbre de ideas, o pactar el sueño por las noches se hace aún más difícil. Me creo una red abstracta para recoger esas ideas, concretarlas a través de palabras porque, ¿qué más es la realidad sino la evocación de la misma? Ejercicio dialéctico de lo que se produce en la mente y nos atraviesa el cuerpo hasta darle alguna forma, algún sonido.

Estuve pensando en la clase de hoy sobre los criterios que intervienen para dar una clase de literatura. Mis posiciones feministas me han hecho tener un rencor y resistencia hacia el canon que ha sido androcéntrico. Entiendo que puedan darse las lecturas de maneras diferentes porque los tiempos han cambiado y, en breve, cada sujetx tiene su subjetividad; o sea, las interpretaciones van a ser distintas en tanto que nosotrxs diferimos en experiencias. Habrán coincidencias y diferencias, pero no creo que sintamos lo mismo al enfrentarnos con una obra; esa tarea sería bastante difícil de explorar. 

Pero bueno, hablábamos de las tecnologías del género en un texto de Teresa de Lauretis. Hablábamos de la Mujer como ficción y bien, no sólo la Mujer, sino las categorías de lxs sujetxs generizadxs.Entonces F. mencionó el ejemplo de las clases de literatura y cómo él enseña textos clásicos a sus alumnxs de secundaria. Yo inmediatamente recordé al profe Pancho en alguna de las hermosas clases de didáctica de la lengua y la literatura, donde nos borró de golpe la cuestión de cómo enseñar literatura. Recordaba aquellas conversaciones pretenciosas de pasillos, pensar en que obligadamente todo el mundo debería de conocer el canon. Era una Sara más joven y más crédula; después de esa clase comprendí que las maravillas de la Literatura también tienen que ver con una adecuación del ojo, hay un disfrute distinto cuando hay una formación de lectura analítica-crítica. Por ejemplo, si yo hubiera leído Rayuela a los 15 seguro hubiera aventado la novela a la segunda página; o quién sabe, quizá la haya leído toda pero me hubiera perdido de un montón de elementos ingeniosos en la ejecución narrativa a los que pude apreciar bastante cuando la leí casi al término de mi carrera. Ojo aquí: no digo que deben estudiar literatura para disfrutar las obras, a final de cuentas cada experiencia lectora y, por ende, también estética a través de este ejercicio, es meramente personal.


Vuelvo: repliqué a propósito del comentario del compañero pues que mis ideas de selección de textos sería integrar mujeres en un programa de lectura no pensando que con eso ya salvamos al mundo del patriarcado y que ahora sólo se lean a mujeres. La visión androcéntrica está en todos lados, pocas escritoras son conocidas y leídas, por eso pienso que para la circunstancia actual me importaría un pepino que se me tachara como maniquea, como si la propuesta de un ginocentrismo literario fuera a repercutir en un sesgo de realidad. Imposible. Pero creo que es un pequeño acto que les debemos a la genealogía femenina: reconocer las condiciones de desigualdad social, económica y material en las que las mujeres han escrito a través de los siglos; un desafío tremendo. No imagino las dificultades incluso para poder ser publicadas y cuántos "anónimos" en la historia realmente llevan detrás un nombre de mujer.


Recuerdo de Cecilia: Hace como un mes fui a verla a su dpto en el centro de Qro. Hizo un comentario contundente que admiro bastante: "Yo no leo a las mujeres porque tengan vulva, leo a las mujeres porque ESCRIBEN BIEN"; uno más: "que el patriarcado existe, ESO NO TE LO NIEGO. Pero, ¿qué vas a hacer para mejorar tu condición en este sistema?". Y eso me encantó, me pareció un comentario desafiante. Ya me estoy cansando de los discursos dentro de los feminismos que replican la supuesta inferioridad femenina. Sí estamos jodidas en esto que parece un laberinto patriarcal pero, ¿nos damos contra la pared o abrimos una brecha entre las bardas?

martes, 14 de julio de 2020

Ideas del absurdo

Tener espacios de enunciación sólo garantiza ruido en el sistema. ¿Qué distingue a las voces que decidimos escuchar/leer?

En estos tiempos parece que hay competencias virtuales sobre quién tiene la razón sobre [ingreseaquítemadeactualidadydedudosarelevancia]. Sabes quién ganó y/o perdió a través de la cantidad de likes, corazones, retweets o reacciones.

¿Para qué tantos esfuerzos en un intento vano de creerse tan importante?
¿Desde cuándo las discusiones en redes engrosan los minutos?
¿Cambiamos algo?, ¿sería ese el objetivo, cambiar algo?

Todo es un posicionamiento político. ¿Vas a hablar desde lo que sabes, intuyes, sospechas o sientes?, ¿cuál de todos esos verbos tendrá mayor validez?, ¿depende del interlocutor?

Estamos perdidxs en el laberinto de la subjetividad.

sábado, 11 de julio de 2020

Esto no es ningún realismo mágico ni real maravilloso; es y fue realmente espantoso.



Tengo una serenata de un grillo en mi terraza. Me estresa, me irrita. Los grillos me son tan insoportables como los días calurosos y soleados (recuerdo de aquélla tierra, supongo). Flashback explicativo: un verano de 2005, quizá, hubo la peor plaga de grillos que he vivido. Recuerdo incluso que a partir de ese verano modificamos el nombre de la ciudad en la cura local: Hermogrillo. Recuerdo estar rodeada de esos insectos en la casa xaterna. Recuerdo despertar de una siesta en el cuarto de mis xadres (el único que contaba con refrigeración en aquél tiempo) y descubrir partes de la morfología de estos insectos a mi alrededor. Explicación: se habían metido en la refrigeración y esta los había pulverizado y escupido por partes. Recuerdo salir temprano a la escuela y ver la cochera tapizada de grillos. Escenario prolongado durante días y noches. Memorias del asco, qué más da.

Primer texto desde mi torre individual

Querido diario:

Quizás hay actitudes permanentes en nosotrxs. Bueno, hablaré de mí, primera persona, presente y a veces ausente de tanto mirar hacia atrás (en alguna viñeta que vi de una jirafa psicóloga ella advierte de adquirir tortícolis si seguimos con esa práctica riesgosa). Memorias y memorias de construcción identitaria se me escurren de la cabeza a los dedos. K creisi.

Ayer fui al super. Iba inicialmente por mi maldita pasta dental que olvidé comprar en la farmacia; encías sensibles y caras, además. Husmeé por los pasillos. Hice compras necesarias, innecesarias y fancies. Me pregunté si ir al super sola a comprar helado y cerveza me convierte en adulta. ¿Salir a sacar un juego extra de llaves es algo más adulto?, ¿cuándo sabemos si llegamos a eso?

Las ideas a mis trece años sobre la adultez eran: aburrimiento, matrimonio, maternidad, trabajo Godín, no lo sé, un vivir-para-otrxs (gran tema en el feminismo), tomarse la vida "en serio". ¿Eso significa que vivo de a mentiras?, ¿qué onda con el concepto de la chavorruquez?, ¿no ajustarnos a lo que el imaginario colectivo de la adultez nos demanda nos vuelve chavorrucos? No me ajustaba ni cuando era adolescente, creo. En fin, creo que a veces se me escurre la Sara Niña, la Sara Adolescente y la Sara adulta que trata de encajarse a fuerza de golpes de realidad en este molde donde todxs alrededor te recuerdan esa edad; pronto esas marcas corporales de la edad. Atisbo los momentos en los que eso será un tema recurrente.

Por ahora me disfruto a estos casi acabados 27. No vivimos en vano. Más vieja y espero que menos estúpida. Más agradecida y con ganas de escuchar otras experiencias, no imaginarlas ni procurar hablar por ellas sino es-cu-char-las.

Últimamente siento que oscilo entre la paz y la locura. He aprendido a calmarme sola. Procuro otras prácticas de distanciamiento; necesito recuperar mucha energía perdida en meses de inestabilidad. Respirar, planear, pensar, sentir, prever. Alejarme de redes sociales, esto va de maravilla.

Linda novedad: iniciamos un círculo de lectura unas queridas amigas y yo. Ñoñamente feliz y esas cosas.


lunes, 24 de febrero de 2020

Lista de papeles

1.- Desconocido
2.- Desconocido
3.- Scar face
4.- Desconocido, creo
5.- Scar face
6.- Alex Grey
7.- Xochipilli
8.- Greatful dead
9.- Marilyn Monroe
10.- Marilyn Monroe
11.- Vendetta
12.- Vendetta
13.- Desconocido
14.- Desconocido
15.- Mario Bros
16.-Rick & Morty
17.- Rick & Morty
18.- Miedo y asco en Las Vegas

jueves, 9 de enero de 2020

Charlas con E.

Hoy hablaba con E. sobre cuando los vatos prolongan el final de las relaciones. Tenemos eso en común también, la forma en que terminamos con el respectivo pendejo. Entonces yo tuve una revelación que al mismo tiempo vino a cuajar cuando leía un post de Coral Herrera acerca de las rupturas hace unos meses (sí, estaba en mi etapa de duelo queriéndolo hacer más llevadero): los hombres prolongan las rupturas porque no hablan de sus sentimientos y así de todas formas terminan dañando porque una como pareja siente que las cosas cambian pero si ellos sostienen el discurso de que todo va bien, se convierte en un mindfuck. Crees que estás loca por percibir cosas distintas y anulas lo que la intuición te está diciendo porque el otro wey contradice las palabras con los hechos. Quiero nombrarlo ahora porque es un tema más profundo del que quiero seguir escribiendo. Ya ves, siempre me ha interesado la locura femenina.