Vengo a recordar que lo personal es político. Vengo a pensar y poner sobre la mesa la politicidad del sexo. Hace rato encontré una lista creada por La marcha de las putas acerca de a qué nos referimos cuando decimos que los hombres no saben coger y me encantó porque terminó diciendo: "porque se creen muy vergas y no nos pueden dar ni un orgasmo".
Hoy más temprano hablaba con E. de una situación que se habló en mi clase del viernes: madres-jefas de familia viudas o separadas. La carga de la responsabilidad de los cuidados hacia otrxs y la ausencia de autocuidados para ellas. Un compañero preguntó retóricamente que si estuvieran con un hombre, ¿sería mejor? Pienso que no. Las mujeres cada vez nos vamos reafirmando lo prescindible de los hombres. En estos tiempos, de verdad, ¿quién necesita a un hombre? Entorpecen las labores, es todo. Para mí el matrimonio debería, por lo menos, construirse con la noción de relaciones horizontales (sí, sin jerarquías o imposiciones de poder de una parte hacia la otra) o si no, sólo se vuelve un contrato de esclavitud donde la opresión se ejercerá sobre las mujeres. Labores domésticas asumidas y además contribución obligatoria a los ingresos económicos de la familia. Sí, las mujeres nos hemos insertado activamente a la esfera pública pero sin alcanzar los altos puestos; y sí, aún llegando a casa asumimos las labores del hogar. No, los hombres no han intervenido del todo en los espacios privados. La división sexual del trabajo sigue siendo algo que las mujeres "tenemos que pedir" después de años de martilleo cultural que genera la dichosa "carga mental".
Las mujeres no necesitamos un hijo de nuestra edad, sino un compañero. Me revienta la idea de construir una relación al servicio de los cuidados, afectos y necesidades de los pinches onvres. Es difícil plantearme compartir mi espacio, tiempo y afecto con alguien en estos tiempos. También sospecho el sacrificio de la enseñanza y el aprendizaje. No hay parejas perfectas, ni siquiera nosotrxs lo somos en nuestra individualidad... Estamos en devenir constante. Pero los onvres no han hecho mucho históricamente para llegar a ser la sospecha del aliado. Es una cuestión de ética, ¿tienes un código de valores para relacionarte?, ¿tienes al menos palabra?
En lo que a mí respecta, cada vez es más difícil encontrar hombres en un mar social de onvres, y pensar en una coherencia axiológica en la praxis.
Traté de encontrar un sentido perdiéndolos todos... Y parece que lo logré. El punk rock permanece.
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martes, 21 de enero de 2020
jueves, 9 de enero de 2020
Charlas con E.
Hoy hablaba con E. sobre cuando los vatos prolongan el final de las relaciones. Tenemos eso en común también, la forma en que terminamos con el respectivo pendejo. Entonces yo tuve una revelación que al mismo tiempo vino a cuajar cuando leía un post de Coral Herrera acerca de las rupturas hace unos meses (sí, estaba en mi etapa de duelo queriéndolo hacer más llevadero): los hombres prolongan las rupturas porque no hablan de sus sentimientos y así de todas formas terminan dañando porque una como pareja siente que las cosas cambian pero si ellos sostienen el discurso de que todo va bien, se convierte en un mindfuck. Crees que estás loca por percibir cosas distintas y anulas lo que la intuición te está diciendo porque el otro wey contradice las palabras con los hechos. Quiero nombrarlo ahora porque es un tema más profundo del que quiero seguir escribiendo. Ya ves, siempre me ha interesado la locura femenina.
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