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domingo, 19 de marzo de 2023

Viaje, Cristina Peri Rossi

 

Primer viaje

fue el del exilio

quince días de mar

sin parar

la mar constante

la mar antigua

la mar continua

la mar, el mal

Quince días de agua

sin luces de neón

sin calles sin aceras

sin ciudades

solo la luz

de algún barco en fugitiva

Quince días de mar

e incertidumbre

no sabía adónde iba

no conocía el puerto de destino

solo sabía aquello que dejaba

Por equipaje

una maleta llena de papeles

y de angustia

los papeles

para escribir

la angustia

para vivir con ella

compañera amiga

 

Nadie te despidió en el puerto de partida

nadie te esperaba en el puerto de llegada

Y las hojas de papel en blanco enmoheciendo

volviéndose amarillas en la maleta

maceradas por el agua de los mares

 

Desde entonces

tengo el trauma del viajero

si me quedo en la ciudad me angustio

si me voy

tengo miedo de no poder volver

Tiemblo antes de hacer una maleta

—cuánto pesa lo imprescindible—

A veces preferiría no ir a ninguna parte

A veces preferiría marcharme

El espacio me angustia como a los gatos

Partir

es siempre partirse en dos.

martes, 31 de mayo de 2022

La dosis literaria de Cortázar

 "Cuántas veces me pregunto si esto no es más que escritura, en un tiempo en que corremos al engaño entre ecuaciones infalibles y máquinas de conformismos. Pero preguntarse si sabremos encontrar el otro lado de la costumbre o si más vale dejarse llevar por su alegre cibernética, ¿no será otra vez literatura? Rebelión, conformismo, angustia, alimentos terrestres, todas las dicotomías: el Yin y el Yang, la contemplación o la Tatigkeit, avena arrollada o perdices faisandées, Lascaux o Mathieu, qué hamaca de palabras, qué dialéctica de bolsillo con tormentas en piyama y cataclismos de living room. El solo hecho de interrogarse sobre la posible elección vicia y enturbia lo elegible. Que sí, que no, que en ésta está… Parecería que una elección no puede ser dialéctica, que su planteo la empobrece, es decir la falsea, es decir la transforma en otra cosa. Entre el Yin y el Yang, ¿cuántos eones? Del sí al no, ¿cuántos quizá? Todo es escritura, es decir fábula. ¿Pero de qué nos sirve la verdad que tranquiliza al propietario honesto? Nuestra verdad posible tiene que ser invención, es decir escritura, literatura, pintura, escultura, agricultura, piscicultura, todas las turas de este mundo. Los valores, turas, la santidad, una tura, la sociedad, una tura, el amor, pura tura, la belleza, tura de turas."

martes, 15 de febrero de 2022

Los diagramas de Vero y Sara se intersectan.

Ayer terminé de leer Conjunto vacío (2015). Desde hace meses me llamaba en mi librero. Creo que no te conté, pero lo compré una tarde en la que deambulaba el centro de Qro. Había pasado a la Dulce Compañía por un suculento café y el bocado experimental que inaugura o quema un puente hacia un postre. En mi caso lo quemó; demasiado dulce. Salí errante y hacía viento. Entré en una librería que estaba ahí cerca y cuyo nombre no recuerdo. Podría buscarlo pero es secundario. Recorrí los estantes con mis ojos y mis manos; reconocí títulos de teoría que me hubieran servido para la maestría. Lamenté no haber ido ahí antes. 

En uno de los estantes reconocí Conjunto vacío y lo tomé. Meses atrás lo habían leído en la círcula pero yo no pude estar porque la vida me impidió su lectura. El librero me vio y me preguntó si me gusta Verónica Gerber. Le conté que no había podido leerla pero que me habían recomendado su obra. Me contó que justo en ese momento estaba en la presentación de un libro en el museo de la ciudad. Tan solo a unos pasos que mediría en 2 minutos. Decidí ir a verla. Por primera vez me aventuré entre esos pasillos y escaleras de un edificio por el que había pasado un par de veces y entrado una sola vez, hace años para un festival que organiza unx ex profesorx de la maestría, creo que se llama Vestidas para matar. En fin, llegué a mi destino pero me sentí descontextualizada. Desistí y salí a tomar algunas fotos, a visitar el baño y a comer algo para poder volver a la librería. Llegué ahí sobre la hora a la que el hombre me dijo que cerraba. Sin embargo, retrasaría el cierre porque estaba esperando a su esposa, quien estaba en la presentación de Gerber, y a la misma Verónica porque ahí había dejado su equipaje. Esperé 10, 15, 20 minutos. Casi la hora. Hasta que me decidí a comprar el libro e ir a ver si alcanzaba a que me lo autografiara. 

Al llegar de vuelta a la sala del museo, la caída de la tarde nos había regalado los misterios oscuros. Entre cubrebocas, es decir, medias caras, voces tenues sin ánimos de ser murmullos, me dispuse a encontrar a una persona que nunca había visto. Ni siquiera en fotos. Había pequeños grupos de tres personas platicando entre sí, pero no una mesa con libros y la escritora como había pensado. Pregunté a una señora si era ella Verónica y me dijo que no, pero me señaló quién sí era. Me acerqué un poco apenada porque Gerber platicaba con un hombre; él se alejó con cordialidad al ver mi intención de obtener su autógrafo. Le conté un poco de cómo había llegado a adquirir su libro y cómo el azar me permitió conocerla ese día. Le hablé de usted y me pidió que no lo hiciera porque la hacía sentir vieja. Me regaló otro autógrafo para R. en otro de sus libros que compré y que le regalé a R. Nos tomamos una foto y ya está. 

Saralicia M. y Verónica G. (Octubre de 2021) 

Foto tomada por Saralicia M.

Después de leer Conjunto vacío y escribir este texto no podía sino imaginarme que dibujaba las intersecciones con diagramas de Venn, como diría ese desdoblamiento metaficcional de su voz narrativa. Siento que digo algo tautológico o errado. Como sea, leer su obra me tocó de muchas formas. Sentí como si me hundieran con el índice la boca del estómago. Vero me alzo un puente sensible de experiencias o sentimientos similares a pesar de ser tan distintas. Sobre todo le agradezco la forma en la que percibe a los árboles en tonos filosóficos. Los aborda desde su interior, las vetas que narran su historia como seres individuales pero también sociales; entendí que hay un área que se encarga de estudiar precisamente esas vetas como archivos históricos de enfermedades, deforestaciones e incendios. Quizás exagero, pero algo así me dejó marcada.

Sobre todo disfruté la idea de los principios y la vuelta al origen. Es algo gris pensar que si hay tantos comienzos es porque ha habido muchos fracasos, pero me hizo sentido en mis últimos nuevos comienzos. Entendí que he desandado el camino emancipatorio y ahora estoy aquí, en mi propio búnker. Creo que Ampuero también menciona algo así en un cuento de Pelea de gallos en relación con el volver a la ciudad de origen después de vivir en otros sitios. Los esfuerzos por pensar que ellxs y nosotrxs somos lxs mismxs cuando es esfuerzo inútil. 

También disfruté del ludismo del lenguaje. Inventar un idioma con otra persona. La alteración sintáctica o los acrónimos. Me recordó al glíglico de Rayuela. No había topado una obra que se propusiera hacer un poco lo mismo sin que se sintiera forzado ni que fuera estrictamente igual. Esta obra en forma y contenido logra bien el desafío hacia las dimensiones espacio-temporales. La alternancia de narrativas que dan profundidad a la historia a partir de la narración en presente de sucesos que ya quedaron atrás; intercalar el presente como la asimilación de esas situaciones con cierta melancolía; o los espacios donde delinea la relevancia de esas vetas en los árboles y los triángulos, objetos o figuras que viajan semióticamente para adquirir otros significados que las palabras por sí solas no nos dejan claros. Y, finalmente, las narrativas gráficas, disfruté mucho el sentir lo que cada una implicaba con sus intersecciones entre personas/jes, los universos, lo colmado y lo vacío. Gracias por este regalo, Vero. Ahora trato de descifrar el mío:




"Mi expediente amoroso es una colección de principios. Un paisaje definitivamente inacabado que se extiende entre excavaciones inundadas, cimientos al aire libre y estructuras en ruinas; una necrópolis interior que ha estado en obra negra desde que recuerdo. Cuando te conviertes en coleccionista de inicios también puedes corroborar, con precisión casi científica, la poca variabilidad que tienen las finales. Estoy condenada, particularmente, a la renuncia. Aunque, en realidad, no hay mucha diferencia, todas las historias terminan bastante parecido. Los conjuntos se intersectan más o menos igual y lo único que cambia es el punto de vista desde el que te toca ver: la renuncia es voluntaria, el consenso es la menos común de las opciones, y el abandono es más bien una imposición.

Tengo talento para empezar. Me gusta esa parte. pero la salida de emergencia está siempre a la mano así que también me resulta relativamente fácil saltar al vacío cuando algo no me convence. Emprender la huida hacia la nada a la menor provocación. Por eso esta vez no quiero preámbulos, intentaré evadir el comienzo, ya tengo demasiados. Estoy cansada de los preludios y el único momento en que podría volver con cierta seguridad es a aquel desenlace, a ese rompimiento que lo cambió todo en primer lugar, que me convirtió en una desertora, en una compiladora de historias irremediablemente truncas."

V. Gerber, 2015. Conjunto Vacío.  

 


miércoles, 4 de agosto de 2021

Mónica Ojeda nos dice:

Para mí escribir es un ejercicio de detener el tiempo, que es una apisonadora. Y a veces, cuando empiezas a escribir, se ensancha. Y puedes pensar en cosas que te han pasado, cosas que has sentido, cosas que le han pasado a tu cuerpo… Y ponerle palabras es un ejercicio de tratar de atajar lo que parece que se te está escapando.


De una entrevista que El País le hizo a Mónica Ojeda (siguiente lectura literaria para la círcula). La puedes leer aquí.

domingo, 1 de agosto de 2021

Fragmento del cuento "Piel de Asno" de Giovanna Rivero

Hay que temerles a los hechos fortuitos, recubiertos de inocencia. Ellos son las delicadas piezas de un rompecabezas cuya totalidad toma demasiados años en revelarse. Si falta una pieza, uno puede terminar en el fondo de un río o bajo los reflectores de un escenario; es justamente esto último lo que sentí la primera vez que canté profesionalmente con la banda góspel, que una mano bondadosa me había agarrado como a un cachorro del cuero del pescuezo y me había rescatado de la profundidad de una ciénaga. Es que los ríos pueden ser maravillosos y siniestros, y por eso todavía los necesito. Disculpen si salto como entre las piedritas de un camino mientras desarrollo mi testimonio. Nunca he sido buena con el orden de las cosas; a veces cuento primero las consecuencias o las confundo con las causas.


La semana pasada leímos el cuentario Tierra fresca sobre su tumba (2021) de la escritora boliviana Giovanna Rivero y fue una parsimoniosa delicia. T. lo dijo muy bien durante la sesión: estilo "sofisticado", super cuidado y se ve que bastante trabajado. Esta obra da para plantear el estado actual del género fantástico latinoamericano en una narradora más. Qué felicidad. 

lunes, 28 de junio de 2021

De expresiones raras que en realidad son propuestas sexuales

Conocí a un chico inconveniente en momentos inconvenientes y me hace reír genuinamente. Pocos me han atraído tan de inmediato. ¿Me dejaré perder?, ¿qué es esto de esperar?, are we playing games? Maldita sea! Hoy el día ha estado lleno de insinuaciones por todos lados pero me resisto a ir tan rápido como siempre. Por ejemplo, terminé Sacrificios humanos de Ma. Fernanda Ampuero y en uno de los últimos cuentos asocia el orgasmo con la muerte: 

"La primera vez que lo hizo, lo de lamerle el coño como una perra lame a sus cachorros, ella creyó que iba a morirse y se murió. Después de la sorpresa del placer, de la lucha por alcanzar y abrazarse a la luz, del espasmo que da y quita el sentido, vio todo negro y después estrellas".

Él me dijo que me iba a matar en el sentido sexual y raro de la frase. Quite sexy indeed. So now I'm here, swallowing the desire!

miércoles, 9 de junio de 2021

Fragmento de Vivir una vida feminista (2018) de Sara Ahmed

Vivir una vida feminista es convertirlo todo en algo cuestionable. La cuestión de cómo se vive una vida feminista está viva como cuestión y es una cuestión de vida.

Si nos hacemos feministas debido a las desigualdades y las injusticias del mundo, debido a lo que el mundo no es, ¿qué clase de mundo estamos construyendo? Para construir moradas feministas es preciso desarmar lo que ha sido armado previamente; necesitamos preguntarnos contra qué estamos, a favor de qué estamos, con plena consciencia de que este sujeto plural que somos nosotras no es un cimiento, sino aquello por lo que trabajamos. Cuando entendamos qué es lo que queremos, estaremos entendiendo qué significa este nosotras, este esperanzado significante que constituye una colectividad feminista. Donde existe esperanza, existe dificultad. Las historias feministas son historias de la dificultad de este nosotras, una historia de quienes han tenido que luchar para ser parte de un colectivo feminista, o incluso han tenido que luchar en contra de un colectivo feminista para defender una causa feminista. La esperanza no existe a costa de la lucha, sino que anima la lucha; gracias a la esperanza percibimos que tiene un sentido de ilustrar las cosas, y trabajarlas. La esperanza no solo, o no siempre, mira hacia el futuro, sino que también nos remolca cuando el terreno es difícil, cuando nos cuesta más avanzar por el camino que seguimos. La esperanza nos respalda cuando tenemos que esforzarnos porque algo sea posible.

jueves, 20 de mayo de 2021

Ya he dicho antes que soy fan de Cynthia Híjar, aquí un texto suyo del que desconozco el nombre.


 Las niñas como yo, aprendimos que podíamos elegir con quién casarnos. Pero para eso era necesario enamorarse. Así corrimos a los brazos del muchacho que mintiera mejor. O del que no tuviera miedo de nuestra capacidad de elegir un marido y el color de las paredes y del techo.

Nosotras elegimos y decidimos. Pero para eso, siempre es necesario enamorarnos. Por eso, cuando cae la noche, nos convencemos de que los silencios y el abandono son muestras de cariño.

A las niñas como yo, nos enseñaron que amar era importante. Por eso un día nos descubrimos evangelizando a cien muchachos, enseñándoles cómo debían amarse. En silencio esperamos que como pago, nos amaran de vuelta, pero eso no sucedió.

Asistimos a infiernos y descubrimos que también ahí hace frío. Y nos convencimos de que las casas sin calefacción son casas de todas maneras. Repetimos orgullosas que el amor era importante, y que amar era nuestra tarea.

Las niñas como yo, decidimos y elegimos cosas importantes: una bicicleta, un color de cabello o una carrera, pero nada fue tan importante porque para que todo valiera, debíamos enamorarnos y convencer a cientos de muchachos de que el color de las paredes, la bicicleta, la carrera, y el techo eran buenas elecciones.

Algunas de nosotras hubiéramos preferido el licor y la noche rancia.

lunes, 26 de abril de 2021

De la noche en que Donna Haraway y yo nos hicimos amigas a través de la lectura del Manifiesto ciborg (1984)

"Se ha convertido en algo difícil calificar el feminismo de cada una añadiendo un solo adjetivo o, incluso, insistir en cualquier circunstancia sobre el nombre. La conciencia de exclusión debida a la denominación es grande. Las identidades parecen contradictorias, parciales y estratégicas. El género, la raza y la clase, con el reconocimiento de sus constituciones histórica y social ganado tras largas luchas, no bastan por sí solos para proveer la base de creencia en la unidad ‘esencial’. No existe nada en el hecho de ser ‘mujer’ que una de manera natural a las mujeres. No existe incluso el estado de ’ser’ mujer, que, en sí mismo, es una categoría enormemente compleja construida dentro de contestados discursos científicosexuales y de otras prácticas sociales. La conciencia de género, raza o clase es un logro forzado en nosotras por la terrible experiencia histórica de las realidades sociales contradictorias del patriarcado, del colonialismo y del capitalismo. Y, ¿quién cuenta como ‘nosotras’ en mi propia retórica? ¿Qué identidades están disponibles para poner las bases de ese poderoso mito político llamado ‘nosotras’? ¿Qué podría motivar nuestra afiliación a tal colectividad? La dolorosa fragmentación existente entre las feministas (por no mencionar la que hay entre las mujeres) en todos los aspectos posibles ha convertido el concepto de mujer en algo esquivo, en una excusa para la matriz de la dominación de las mujeres entre ellas mismas." 

domingo, 17 de enero de 2021

Investigo y hallo destellos de literatura digna de compartir

Hoy estoy leyendo para una ponencia que tengo en proceso de elaboración y me encontré con un término desconocido que decidí investigar. Una primera fuente fue esta y me pareció interesante la forma en la que habla de Los monederos falsos de Gide. De ahí rescatan una cita y como me gustó mucho decidí replicarla aquí en mi cuarto virtual que es este:

“Pero, mi amigo, sabe bien que no hay nada mejor para eternizarse que las «situaciones falsas». Es asunto de ustedes, novelistas, buscar resolverlas. En la vida nada se resuelve, todo continúa. Habitamos en la incertidumbre, y continuaremos hasta el fin sin saber a qué atenernos; mientras tanto, la vida continúa como si nada sucediera. Y de aquí cada quien que tome su parte, como todo el resto… como todo lo demás. Adiós”


martes, 6 de octubre de 2020

Del hermoso ensayo A Room of One's Own, de Virginia Woolf

 “The spectacle is certainly a strange one, I thought. The history of men's opposition to women's emancipation is more interesting perhaps than the story of that emancipation itself"


miércoles, 26 de agosto de 2020

Fragmento de Hagiografía de Narcisa la bella (1984), de Mireya Robles

Narcisa se quedó pensando que la mujeres son tremendas; esa noche Narcisa tuvo largas horas de profunda meditación, pensó en la condición transitoria de nuestro ser, de nuestra voz, pensó que si la materia no desaparece, sino que solamente se transforma, al transformarse pasa a ser otra cosa distinta de lo que fue y por lo tanto, tenemos que admitir que si la materia no desaparece, sí desaparece su forma original; la condición eterna de las cosas es precisamente, su transitoriedad; un edificio se hace polvo con el paso de los siglos y ese polvo persiste en su transitoriedad al convertirse en otra cosa y después en otra y en otra; tal vez el eco de la voz hecha letra persista, con algunas transformaciones sufridas a manos editoras ajenas a su esencia, pero tal vez muchas se salven, rueden intactas por los siglos, y eso seré, seré palabra que lleve a los demás a mundos desconocidos, me seguirán las muchedumbres, caerá sobre ellas el peso leve de mi luz; quiero anticiparme al paso del tiempo, desintegrar mi materia, llevarla al año 2000, asomarme a lo que será mi mundo en ese pedazo de tiempo en el que ya habré cumplido sesenta años;

miércoles, 19 de agosto de 2020

Extracto de "Tecnologías de género" de Teresa de Lauretis

 Esta es la causa por la que encuentro imposible compartir las creencias de algunas mujeres en un pasado matriarcal o en un contemporáneo reino “matrístico” presidido por la Diosa, un reino de tradición femenina, marginal y subterráneo y, más aún, positivo y bueno, amante de la paz, ecológico, matrilineal, matrifocal, no indoeuropeo, etc.; en suma, un mundo no tocado por la ideología, la lucha racial y de clase ni por la televisión; un mundo no problematizado por las demandas contradictorias y las gratificaciones opresivas del género tal como yo, y seguramente esas mujeres también, experimentamos cotidianamente. Por otra parte, y en gran medida por las mismas razones, encuentro igualmente imposible dar lugar al género ni como una idea esencialista y mítica del tipo que acabo de describir, ni como la idea liberal-burguesa estimulada por los anuncios de los medios: algún día, pronto quizás, las mujeres tendrán sus carreras, sus propios apellidos y su propiedad, hijos/ as, maridos y/o amantes femeninas de acuerdo a sus preferencias y todo sin alterar las relaciones sociales existentes y las estructuras heterosexuales a las que nuestra sociedad, y muchas otras, están atadas firmemente.

miércoles, 29 de julio de 2020

Fragmento de "Árboles petrificados" de Amparo Dávila. Qué belleza

Quisiera vivir este mismo instante mañana, en un día abierto para nosotros. Pienso en una ciudad donde pudiéramos caminar por las calles sin que nadie nos conociera ni nos saludara, estar tirados en una playa sola o vagar por el campo cogidos de la mano. Quisiera conocer contigo el mundo, quisiera entrar contigo en el sueño y despertar siempre a tu lado. Te miro fijamente, quiero aprenderte bien para cuando sólo quede tu recuerdo y tenga que descifrar lo que no me dices ahora. Una parte de mi vida, estos minutos, se van contigo. No sé decir las cosas que siento. Tal vez algún día te las escriba sentada frente a otra ventana. No sé tampoco hasta dónde soy feliz. Cada despedida es un estarse desangrando, un dolor que nos asesina lentamente. Estamos llenos de palabras y sentimientos, de un silencio que nos confina en nosotros mismos. Tal vez esta habitación nos queda demasiado grande o demasiado estrecha y por eso no sabemos qué hacer con nuestros cuerpos y las palabras. Miras el reloj. El tiempo es una daga suspendida sobre nuestra cabeza. Después vendrá la tarde vacía como esas cuando no estás conmigo, cuando nos separamos y nos falta la mitad del cuerpo.
[...]
Caminamos cogidos de la mano. Caminamos hacia el fin del mundo. La noche ha caído sobre nosotros como una profecía largo tiempo esperada. Las calles están desiertas, somos los únicos sobrevivientes del verano. Este viejo jardín nos estaba esperando. El tiempo ha dejado de ser una angustia. Estamos tan completos que no deseamos hacer nada, sólo sentarnos en esta banca y quedarnos como dos sonámbulos dentro del mismo sueño. Los pájaros revolotean entre las ramas, caen hojas. Estamos unidos por las manos y por los ojos, por todo lo que somos hoy y hemos logrado rescatar de la rutina de los días iguales. Aquí sentados hemos estado siempre, aquí seguiremos sin despedidas ni distancias en un continuo revivir. Suenan las doce en esta noche perdurable. Han pasado mil años, han pasado un segundo o dos.

jueves, 21 de mayo de 2020

Quizás ya es hora de leer esta joyita

“I saw my life branching out before me like the green fig tree in the story. From the tip of every branch, like a fat purple fig, a wonderful future beckoned and winked. One fig was a husband and a happy home and children, and another fig was a famous poet and another fig was a brilliant professor, and another fig was Ee Gee, the amazing editor, and another fig was Europe and Africa and South America, and another fig was Constantin and Socrates and Attila and a pack of other lovers with queer names and offbeat professions, and another fig was an Olympic lady crew champion, and beyond and above these figs were many more figs I couldn't quite make out. I saw myself sitting in the crotch of this fig tree, starving to death, just because I couldn't make up my mind which of the figs I would choose. I wanted each and every one of them, but choosing one meant losing all the rest, and, as I sat there, unable to decide, the figs began to wrinkle and go black, and, one by one, they plopped to the ground at my feet.”


― Sylvia Plath, The Bell Jar

jueves, 7 de mayo de 2020

Rescato una cita de Tecnofeminismo

El hecho de que lo único que se ve sean palabras no significa que convertirse en una persona distinta sólo requiera utilizar palabras distintas, ni que sea una cuestión sencilla. Elegir las palabras para una identidad diferente resulta problemático. La elección de las palabras es fruto de un proceso de socialización asociado a una determinada identidad. Por consiguiente, es muy difícil aprender una nueva identidad sin haber sido socializado o socializada en ese rol.

miércoles, 1 de abril de 2020

Leyendo "Capitalismo y esquizofrenia" by Deleuze y Guattari

Como cada uno de nosotros era varios, en total ya éramos muchos. Aquí hemos utilizado todo lo que nos unía, desde lo más próximo a lo más lejano. Hemos distribuido hábiles seudónimos para que nadie sea reconocible. ¿Por qué hemos conservado nuestros nombres? Por rutina, únicamente por rutina. Para hacemos nosotros también irreconocibles. Para hacer imperceptible, no a nosotros, sino todo lo que nos hace actuar, experimentar, pensar. Y además porque es agradable hablar como todo el mundo y decir el sol sale, cuando todos sabemos que es una manera de hablar. No llegar al punto de ya no decir yo, sino a ese punto en el que ya no tiene ninguna importancia decirlo o no decirlo. Ya no somos nosotros mismos. Cada uno reconocerá los suyos. Nos han ayudado, aspirado, multiplicado.

lunes, 23 de marzo de 2020

Sujetos nómades de Braidotti

"Quizás se trate sencillamente de que me veo a mí misma estructuralmente desplazada entre diferentes lenguas, y encuentro en el pensamiento postestructuralista una representación conceptual adecuada de un estado que experimento íntimamente como mi propia manera de ser."

"Lo afectivo es una fuerza capaz de liberarnos de los hábitos hegemónicos de pensamiento. En este esquema, la afectividad representa lo pre consciente y lo pre discursivo; el deseo no sólo es inconsciente, si no que además permanece no pensado en el corazón de nuestro pensamiento, porque es la fuerza que sostiene la actividad misma del pensar. Nuestros deseos son aquello que se nos escapa en el acto mismo de impulsarnos hacia adelante, dejándonos como único indicador de quiénes somos, las huellas de dónde hemos estado ya, o sea, de aquello que ya no somos. La identidad es una noción retrospectiva."

"Una práctica feminista radical posmoderna exige que se preste atención a la identidad como conjunto de identificaciones y también a la subjetividad política como la búsqueda de lugares de resistencia."

"El nómade no representa la falta de un hogar ni el desplazamiento compulsivo; es más bien una figuración del tipo de sujeto que ha renunciado a toda idea, deseo o nostalgia de lo establecido. Esta figuración expresa el deseo de una identidad hecha de transiciones, de desplazamientos sucesivos, de cambios coordinados, sin una unidad esencial y contra ella.
Sin embargo, el sujeto nómade no está completamente desprovisto de unidad: su modo es el de patrones categóricos, estacionales, de movimiento a través de derroteros bastante establecidos. La suya es una cohesión engendrada por las repeticiones, los movimientos cíclicos, los desplazamientos rítmicos. En este sentido, yo tomaré al nómade como el prototipo del “hombre o la mujer de ideas”; como dice Deleuze, la clave de ser un nómade intelectual tiene que ver con cruzar fronteras, con el acto de ir, independientemente del destino de su viaje."

"El tiempo del nómade es el imperfecto: es activo, continuo; la trayectoria nómade lleva una velocidad controlada. El estilo nómade tiene que ver con las transiciones y los pasos sin destinos predeterminados ni tierras de origen perdidas. La relación del nómade con la tierra es una relación  de apego transitorio y de frecuentación cíclica; como antítesis del granjero, el nómade recolecta, cosecha e intercambia pero no explota la tierra."

"Para mí, el feminismo es una práctica, así como un impulso creativo, que apunta a afirmar la diferencia sexual como una fuerza positiva. El nuevo sujeto nómade feminista que sostiene este proyecto es una entidad política y epistemológica que debe ser definida y afirmada por las mujeres en la confrontación de sus múltiples diferencias de clase, raza, edad, estilo de vida y preferencia sexual. De acuerdo con esto, veo al feminismo actual como la actividad destinada a articular las cuestiones de la identidad del individuo, del cuerpo y del género con las cuestiones relacionadas con la subjetividad política, y a conectarlas, tanto con el problema del conocimiento como con el de la legitimación epistemológica. Desde mi perspectiva, una de las cuestiones centrales que están en juego en este proyecto es cómo conciliar la historicidad y, por consiguiente, la acción, con el deseo (inconsciente) de cambio. La tarea más difícil es cómo unir la voluntad de cambio con el deseo de lo nuevo, lo cual implica la construcción de nuevos sujetos deseantes."

"El pensamiento crítico no es una diáspora de los pocos elegidos sino que es un abandono masivo de la polis logocéntrica, del supuesto “centro” del imperio, por parte de seres pensantes, críticos y resistentes."

"Políticamente, el estilo nómade expresa mis dudas sobre la capacidad de la gran teoría para reflexionar sobre las cuestiones mismas que yo considero esenciales: el falogocentrismo, el etnocentrismo, el carácter positivo de la diferencia. La forma de pensar de la filosofía, como una disciplina del pensamiento, es en alto grado falogocéntrica y antinómade; mantiene un vínculo privilegiado con la dominación, el poder y la violencia, y, en consecuencia, requiere mecanismos de exclusión y dominación como parte de sus prácticas habituales. La filosofía se crea a sí misma, tanto por medio de lo que excluye como por lo que afirma. La gran teoría, especialmente la filosofía, postula sus valores mediante la exclusión de muchos: no hombres, no blancos, no instruidos, etc. La necesidad estructural de esas figuraciones peyorativas de la alteridad me hace dudar de la capacidad teorética, sin mencionar la voluntad moral y política, del discurso teórico para obrar de un modo no hegemónico y no excluyente."

"Ser nómade, vivir en transición, no significa que uno no pueda o no quiera crear aquellas bases estables y tranquilizadoras para la identidad que le permiten a cada uno desenvolverse en una comunidad. Antes bien, la conciencia nómade consiste en no adoptar ningún tipo de identidad como permanente. El nómade sólo está de paso: él/ella establece esas conexiones necesariamente situadas que lo/la ayudan a sobrevivir, pero nunca acepta plenamente los límites de una identidad nacional, fija. El nómade no tiene pasaporte; o tiene demasiados."

"He experimentado esto en mi propia existencia: sólo cuando hallé cierta estabilidad y cierta sensación de pertenencia parcial, respaldada por un empleo permanente y una relación feliz, pude
en verdad empezar a pensar adecuadamente en el nomadismo. Con lo cual no quiero decir que el acto de pensar en el nomadismo en realidad anunciara su fin como un hábito existencial dominante en mí, sino más bien que esta noción se me hizo visible y en consecuencia pude expresarla sólo cuando estuve lo bastante situada para captarla verdaderamente. La identidad es retrospectiva; representarla implica que podemos diseñar mapas precisos, pero sólo de los lugares donde ya hemos estado y en los que por lo tanto ya no estamos. Las cartografías nómades deben volver a trazarse constantemente; por cuanto son estructuralmente opuestas a la fijación y, en consecuencia, también, a la apropiación rapaz. El nómade tiene un agudo sentido del territorio, pero no de su posesión."

"Yo prefiero ficcionalizar mis teorías, teorizar mis ficciones y practicar la filosofía como una forma de creatividad conceptual."

"Carolyn Heilbrun ha comentado las dificultades que encuentra al tratar de transformar el canon académico masculino de modo tal de hacer justicia a los talentos literarios femeninos. Heilbrun atribuye esto no solamente a la resistencia política de los varones a la lucha feminista en procura de reconocimiento intelectual, sino también al hecho de que la mayor parte de las mujeres universitarias fueron entrenadas para hablar en el lenguaje del hombre: el falso modo universal convertido en fetiche del humanismo occidental. Por consiguiente, la creación del conocimiento feminista requiere prestar renovada atención a la expresión de una diferencia fundamental en los textos de las mujeres: “Los textos de las mujeres, en su mayor parte, fueron urdidos de maneras secretas, fueron difíciles de descifrar, peligrosos si eran descubiertos por las personas inadecuadas o meramente mal leídos, mal interpretados”. De acuerdo con Heilbrun, es tarea de las estudiosas feministas denunciar esta diferencia y actuar sobre la relación asimétrica que crea con el modo académico establecido."

martes, 4 de febrero de 2020

Victoria Ocampo

Fragmento del ensayo "La mujer y su expresión" (1936)


Una de estas mujeres, que es uno de los seres mejor dotados que conozco, novelista célebre  de estilo admirable, me decía: “No soy verdaderamente feliz sino cuando estoy sola, con un libro o ante el papel y la pluma. Al lado de este mundo tan real para mí, la otra realidad se desvanece”. Sin embargo, esta mujer, nacida en un ambiente intelectual y cuya vocación fue, desde el comienzo, singularmente clara, pasó en su juventud años atroces de tormentos e incertidumbres. Todo conspiraba para probarle que su sexo era un handicap terrible en la carrera de letras. Todo conspiraba para aumentar en ella lo que había heredado, lo que todas heredamos: un complejo de inferioridad. Contra ese complejo debemos luchar, puesto que sería absurdo desconocer su importancia. El estado de espíritu que crea forzosamente es de los más peligrosos. Y no veo otro modo de luchar contra él que dar a las mujeres una instrucción tan sólida, tan cuidada como a los hombres y respetar la libertad de la mujer exactamente como la del hombre. No sólo en teoría, sino en la práctica. […] La mujer, entre nosotros, no tiene, en la teoría ni en la práctica, la situación que debiera tener. Los hombres continúan diciéndole: “No me interrumpas”. Y cuando ella reivindica su derecho a la libertad, los hombres interpretan, juzgando sin duda por sí mismos y poniéndose en su lugar: libertinaje.
Por libertad, nosotras, las mujeres, entendemos responsabilidad absoluta de nuestros actos y autorrealización sin trabas, lo que es muy distinto. El libertinaje no tiene ninguna necesidad de reivindicar la libertad. Puede uno entregarse a él siendo esclava.

lunes, 3 de febrero de 2020

Cita de En los labios del agua

"La vida, y especialmente la vida de las pasiones, es como un caleidoscopio. Alguien mueve los espejos y somos otros en los afectos de todos los que nos rodean. Entonces ya nada puede ser contado de la misma manera.
Sirve de poco ser siempre uno mismo. Vivimos dentro de un juego de cristales que constantemente alguien gira. El sentido de las cosas se transforma a cada instante. Estamos siempre como peces flotando en el humor cambiante de los demás: vivimos en cabezas intranquilas. Dormimos en los sueños de quienes nos odian o nos desean. Y todo cambia noche a noche en los silencios obscuros que nos unen."