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viernes, 6 de enero de 2023

De la solitude

 La mayor parte del tiempo la he querido, la quiero, la necesito. Pero hay días en los que me hallo preguntando: "¿quieres ir por un café?, ¿quieres que te llame?, ¿quieres que nos veamos". La pregunta dirigida hacia otra persona cuando quien quiere eso realmente soy yo cuando evado esta soledad. Me puse melancólica y escucho:


"With a hole in my head I looked for you

Through the trenches of war the whole way through

My desire to leave with you I just can't constrain

Regret everything I've done so far

When the pillars of love are all blown apart

And I stumble through the rubble and decay

When I'm terrified I close my eyes

When I'm sad and blue I choose to fight

Heartbreak can only take me to the other side

My impression of you is hard to comprehend

When two people have no time to spend"


"With my whole heart for my whole life" was written.

martes, 7 de junio de 2022

Querido diario:

Comienzo a pensar en el sentido de escribir en este espacio. Quizás aquí albergo una esperanza extraña de que alguien más llegue a estas palabras aunque no me lo diga. 

Tengo tiempo sin escribir, ni siquiera en mi diario personal. Me genera un desconcierto pensar, escribir y usar palabras descriptivas para hablar de mi vida. Me refiero a esas palabras que se utilizan para hacer inventarios o itinerarios:

Despertar, desayunar, trabajar, 

lavar, descansar, salir, comer.

Solo verbos infinitivos

que mientras ocurren 

se sienten tal cual,

como el infinito.

Un presente extendido en

profundo aburrimiento.

And suddenly

six months have already passed

and nothing has happened.

This senseless thing that I call "life" 

feels more like a 

blank page

at the end

of a small book.

Migrations in round,

like Jeftanovic said.




 

sábado, 12 de marzo de 2022

Hoy fui al Wal Mart y sonaba "Nantes" de Beirut

Compré té negro (earl grey), gelatinas light, galletas habaneras integrales, yogur griego sin azúcar y jamón de pechuga de pavo.

Así mientras se me quitaba lo enrojecido de la cara. Así hasta que estuviera lista para disimular que lloré un buen rato. 

martes, 15 de febrero de 2022

Boom del re-cor-dis.

Sa: Me caga el ruido. Es lindo estar así, en silencio.

Si: ¿Por qué?, ¿sientes que ya has escuchado demasiado?

Ese chico da en el clavo. O, mejor dicho, se escurre entre los sentidos verbales; es decir, por los intersticios que quedan entre esos clavos. Me toca porque precisamente esquiva esos sitios comunes. Cuestiona la hegemonía desde el o la co-razón. Qué lindo pensarlo así. Una razón compartida entre dos. Eso también es amor, crear un lenguaje único entre dos personas.

martes, 18 de enero de 2022

Querido diario:

Cuando era niña, una niña a quien yo quiero mucho me dijo que su mamá le había dicho que yo estaría muy bonita si no estuviera gorda. Yo me quedé en shock porque quizás fue la primera vez que alguien me decía que mi cuerpo estaba "mal" y no lograba descifrar el mensaje. No me había visto desde esos ojos nunca pero ese día, creo, empecé y me sentía mal por ello. Tenía alrededor de 10 años. Yo no le tengo rencor a esa niña que ahora es una adulta, en realidad ahora pienso en cómo a esa edad ya habíamos asimilado el mensaje de saber cómo era un cuerpo bello según nos dicta la hegemonía. Algunas cosas no salen de todas formas, porque años después me dijo cómo yo no sabía el sufrimiento que conlleva cumplir todos los estándares de belleza. ¿Está claro?

De niña tuve como compañera de escuela a una niña que no me caía muy bien desde que se empeñó en demostrar que su nombre era más bonito que el mío. Digamos que compartíamos el primer nombre pero el segundo era diferente. Yo le dije que estaba ok. Ella insistió e hizo una encuesta en todo el salón para terminar riéndose de mí y afirmar cómo ella tenía esa seguridad, verdad o certeza de tener un nombre más bonito que el mío. Yo sigo revisitando ese sitio en mi memoria y aún no logro comprender...

A veces recuerdo esos momentos y me duele en alguna herida que me acompaña sabiendo que eso que viví y que sigo reviviendo de otras formas pues en realidad estaba cargado de varias cosas. Entre ellas la gordofobia interiorizada, la resistencia hacia la hegemonía de la belleza, la búsqueda alternativa de vivir mi cuerpo en un mundo en el que me sentía cada vez más loca. Ahora celebro todas esas resistencias y trato de sanarme a mi propio ritmo con mucha autocompasión, autocuidado y paciencia. Empecé a aprender a quererme recientemente pero lo importante es iniciar, ¿no? Este tema me trae muchos temas y quizás ahora quise compartírselos porque comprendo que situarnos en el cuerpo nos muestra cómo esto nos atraviesa, nos lastima, nos mueve sitios emocionales y, vaya, nos hace vulnerables también.

Ese deseo de ser percibidas como "bonitas" también nos puede llevar a ejercer violencias de las que ni siquiera nos percatamos y pueden empezar desde bien temprano. ¿Qué hay del tema del poder en la belleza?, ¿seguiremos hablando?

sábado, 8 de enero de 2022

Querido diario:

Mi mayor consuelo en el universo es que, para bien o para mal, todo pasa. Acabo de terminar de ver Don't Look Up y me quedé desconcertada. ¿Qué será del futuro?, ¿llegaremos a marzo? He estado con pensamientos turbios y sombríos. No sé si debería ser así pero siento que la peli me deprimió un poco más. Ni siquiera sé con quién podría identificarme, pero veo los asquerosos mecanismos del capitalismo neoliberal aliado a los intereses del Estado y casi vomito. Pero también las líneas borrosas entre los discursos eufemísticos de la política y la mercadotecnia. Hace tiempo conversaba eso con B. Él me contaba de un multimillonario que emprendió un proyecto de un tour espacial o algo así (la verdá no lo he corroborado) y que invitó a personas riquísimas a participar en él. Desde ahí pensé "qué jodido, ellos precisamente son los que seguro ya se están construyendo mansiones en otros planetas, y acá quedaremos los que hacían el trabajo sucio que sostenía a esas personas". Eso mismo pasa en la peli, me pregunto qué sería reiniciar una especie humana con esas personas como líderes "originarias". 

Pensaba también en esas teorías que revisamos el semestre pasado sobre el devenir con en contextos multiespecistas de Donna Haraway y cómo ella habla de las principales dos tendencias para pensar el futuro: el "alguien lo resolverá" y el post apocalipsis. Ambas nos libran de responsabilidades individuales, al parecer. Es más, ahora que lo escribo, siento que en realidad esa apuesta incierta de que alguien lo resolverá, responsabilidad delegada a un dios o a lxs humanos brillantes, reduce una gran carga de creatividad e inteligencia a un sector muy reducido de nuestra sociedad. Y lo segundo, esa estúpida tendencia al aceleracionismo solo expresa el egoísmo y el antropocentrismo que insiste en joder, pero ahora sí colectivamente, a todas las especies. Es, para mí, la cumbre de la estupidez. 

Alors, ¿seremos lo suficientemente sensibles para crear futuros que consideren nuestras realidades multiespecistas? 

lunes, 3 de enero de 2022

Querido diario

 Me siento triste. Podría ser que esté deprimida y ansiosa. Me gustaría hundirme un rato en un submarino, pero como no tengo un a mi alcance y resulta inviable, me apetece más estar en posición fetal debajo de mi cama. Luego recuerdo la sensación del piso heladísimo y se me pasa. ¿Quizás ya es tiempo de volver a correr? Hasta eso me tiene desanimada con este frío que me pone tan de malas. Igual me tengo que ir acostumbrando, ya lo sé. Quizás es porque me golpeó la nostalgia de querer estar en otros sitios y con otras personas. Lejos, como me gusta estar. O también podría ser porque Bradie se fue y mi psique y cuerpa me dicen que lo extraño, o si es parte de mi recuperación energética por toda la que me han quitado las situaciones familiares. Lo mismo de siempre, solo que parece que ahora hay esperanzas... Vamos a ver qué nos depara el año que inicia. 

Pd. Me vuelvo loca por una libreta nueva.

Pd. Ya me urge iniciar terapia.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Kerido diario

 Estoy un poco melancólica. Llevo días pensando en la ambivalencia de sentires frente a la agencia sexual fincada en ideas feministas, pero que no quitan la persistencia de saberse o sentirse consumida por los vatos con quienes se tiene intercambio de placer.


¿Te fijas que empecé narrando en primera persona y luego me desasocié?

En efecto. Suelo luchar contra esas ideas que se agudizan semanas después de tener sexo "casual". ¿Es que es imposible que un vínculo persista después de eso? Y no me refiero a algo que lleve a la exclusividad sexual o afectiva, sino, quizás, como acto de trato digno. O quizás solo soy yo, esperando mucho del mundo, como siempre. 

lunes, 22 de noviembre de 2021

Uno de esos días

Hoy B. me manda mensajes de Whatsapp para decirme lo deprimido que está. 

Hoy B. me hizo recordar por qué Beginners me mueve tanto. Sobre todo en la escena donde Ana recrea una llamada telefónica con su papá que le habla para contarle que quiere suicidarse. 

Pocos espacios he tenido en mi vida para hablar de eso. Es delicado porque la prioridad es B. Siempre B. 

Hoy, más temprano, mi mamá y yo platicábamos sobre la visita del abuelo paterno ayer. Compartimos la reflexión de que él se siente culpable por su crianza violenta y ahora no sabe cómo resolverlo. Todxs sus hijxs, a excepción de la tía L. que es un dulce, tienen rencor hacia él. Lo demuestran con sus actos y sus palabras, aunque digan lo contrario. El abuelo derramó unas lagrimitas ayer. Mi papá mesuró su voz. Yo me quedé con ganas de decirle que no sé cuánto me aguantaría si yo le llegara a hablar en 20 años como ahora él le habla al abuelo. Me reservaré ese comentario para alguna ocasión especial. En fin, mi mamá se puso sensible por el tema y me dijo que toda la familia debimos tener atención psicológica. Hizo énfasis en mí. Y pues, no sé, no puedo imaginarme mi vida siendo de otra forma. Haber estado al margen de la atención -aunque no del todo- me hizo independiente, responsable y resiliente. 

El teléfono sigue vibrando con mensajes tristes de B. y yo ya tengo la cabeza saturada de trabajo. A veces siento que mi propia cabeza es una mansión donde trato de ver cuál es el mejor cuarto propio. Acabo de recordarlo: ruido blanco. 

jueves, 11 de noviembre de 2021

¿Por qué la necesidad del cierre?

Ayer mientras batallaba para dormir me disolvía en especulaciones como siempre. Pensaba en mi necesidad de inventarme los finales, de crear cierres. Alguna vez le dije a G. en una borrachera en la que ella estaba muy triste: "Escoge la versión del final que te haga sentir mejor". Así que aquí estoy yo, dándole vueltas al final de una breve historia para acomodarme mejor los sentimientos. Es como una antología en mi cabeza. Cosa curiosa: siempre he amado los finales abiertos, precisamente porque la posibilidad detona la inventiva.



martes, 9 de noviembre de 2021

Querido diario/Breve carta a L.

Hoy me siento cursi. Platicaba con D. y le contaba que después de coger placenteramente con un chico que me gusta mucho -incluso no sé si cogimos exactamente porque siento ese verbo como algo despojado de afectividad y me da náuseas referirme a ese momento como "hicimos el amor", lo que hicimos siento que fue otra cosa- ya no creo que pueda volver a tener sexo "casual" -me entristece referirlo así-, o por lo menos no pronto. Esperamos quince meses por conocernos en persona y quizás por eso lo disfrutamos tanto. Aún imagino y siento su presencia a mi lado en las mañanas o cuando me voy a dormir. Algo nuevo para mí, o relativamente nuevo, porque es revisitar un sitio sexo-afectivo que había estado intacto por un par de años o quizás más -en algún momento coger con H. ya no se sentía lindo, solo era como recitar una obra de teatro por centésima vez, era disfrutable, como los aplausos que anuncian el final, pero ya no sabía a nada la verdad. 

Y bueno, hoy siento enfatizada mi cursilería aunque quizás me haya perseguido por días y hasta hoy afloró hasta cristalizarse en letras. Mientras escribo esto me pregunto si tal chico me leerá. Pienso ahora en 62/Modelo para armar cuando Marrast escribe una carta a Tell y saluda a Juan porque sabe que seguramente leerá esa misma carta. Entonces: 

"Hola, cómo te va, L. Ojalá me escribieras. Siempre me ha gustado leerte. Quizás es porque fue la forma en la que nos conocimos y, para infortunio mío, el análisis del discurso me ha llevado a sobrepensar algunas de tus palabras por el impacto que han tenido en mí. Eso no te lo dije en persona; digamos que sentí que era bochornoso. Tengo memorias tan nítidas de nuestras conversaciones como de nuestra única noche juntxs. Tan nítidas que te asustarías, así como yo me asusto cuando pienso en tus manos y me recorre una calidez que también inicia en mis manos. Nuestras manos: mi mano derecha y tu mano izquierda entrelazadas, primero entre nosotrxs y después acompañando el compás de tu corazón en el pecho. Qué fortuna estar viva y atesorar el afecto y la ternura de ese momento. También me quedó en la punta de la lengua comentarte que leí pocas páginas de tu novela, pero que la imagen d«los obreros que lubrican las máquinas con su propio sudor» me pareció fascinante. En fin, no quería sonar como una obsesiva. A veces me acechan pensamientos de ansiedad, cosa que tampoco quise comentarte. Imagínate: yo te quería cerquita y mucho de lo que quería contarte sentía que harían que te alejaras, literal y figurativamente. Aunque la distancia en sí era irrevocable. Quizás, si pudiéramos actuar ese tiempo compartido en retrospectiva, me quedaría con tu «try me», si es que lo dijiste así de camino a tu trabajo en tu coche, cuando te conté con pena lo que no sabía si te había mencionado durante esa noche o si solo se había quedado en mi cabeza. Con ese «try me» yo hubiera sabido que había una luz verde para platicar lo inusual y lo absurdo, esos temas que amo tanto y que no encuentran cabida en todos mis intercambios personales. Mi ansiedad corre más rápido que mi racionalidad. Por eso temía que si no nos caíamos bien o la noche no daba para más o yo metiera la pata como suelo hacer, no tuviera un sitio a dónde correr. Porque siempre pienso en correr. Sobre todo cuando la compañía es tan insoportablemente atractiva por todos los sentidos. Qué te cuento, es una de las paradojas que me habitan. Una de tantas que me gustaría empezar a contarte. Pero, digamos, son los escenarios que estoy acostumbrada a hacer. Mis encuentros más significativos suelen ser efímeros, quizás esa marca es la que les otorga esa valía. Es la casualidad con sentido y afectividad. Quizás mi condición nómade -por donde se vea- me impregna al grado de anticiparme la nostalgia por saberme, siempre, en sitios de paso. Por eso también quiero que sepas que no me podía dormir porque seguía incrédula y sentía que quizás estaba soñando. No podía creer que hubiéramos creado algo tan lindo y compartido, al fin, el mismo espacio, la misma cama. Incluso lloré un poquito viéndote dormir. Supongo que fue mi forma de decirte adiós y gracias. Qué rara soy, apenas nos encontramos y yo ya me estaba despidiendo. En fin, qué deleite haber coincidido."

Entonces aquí estoy, escribiendo líneas patéticas porque quizás solo puedan vivir a través de la lectura de L. Cosa difícil, mas no imposible. Cuestión de curiosidades, como las que yo suelo tener. Igual son como mis pequeñas botellas al mar; contenedores emocionales que navegan ahora por la vastedad del ciberespacio, por donde también fue posible encontrarnos. 



De Cristina Peri Rossi


miércoles, 22 de septiembre de 2021

Querido diario:

Las estructuras profundas del patriarcado en mí se manifiestan cuando siento la necesidad de explicar que estoy haciendo algo. No solo para lxs demás, sino para mí misma. Ya en dos semanas presentaré mi examen de grado, estudio para ello a la par que preparo un nuevo protocolo de investigación. Acabo de terminar un artículo para una revista de la uni y envié otro para otra uni; me preparo psicológicamente para argumentar una solicitud de cambio en uno de mis textos para otra uni; practico francés por lo menos una hora diaria desde hace 22 días, es decir, desde que me operaron. Me siento más sola y más "productiva" (palabra que odio por estar en el campo semántico del capitalismo) que nunca. Al mismo tiempo estoy feliz de poder avanzar con mis propias herramientas intuitivas en el mundo y me siento afortunada de tener a mis mapás. Ayer, por ejemplo, fui con K. a ponernos la segunda dosis de la vacuna y, cinco minutos después de que me la pusieran, se me bajó la presión y tuvieron que llevarme en silla de ruedas con lxs paramédicxs. Resulta que desayunar avena con fruta es demasiado ligero para una mañana de vacunación. Me revisaron la glucosa, me pusieron el oxímetro, tomaron mi presión y me dieron un suero. Me hizo pensar de nuevo, en la importancia de las labores de los cuidados, sentirse vulnerable y dejarse llevar es cosa de otro mundo. Jamás me había pasado estar al borde de perder la conciencia con desconocidxs (K. estaba sentada relativamente lejos de mí pero pudo aproximarse). En fin, días desastrosos, a veces no le encuentro ni patas ni cabeza a esta vida que trato de construir. Incluso siento como si tratara de armarla con pastiches inútiles, como si fueran trozos de cinta en una tubería a punto de colapsar. ¿Así me siento? Quizás sí pero trato de convertir todo eso en algo que me dé un sentido de vida. 

jueves, 19 de agosto de 2021

Querido diario,

Una vez conversaba con una amiga sobre eso que muchxs dicen de que toda opinión es válida. O quizás más sobre nuestro derecho a opinar de lo que sea, ya saben, libertad de expresión y esas cosas. Yo creo que también podemos reservarnos el derecho a opinar de todo -me ocurre cuando no me siento lo suficientemente informada y no me da pena reconocerlo-, pero a veces me preocupa que nos orille al silencio como complicidad. ¿Cuándo ya reúnes los requisitos para que tu opinión sea válida?, ¿válida para quién/es?

Hablar de Algo es hacerlo presente aunque al mismo tiempo que lo ponemos en la mesa se hacen evidentes los sitios desde donde vienen. Como todo, nos formulamos opiniones que están estrechamente vinculadas con nuestra experiencia en el mundo. Hay algunas estructuras de las que nos percatamos y procuramos desaprender, pero hay otras que nos sorprenden como huéspedes normalizados en el espacio de nuestra subjetividad. Me sigue y seguirá pasando. Estructuras potentes se van reorganizando para sobrevivir en nuestra cultura a través de su socialización y normalización. Me pregunto hasta qué punto yo podría ser capaz de renunciar a sus estragos en mí como beneficio de una "buena" -relativo, sabemos- conciencia.

Ojalá yo tuviera una receta para deshacernos de la necesidad de crear jerarquías e inventar sitios de poderío. Las ideas de superioridad y solidarización con sociedades que, asumimos, en "desventaja" o "vulnerables" según la mirada privilegiada de quien tiene los recursos para "ayudar", también ha tenido resultados difíciles de lidiar. Una práctica paternalista que implica un "Yo sé mejor qué es lo que a ti te pasa y te diré cómo resolverlo" sin preguntar antes qué necesitas para resolver esa situación. Esto, ahora que lo reflexiono, tiene dimensiones muy variadas, desde el acompañamiento a una persona o una comunidad, por ejemplo.

A mí me gusta escuchar lo que las personas tienen para decir aunque no esté de acuerdo de entrada. Cuando reconozco mi resistencia trato de abrir mi cabeza porque me ayuda a comprender mejor que los conflictos no tienen dos efectos, buenos y malos, sino muchos matices en ello. Todo depende de las perspectivas. Cada quién ha contado cómo le fue en la feria, en pocas palabras.

Espero que cada vez podamos crear más sitios dónde escucharnos para comprender en lugar de sostener conversaciones acaloradas para defender celosamente nuestras ideas. Escribiendo esto entiendo más: esa necesidad de defender es por la necesidad de validación y reconocimiento que sentimos que nuestras ideas, en calidad personal (ego), merecen. Por eso duele y/o avergüenza que se rían de unx cuando comparte lo que piensa -y siente.

Reflexiones de una Sarita que lleva rato dándole vueltas al asunto. Que tengas un lindo día 🙂 

viernes, 18 de junio de 2021

Querido diario

 Ya vamos cerrando este ciclo. Hoy fue la graduación de la maestría y me manifesté virtualmente. Aburrido y poco emocionante desde esta modalidad, la neta. Ni siquiera siento que sea real. Creo que solo me puso feliz saber que mi tesis ya fue aprobada por el consejo, lo cual es un excelente indicador de progreso y acelere de trámites para obtener mi título.

Odio las formalidades y a veces siento que mi escritura lo contradice. En realidad escribo mejor de lo que hablo, siempre lo he pensado. Una persona ultra políticamente correcta me calificó como muy políticamente correcta. No sé dónde me deja eso en realidad. Supongo que solo me gusta ser amable, pero en ambientes tensos de reverencia y solemnidad me agoto mucho anímicamente. Me gusta sentirme en espacios y personas donde puedo ser relajadamente yo. Ay, qué lástima, ya no me quedan muchxs, si es que queda alguno.